"Los libros son lo bastante buenos a su manera, pero también son un poderoso sustituto exangüe de la vida".
Robert Louis Stevenson.
Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/8636/Los_libros_y_la_vida (aquí hay varias citas más, y reflexiones del autor sobre la influencia de determinados libros en su biografía personal).
sábado, 7 de diciembre de 2019
FARMAKON: LA LITERATURA COMO ANTIFARMAKON: FORTUNATA
Al contrario de lo que es un lugar común en toda la literatura clásica y hasta nuestros día, la literatura como solaz, recreo, alivio, es decir, como farmakon, encontramos también su opuesto, la lectura como algo artificial, sucedáneo de la vida, la vida real, a la que nunca, y e s inútil, podrá sustituir.
En Fortunata se puede ver este ejemplo:
"... La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo."
"Conocida la persona y sus felices circunstancias, se comprenderá fácilmente la dirección que tomaron las ideas del joven Santa Cruz al verse en las puertas del mundo con tantas probabilidades de éxito. Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de frase seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no un idioma único primitivo, si el Egipto fue una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría... «Y por último -decía- pongamos que no se averigüe nunca. ¿Y qué...?». El mundo tangible y gustable le seducía más que los incompletos conocimientos de vida que se vislumbran en el fugaz resplandor de las ideas sacadas a la fuerza, chispas obtenidas en nuestro cerebro por la percusión de la voluntad, que es lo que constituye el estudio. Juanito acabó por declararse a sí mismo que más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir, o sea aprendiendo en los libros y en las aulas. Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo. No paraban aquí las filosofías de Juanito, y hacía una comparación que no carece de exactitud. Decía que entre estas dos maneras de vivir, observaba él la diferencia que hay entre comerse una chuleta y que le vengan a contar a uno cómo y cuándo se la ha comido otro, haciendo el cuento muy a lo vivo, se entiende, y describiendo la cara que ponía, el gusto que le daba la masticación, la gana con que tragaba y el reposo con que digería."
Incluso el autor se permitía jugar con esta idea clásica, y hacer la irónica comparación entre vida y literatura con la más rupestre de comerse una chuleta o contar cómo se la come otro, que no por sí deja de ser menos gráfica y expresiva.
En Fortunata se puede ver este ejemplo:
"... La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo."
El contexto es el siguiente: encontramos este pequeño párrafo al comienzo de la obra, puesto el pensamiento en uno de los protagonistas con el que empieza el libro, la vida y persona de Juanito Santa Cruz.
Indica en unas cuántas y precisas líneas la evolución personal e intelectual del personaje. Después de pasar unos años en la Universidad para licenciarse en la facultad de Derecho,dedicándole todo su empeño en enfrascarse libros y obras de filosofía, metafísica, historia y lo que hubiera menester, lo cual era un orgullo para su familia y madre especialmente, al finalizar sus estudios se ve licenciado y, además, de familia rica, guapo por más señas, con gran atractivo, seducido por el ambiente mundanal, da un giro radical en su persona.
En este fragmento se explica con claridad el acontecimiento:
"Conocida la persona y sus felices circunstancias, se comprenderá fácilmente la dirección que tomaron las ideas del joven Santa Cruz al verse en las puertas del mundo con tantas probabilidades de éxito. Ni extrañará nadie que un chico guapo, poseedor del arte de agradar y del arte de vestir, hijo único de padres ricos, inteligente, instruido, de frase seductora en la conversación, pronto en las respuestas, agudo y ocurrente en los juicios, un chico, en fin, al cual se le podría poner el rótulo social de brillante, considerara ocioso y hasta ridículo el meterse a averiguar si hubo o no un idioma único primitivo, si el Egipto fue una colonia bracmánica, si la China es absolutamente independiente de tal o cual civilización asiática, con otras cosas que años atrás le quitaban el sueño, pero que ya le tenían sin cuidado, mayormente si pensaba que lo que él no averiguase otro lo averiguaría... «Y por último -decía- pongamos que no se averigüe nunca. ¿Y qué...?». El mundo tangible y gustable le seducía más que los incompletos conocimientos de vida que se vislumbran en el fugaz resplandor de las ideas sacadas a la fuerza, chispas obtenidas en nuestro cerebro por la percusión de la voluntad, que es lo que constituye el estudio. Juanito acabó por declararse a sí mismo que más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir, o sea aprendiendo en los libros y en las aulas. Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo. No paraban aquí las filosofías de Juanito, y hacía una comparación que no carece de exactitud. Decía que entre estas dos maneras de vivir, observaba él la diferencia que hay entre comerse una chuleta y que le vengan a contar a uno cómo y cuándo se la ha comido otro, haciendo el cuento muy a lo vivo, se entiende, y describiendo la cara que ponía, el gusto que le daba la masticación, la gana con que tragaba y el reposo con que digería."
Incluso el autor se permitía jugar con esta idea clásica, y hacer la irónica comparación entre vida y literatura con la más rupestre de comerse una chuleta o contar cómo se la come otro, que no por sí deja de ser menos gráfica y expresiva.
MTV-TÓPICA: LA FALSA MODESTIA: FORTUNATA Y JACINTA
En el libro de E.R. Curtius, se hace una clasificación de los motivos que suelen aparecer en los prólogos o presentaciones del autor y la obra. Uno de ellos es de el de la falsa modestia, a su vez subdividido en subtipos. Uno de éstos corresponde al modelo "alguien me dijo, me contó tal historia, me pidió, ..., que contara tal historia", dicho de forma aproximada.
El comienzo de Fortunata podría quizás encuadrarse en este subtipo, de alguna forma.
Dice así:
"Las noticias más remotas que tengo de la persona que lleva este nombre me las ha dado Jacinto María Villalonga, y alcanzan al tiempo en que este amigo mío y el otro y el de más allá, Zalamero, Joaquinito Pez, Alejandro Miquis, iban a las aulas de la Universidad. No cursaban todos el mismo año, y aunque se reunían en la cátedra de Camús, separábanse en la de Derecho Romano: el chico de Santa Cruz era discípulo de Novar, y Villalonga de Coronado..."
Aquí el narrador nos dice que no va a hablar de conocimientos directos suyos, sino a través de lo que le contaba un amigo intermedio, el tal Jacinto María Villalonga. Es decir, acude a un intermediario ficticio, relator, para no mostrarse el mismo como el autor de las informaciones. se presenta así de forma "humilde", como diría Curtius, o simplemente utilizando el recurso mencionado, el de "alguien me dijo ...", que aparece en muchas obras literarias, desde Platón a Don Quijote.
viernes, 6 de diciembre de 2019
MTV-DELFINES-TIBURONES-PECES SALVADORES. ARIÓN Y LA BALADA DEL MAR..
El motivo de unos seres humanos en peligro en el mar y que son salvados milagrosamente, y así demostrando las misteriosas relaciones que nos unen a los seres vivos entre sí, es un tema muy frecuente en mitos, relatos y leyendas.
En la Balada del Mar Salado, ambientada en los exóticos mares del Sur en el periodo de la Primera Guerra Mundial, con personajes europeos perdidos y desorientados en un mundo aborígen enmarcado en la Polinesia y las zonas del mundo austral, nos evoca historias atractivas y románticas realizadas por su autor Hugo Pratt.
En un episodio de este libro, se relata el salvamento de un pez de uno de los protagonistas del la historia, la señorita Pandora Grosvenor, acompañada de un aborigen que no son todo lo simple que nos quieren parecer, llamado Tarao.
Éste protege a la damisela europea, al tiempo que por boca suya conocemos relatos y tradiciones locales que se nos antojan bellas y exóticas.
Y una de ellas es la que viene a cuento en la situación de los dos muchachos, perdidos en el océano, y próximos a una muerte segura, con la historia de un pez salvador.
Sin embargo, como solemos estar acostumbrados, no se trata de un delfín, elevado a la gloria por sus formidables cualidades sociales, filantrópicas y lingüisticas ya referendadas por la ciencia.
En este caso es un denostado y vilipendiado tiburón, el Mau como nos cuenta el indígena Tarao que se denomina a este tiburón salvador.
EL PEZ SALVADOR: ARIÓN Y EL DELFÍN EN HERÓDOTO (y otros autores)
El relato y la historia de Tarao y la srta. Grosvenor en los Mares del Sur nos lleva mucho atrás en el tiempo y en el espacio, a la antigua Grecia y a los relatos legendarios que incluye el padre de la historia, Heródoto, en sus investigaciones históricas. Es la historia del músico Arión, acosado y a punto de ser muerto por unos marineros que resultaron ser piratas, en el barco en el que viajaban. Sin otro remedio que saltar al mar para salvar la vida, un delfín lo acoge y lo conduce sano y salvo hasta Corinto, donde revela toda la historia.
Como hemos dicho, en la obra de H. Pratt se trata de un tiburón, animal más frecuente en aquellas zonas del pacífico, y no un amistoso tiburón en el mediterráneo.
Los protagonistas, ambos mitad ficción, mitad leyenda popular, son un músico mítico griego, y dos personajes de siglo XX, Pandora, casi una Nausícaa, y Tarao, jóvenes y en apuros.
Además, el fondo de las dos historias puede tener ciertas leyendas locales asociadas a pueblos marineros e isleños, como lo son el griego y el mundo polinésico.
PD: Por otro lado, y saliendo un poco del tema, la isla donde se refugia el Monje en la Balada... es llamada La Escondida, nombre que se puede asociar con la de Ogigia donde vive la ninfa Calipso, de kalipto, esconder. Es, también, la misma tradición de pueblos marinos e isleños con islas la que se da en una y otra zona geográfica.
XXIII.
[1] Περίανδρος δὲ ἦν Κυψέλου παῖς οὗτος ὁ τῶι Θρασυβούλωι τὸ χρηστήριον μηνύσας· ἐτυράννευε δὲ ὁ Περίανδρος Κορίνθου· τῶι δὴ λέγουσι Κορίνθιοι (ὁμολογέουσι δέ σφι Λέσβιοι) ἐν τῶι βίωι θῶμα μέγιστον παραστῆναι, Ἀρίονα τὸν Μηθυμναῖον ἐπὶ δελφῖνος ἐξενειχθέντα ἐπὶ Ταίναρον, ἐόντα κιθαρωιδὸν τῶν τότε ἐόντων οὐδενὸς δεύτερον, καὶ διθύραμβον πρῶτον ἀνθρώπων τῶν ἡμεῖς ἴδμεν ποιήσαντά τε καὶ ὀνομάσαντα καὶ διδάξαντα ἐν Κορίνθωι.
Ἀρίων
XXIV. [1] τοῦτον τὸν Ἀρίονα λέγουσι, τὸν πολλὸν τοῦ χρόνου διατρίβοντα παρὰ Περιάνδρωι ἐπιθυμῆσαι πλῶσαι ἐς Ἰταλίην τε καὶ Σικελίην, ἐργασάμενον δὲ χρήματα μεγάλα θελῆσαι ὀπίσω ἐς Κόρινθον ἀπικέσθαι.
[2] ὁρμᾶσθαι μέν νυν ἐκ Τάραντος, πιστεύοντα δὲ οὐδαμοῖσι μᾶλλον ἢ Κορινθίοισι μισθώσασθαι πλοῖον ἀνδρῶν Κορινθίων. τοὺς δὲ ἐν τῶι πελάγεϊ ἐπιβουλεύειν τὸν Ἀρίονα ἐκβαλόντας ἔχειν τὰ χρήματα. τὸν δὲ συνέντα τοῦτο λίσσεσθαι, χρήματα μὲν σφι προϊέντα, ψυχὴν δὲ παραιτεόμενον.
[3] οὔκων δὴ πείθειν αὐτὸν τούτοισι, ἀλλὰ κελεύειν τοὺς πορθμέας ἢ αὐτὸν διαχρᾶσθαί μιν, ὡς ἂν ταφῆς ἐν γῆι τύχηι, ἢ ἐκπηδᾶν ἐς τὴν θάλασσαν τὴν ταχίστην·
[4] ἀπειληθέντα δὴ τὸν Ἀρίονα ἐς ἀπορίην παραιτήσασθαι, ἐπειδή σφι οὕτω δοκέοι, περιιδεῖν αὐτὸν ἐν τῆι σκευῆι πάσηι στάντα ἐν τοῖσι ἑδωλίοισι ἀεῖσαι· ἀείσας δὲ ὑπεδέκετο ἑωυτὸν κατεργάσασθαι.
[5] καὶ τοῖσι ἐσελθεῖν γὰρ ἡδονὴν εἰ μέλλοιεν ἀκούσεσθαι τοῦ ἀρίστου ἀνθρώπων ἀοιδοῦ, ἀναχωρῆσαι ἐκ τῆς πρύμνης ἐς μέσην νέα. τὸν δὲ ἐνδύντα τε πᾶσαν τὴν σκευὴν καὶ λαβόντα τὴν κιθάρην, στάντα ἐν τοῖσι ἑδωλίοισι διεξελθεῖν νόμον τὸν ὄρθιον, τελευτῶντος δὲ τοῦ νόμου ῥῖψαί μιν ἐς τὴν θάλασσαν ἑωυτὸν ὡς εἶχε σὺν τῆι σκευῆι πάσηι.
[6] καὶ τοὺς μὲν ἀποπλέειν ἐς Κόρινθον, τὸν δὲ δελφῖνα λέγουσι ὑπολαβόντα ἐξενεῖκαι ἐπὶ Ταίναρον. ἀποβάντα δέ αὐτὸν χωρέειν ἐς Κόρινθον σὺν τῆι σκευῆι, καὶ ἀπικόμενον ἀπηγέεσθαι πᾶν τὸ γεγονός.
[7] Περίανδρον δὲ ὑπὸ ἀπιστίης Ἀρίονα μὲν ἐν φυλακῆι ἔχειν οὐδαμῆι μετιέντα, ἀνακῶς δὲ ἔχειν τῶν πορθμέων. ὡς δὲ ἄρα παρεῖναι αὐτούς, κληθέντας ἱστορέεσθαι εἴ τι λέγοιεν περὶ Ἀρίονος. φαμένων δὲ ἐκείνων ὡς εἴη τε σῶς περὶ Ἰταλίην καί μιν εὖ πρήσσοντα λίποιεν ἐν Τάραντι, ἐπιφανῆναί σφι τὸν Ἀρίονα ὥσπερ ἔχων ἐξεπήδησε· καὶ τοὺς ἐκπλαγέντας οὐκ ἔχειν ἔτι ἐλεγχομένους ἀρνέεσθαι.
[8] ταῦτα μέν νυν Κορίνθιοί τε καὶ Λέσβιοι λέγουσι, καὶ Ἀρίονος ἐστὶ ἀνάθημα χάλκεον οὐ μέγα ἐπὶ Ταινάρωι, ἐπὶ δελφῖνος ἐπὲων ἄνθρωπος.
LA TRADUCCIÓN:
XXIII. A Periandro... siendo señor de Corinto, le sucedió la más rara y maravillosa aventura: quiero decir la de Arión, natural de Metimna, cuando fue llevado a Ténaro sobre las espaldas de un delfín. Este Arión era uno de los más famosos músicos citaristas de su tiempo, y el primer poeta dityrámbico de que se tenga noticia; pues él fue quien inventó el dityrambo, y dándole este nombre lo enseñó en Corinto.
XXIV. La cosa suele contarse así: Arión, habiendo vivido mucho tiempo en la corte al servicio de Periandro, quiso hacer un viaje a Italia y a Sicilia, como efectivamente lo ejecutó por mar; y después de haber juntado allí grandes riquezas, determinó volverse a Corinto. Debiendo embarcarse en Tarento, fletó un barco corintio, porque de nadie se fiaba tanto como de los hombres de aquella nación. Pero los marineros, estando en alta mar, formaron el designio de echarle al agua, con el fin de apoderarse de sus tesoros. Arión entiende la trama, y les pide que se contenten con su fortuna, la cual les cederá muy gustosa con tal de que no le quiten la vida. Los marineros, sordos a sus ruegos, solamente le dieron a escoger entre matarse con sus propias manos, y así lograría ser sepultado después en tierra, o arrojarse inmediatamente al mar. Viéndose Arión reducido a tan estrecho apuro, pidióles por favor le permitieran ataviarse con sus mejores vestidos, y entonar antes de morir una canción sobre la cubierta de la nave, dándoles palabra de matarse por su misma mano luego de haberla concluido. Convinieron en ello los corintios, deseosos de disfrutar un buen rato oyendo cantar al músico más afamado de su tiempo; y con este fin dejaron todos la popa y se vinieron a oirle en medio del barco. Entonces el astuto Arión, adornado maravillosamente y puesto el pie sobre la cubierta con la cítara en la mano, cantó una composición melodiosa, llamada el Nomo orthio, y habiéndola concluido, se arrojó de repente al mar. Los marineros, dueños de sus despojos continuaron su navegación a Corinto, mientras un delfín (según nos cuentan) tomó sobre sus espaldas al célebre cantor y lo condujo salvo a Ténaro. Apenas puso Arión en tierra los pies, se fue en derechura a Corinto vestido con el mismo traje, y refirió lo que acababa de suceder. Periandro, que no daba entero crédito al cuento de Arión, aseguró su persona y le tuvo custodiado hasta la llegada de los marineros. Luego que ésta se verificó, los hizo comparecer delante de sí, y les preguntó si sabrían darle alguna noticia de Arión. Ellos respondieron que se hallaba perfectamente en Italia, y que lo habían dejado sano y bueno en Tarento. Al decir esto, de repente comparece a su vista Arión, con los mismos adornos con que se había precipitado en el mar; de lo que, aturdidos ellos, no acertaron a negar el hecho y quedó demostrada su maldad. Esto es lo que refieren los corintios y lesbios; y en Ténaro se ve una estatua de bronce, no muy grande, en la cual es representado Arión bajo la figura de un hombre montado en un delfín.
Heródoto. Historia. Libro I
sábado, 30 de noviembre de 2019
EL MITO Y EL CÓMIC: EN UN CIELO LEJANO
Acabamos de leer, con décadas de retraso, uno de los cómics de H. Pratt. Este autor es mundialmente famoso por las aventuras de Corto Maltés, pero hizo varios álbumes antes (y después también) con otros personajes e historias, aunque en todas ellas podemos apreciar la continuidad de sus temas.
El cómic en cuestión se titula En un cielo lejano, está ambientado en la Segunda Guerra Mundial, en la zona de Grecia y el África colonial donde se enfrentan alemanes e italianos, frente a las ropas aliadas.
El cómic empieza con estas dos primeras páginas, situadas en una isla griega, con dos personajes en un pequeño museo local, donde uno le relata al otro el mito de Dédalo y el laberinto de Creta al tiempo que observan una cerámica con una imagen alusiva. Una écfrasis, que se podría decir..
En la primera viñeta, para crear interés y expectativa, se ve ampliada al ínfimo detalle una imagen que en ese nivel de no podemos saber aún cuál es. En la segunda viñeta ya apreciamos lo que parece ser una nariz, sin que podamos identificar si es la famosa nariz griega, solo apenas la punta, de perfil, y del labio superior, un fragmento.
De todas formas
y aunque no queramos, la simple vista ya ha enfocado automáticamente toda la
página y ha identificado la parte del todo al que pertenece la imagen con una
reproducción del arte griego antiguo.
En la
tercera y cuarta viñeta se lee lo que sería una voz en off, sendas pestañas se
plantan delante de la imagen, haciendo todavía más difícil su identificación,
pero aportando con el texto el relato que acompaña a la muda imagen.
Es el relato de Minos, Dédalo y el laberinto de Creta.
¿Por qué
este mito entre los muchos existentes? Al principio no podemos saberlo, pero a poco lo entendemos. Quien
habla es un piloto de las fuerzas aéreas británicas, y la mención del mito vino
a cuento del personaje de Dédalo, el “primer ingeniero aeronáutico de la antigüedad”,
dando al mito categoría de acontecimiento histórico más o menos.
Pero, de
momento, leemos los bocadillos que cuenta en síntesis la historia. Dédalo había llegado a
Creta exiliado, y allí había construido el laberinto para ocultar a su
vergonzosa descendencia, el Minotauro, hijo de una relación zoofílica de su mujer. En cierta manera, es una
historia de amor aunque desnaturalizada, y que enlaza enseguida con la historia personal también amorosa de quienes hablan.
En la cuarta viñeta se enfoca un ojo de la cara, esos ojos antinatura de las figuras en perfil de la cerámica griega, pero con ojos que nos miran de frente.
La quinta
viñeta coge el espacio de dos viñetas, y ofrece ya si en amplitud, el rostro entero de un personaje mítico, de perfil, nariz griega ahora sí,
casco a lo Pericles, sobre la frente, bigote fino, barba espesa y líneas de pelo rizado.
Aún no sabemos quién es el personaje.
Se dice en el bocadillo alguna imprecisión, que Dédalo ayudó a Teseo a derrotar
al antropófago Minotauro, cuando en realidad fue la propia hija del rey de Creta, Ariadna.
Y segunda imprecisión pero verosímil, que “se atrajo …” y sigue en la sexta viñeta, en la segunda página, contando la historia.
Y segunda imprecisión pero verosímil, que “se atrajo …” y sigue en la sexta viñeta, en la segunda página, contando la historia.
Así pues, en LA PRIMERA VIÑETA DE LA SIGUIENTE PÁGINA ya nos muestra la imagen completa de aquel pequeño detalle que veíamos al principio. El ser que se nos muestra, típicamente propio de una cerámica griega, presenta el rostro de perfil, casco sobre la frente, perfil griego y una alas que le surgen alrededor del cuello y detrás del casco. En verdad que esta haciendo alusión al mito de Ícaro y Dédalo, pero de momento no identificamos qué imagen puede ser.
La siguiente viñeta ya abre el zoom completamente y podemos ver a una pareja de jóvenes, uno de ellos militar, el que cuenta la historia, observando, en lo que podría ser un pequeño museo provincial, una muestra de vasos griegos, en uno de los cuales está la imagen que han estado comentando hasta el momento.
La siguiente
viñeta, en una especie de elipsis temporal-espacial, nos muestra a la pareja ya
fuera del museo, en un jardín, pero donde se remata la historia del mito. Ícaro
cayó al Egeo.
No se nos relata aquí, no debe importar ahora, el contenido moral del mito tradicional, no vueles tan alto no tan bajo, sino se constata el hecho. Continúa diciendo que esto ocurrió cerca de aquí, por lo que suponemos que estamos en alguna isla griega.
No se nos relata aquí, no debe importar ahora, el contenido moral del mito tradicional, no vueles tan alto no tan bajo, sino se constata el hecho. Continúa diciendo que esto ocurrió cerca de aquí, por lo que suponemos que estamos en alguna isla griega.
Concluye el oficial diciendo “una bonita historia”, pero la joven, serie y grave, como si no hubiera seguido el relato, con su mente puesta en otra cosa, le devuelve a la realidad. “Ha llegado tu hermano Pietro”, dice como contestación, como si con esa simple noticia trajera detrás de sí toda una tormenta de realidades.
Las historias trágicas de Grecia siempre tenían lugar en el seno de la familia. Aquí se nos viene otra similar, pues la llegada del hermano supone la constatación del conflicto trágico intrafamiliar. La joven de la escena es la prometida del hermano que acaba de llegar, pero entre ella y el joven militar, hermano del novio, se ha abierto un intensa pasión amorosa que tienen que descubrir y afrontar.
¿Por qué varía la historia del mito el autor? Quizás para dar mayor veracidad, se supone que no son eruditos quienes hablan, aunque en este caso se trata de una historia bien conocida. tal vez solo quier destacar a Dédalo como ingeniero aeronáutico en el contexto de la historia, protagonizada por pilotos de las fuerzas armadas.
Y el personaje femenino que aparece es Pasífae, adúltera, en cierta medida parecida al personaje femenino que traiciona el compromiso, y no Ariadna, a la que no se la menciona.
LA IMAGEN DE LA CERÁMICA:
Buscando la imagen original de la cerámica griega que se presenta en la viñeta, al final hemos creído dar con ella. Se la llama Vasija de Eufronios, por el pintor al que se atribuye (aquí la información,) y muestra un episodio famoso de la guerra de Troya, la retirada del cadaver del guerrero Sarpedón por Hipnos y Thánatos.)

En concreto, el personaje que aparece en la viñeta del álbum es THÁNATOS. En la imagen de arriba se identifica a los personajes con sus nombres, el de Thánatos escrito de derecha a izquierda.
Así pues, el personaje alado de la viñeta no es ni Teseo, ni Dédalo ni nadie relacionado con el mito, es Thánatos, una divinidad de la muerte, representada con alas porque se supone que este personaje e Hipnos también alado llevaban las almas, la psiché, el último aliento de los fallecidos al mundo de ultratumba.
Evidentemente, debe ser alguien un poco entendido para apreciar la identidad del personaje, o que tenga la paciencia de pararse y dedicarse a identificarlo.
¿Por qué elige a este personaje el autor del cómic? Quizás , como en las buenas tragedias, porque está adelantando que ésta es una historia de dolor y muerte, de muerte, digámoslo así, bella, de la "bella muerte" que siempre desde antiguo cantaron los poetas griegos. La historia siguiente del cómic nos irá desvelando si será así o no.
Lo cierto es que desde el inicio ya se está señalando el conflicto y el dolor, y el personaje que nos muestra la viñeta es el de Thánatos. Aunque, a primera vista, lo pudiéramos asociar con el relato mítico que se nos cuenta y no darle esa identificación fúnebre, así y todo, el mito la tiene, y se relata como si fuera "una bonita historia", más parece un elemento gráfico más, dentro de una novela gráfica, que refuerce el lugar, Grecia, la historia de Dédalo, el primer aeronauta, y los protagonistas, pilotos de la aviación.
Quizás, jugando con la historia, el autor nos esconde la presencia de Thánatos, aunque sea la bella muerte, en esta viñeta y que, parece decir, hay detrás de toda esta "bonita historia", que ha contado el personaje y que, nos advierte, del otro relato que nos va a contar a continuación, otra bonita historia y, al igual que la del mito, con trasfondo dramático.
jueves, 28 de noviembre de 2019
PIE (CONT.): «Tú sales para que te vea el pie». ENCUENTRO EN LA ESCALERA, DE FORTUNATA Y JACINTA
Aquí dejamos un fragmento de esta escena que se suele llamar primer encuentro o encuentro en la esclaera, entre Juanito y Fortunata, cuando se conocen por primera vez.
Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella.
–¿Vive aquí –le preguntó– el señor de Estupiñá?
–¿Don Plácido?… en lo más último de arriba –contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera.
Y Juanito pensó: «Tú sales para que te vea el pie. Buena bota»… Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón (2) encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir:
–¿Qué come usted, criatura?
–¿No lo ve usted? –replicó mostrándoselo–. Un huevo.
–¡Un huevo crudo!
Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo.
–No sé cómo puede usted comer esas babas crudas –dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación.
–Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? –replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba.
Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes. Tuvo tentaciones Juanito de aceptar la oferta; pero no: le repugnaban los huevos crudos.
–No, gracias.
Ella entonces se lo acabó de sorber, y arrojó el cascarón, que fue a estrellarse contra la pared del tramo inferior. Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo:
–¡Fortunaaá!
Entonces la chica se inclinó en el pasamanos y soltó un yia voy con chillido tan penetrante que Juanito creyó se le desgarraba el tímpano. El yia principalmente sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra. Y al soltar aquel sonido, digno canto de tal ave, la moza se arrojó con tanta presteza por las escaleras abajo, que parecía rodar por ellas.
1 Delfín: primogénito del rey de Francia; Galdós se refiere así al heredero de los Santa Cruz.
2 mitón: guante de punto que deja los dedos al descubierto.
«Tú sales para que te vea el pie. Buena bota» es la expresión de juanito una vez identifca a la buena moza
miércoles, 27 de noviembre de 2019
domingo, 24 de noviembre de 2019
ASUNTOS INTERNOS, de Ian Rankin
Acabo de terminar esta novela de Ian Rankin hace unos pocos días. La verdad es que acostumbrado a leer las otras obras de la serie Rebus, y no quedándome, de momento, alguna , cogí este tomito cuyo protagonista es un personaje que ya venía apareciendo en las últimas novelas de Rebus, aunque no con muy buena pinta. No en vano trabaja en Asuntos Internos y ya se sabe la mala fama que tienen éstos entre la propia policía, y los lectores mismos.
Quizás Rebus intentó dar un giro a esta mal fama convertida en un clásico de la novela negra, describiéndonos a este policía, Malcom Fox, con tintes humanos y contradictorios, pero no llega la trama y la novela al ambiente tenso que logra este autor con el detective de la famosa saga.
Incluso la presencia femenina de Siobhan, la previa musa de Rebus, tiene su singular papel en la vida de este adláter de Rebus. pero ni así la novela termina de coger el vuelo que habitualmente alcanza en las tramas de John Rebus y su némesis Gefferty.
Aún así, conseguimos leerla después de varias intentonas previas que dejaban el libro a las primeras de cambio y sin haber leído nada más que alguna página suelta.
La acción sigue desenvolviéndose en Edimburgo, en el mundo de las comisarías y los crímenes que allí ocurren. Ya no estamos en la peculiar comisaria de Rebus, perfecto telón de fondo y coro donde las obras estaban perfectamente encuadradas. Aquí Fox se ve enmarcado en un minúsculo ambiente, con un ayudante, y otros policías, pocos, pero no tiene la familiaridad que había en las otras.
Si es verdad que la trama avanza, se complica y va dando giros inesperados que hace que no pierdas el interés, atendiendo a la delincuencia cibernética y enredándose con aspectos internos de la policía misma.
De esta forma, es una novela que se va leyendo con cierto interés, aunque el mundo solitario, brusco, de los pubs, la música especial, y las némesis particulares de aquel otro comisario hayan quedado en aquella otra vida pasada.
JM de Prada, "El latín y los muertos"
Artículo de Juan Manuel de Prada en XL SEMANAL:
EL LATÍN Y LOS MUERTOS
Puesto que el saber ocupa lugar, la moderna pedagogía ha querido circunscribir su transmisión a aquellos aspectos o facetas que resulten más ‘accesibles’ y garanticen el ‘éxito profesional’. Inevitablemente, todas las disciplinas que explican nuestra genealogía cultural han sido relegadas a los desvanes de la incuria, en favor de disciplinas enfocadas a la consecución de ‘fines prácticos’. Pero desgajar la transmisión del saber del conocimiento de nuestra genealogía cultural nos condena a la intemperie más cruel, que es la de quienes no saben explicarse a sí mismos.
Las lenguas clásicas (que algunos, en el colmo del idiotismo, llaman «lenguas muertas») fueron las primeras damnificadas, por constituir un petulante desafío al utilitarismo y a la pedagogía de la facilidad, tal vez las dos mayores lacras de la educación moderna. No faltaron quienes trataron de defenderlas con argumentos débiles y, a la postre, contraproducentes, alegando que el griego y el latín subsisten en el vocabulario internacional de las ciencias o de los adagios jurídicos. Pero dedicar media docena de años al estudio del latín para luego poder hacer alardes eruditos y soltar en nuestra conversación cuatro latinajos (por lo demás incomprensibles para quien nos escucha) no parecía razón suficiente para defender las lenguas clásicas. Tampoco contribuyeron a la defensa de las lenguas clásicas, por cierto, quienes exaltaron las ventajas intelectuales de los «saberes desinteresados»; pues a una repugnante educación utilitarista no se debe oponer una educación elitista fundada en el mero lujo del saber.
Los pedagogos que erradicaron el latín de la educación sabían, en cambio, perfectamente por qué lo hacían. Y los guiaba el mismo propósito que, unos pocos años antes, guiaba a los innovadores religiosos que lo expulsaron de la liturgia. Unos y otros sabían que el latín modeló nuestro mundo (y, cuando escribo mundo, no me refiero tan sólo al mundo externo, sino también a nuestro mundo interior); y sabían que el mejor modo de aniquilar la pervivencia de ese mundo era desterrar el latín de la iglesia y de la escuela. Suele decirse, con frase un tanto mostrenca, que la cultura europea (y, por lo tanto, toda la mentalidad occidental) es una amalgama de elementos griegos, romanos y cristianos; pero lo cierto es que toda esa amalgama ha sido transmitida y conservada a lo largo de los siglos en latín. Todo lo que nos conforma por dentro, todo nuestro acervo moral e intelectual -nuestra herencia más verdadera e irrenunciable- ha sido formulado en latín. Los signos que componen nuestro alfabeto son latinos, la sintaxis y las relaciones gramaticales que empleamos al hablar son latinas, también las figuras retóricas a las que recurrimos para que nuestras palabras sean más expresivas. Y, en fin, todo nuestro universo espiritual fue formulado en latín, o al menos trasfundido al latín, para que no se perdiera en la noche de los siglos: los géneros literarios y las modalidades artísticas fueron formulados en latín; los conceptos de persona y de familia, de tradición y bien común fueron formulados en latín; las nociones de poder y autoridad, de amor y sabiduría fueron formulados en latín; los planetas y los metales, los vicios y las virtudes, los dogmas y los preceptos, los contratos y los testamentos fueron formulados en latín. Hasta nuestra alegría y nuestro llanto, nuestros piropos y nuestras invectivas fueron formulados en latín; y hoy lloramos y reímos, nos abrazamos y enfadamos porque el latín moldeó nuestras pasiones y sentimientos. El latín es el principio originario y la leche nutricia de todas las realidades divinas y humanas que integran nuestra vida; y, para desintegrar tales realidades, no hubo sino que expulsar el latín de nuestra vida. Es ley biológica infalible que el árbol al que se le cortan las raíces, como el niño lactante al que se aparta del seno materno, empieza por languidecer hasta morir por inanición. Sólo quien sabe de dónde viene puede saber hacia dónde va. Sólo quien está nutrido por el alimento que lo constituye es dueño del tiempo que habita; cuando ese alimento nos es arrebatado, nos convertimos en huérfanos a la intemperie, carne de cañón para las más diversas manipulaciones e ingenierías sociales, seres sin identidad y sin arraigo que navegan sin brújula a la deriva.
Por las venas y arterias de nuestra palabra y nuestro pensamiento discurría la sangre de la lengua latina. Alentaba toda nuestra vida, era propiamente nuestra alma; por lo que nada hay más grotesco que llamarla «lengua muerta». Quienes estamos completamente muertos somos nosotros, por dejar que nos las arrebatasen.
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Leer también: De cómo el desprecio por la Antigüedad destruye la educación.
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viernes, 1 de noviembre de 2019
domingo, 27 de octubre de 2019
EL MITO DE ESPARTA, DE CÉSAR FORNIS
Este libro, recién salido hace unas semanas y fruto de una larga experiencia investigadora del profesor Fornis centrada en el mundo de Esparta es, en verdad, todo un descubrimiento, revelador, clarividente y muy gráfico de aquel mundo tan nuestro.

El autor advierte desde un principio que el libro no trata de Esparta desde el punto de vista historiográfico, cosa que lleva haciendo desde hace muchos años, sino de la idea de Esparta a lo largo del pensamiento occidental. En este sentido es el que decíamos revelador e ilustrativo de la gran idea o imagen de una Esparta mitificada y acogida como modelo social, frente a la imponente Atenas que todo lo abarca desde las últimas décadas.
Si, ciertamente, nuestra visión de Grecia está prácticamente centrada en Atenas y su mundo, quedando relegada Esparta a un segundísmo plano que no necesita más comentarios que revivir algunos de los tópicos ya fijados desde la antigüedad, vía principalmente de Plutarco.
Noticias como que Esparta era apenas más que un campamento militar, donde han sido desterradas las artes y el comercio, con un sistema social más o menos igualitario, un modelo político arcaizante, su laconismo a la hora de hablar, su vida disciplinada, el sometimiento a las leyes rígido y a las celebraciones religiosas, la kripteía, el hilotismo, el amor dorio y un largo etcétera cobran aquí otra dimensión.
Otra dimensión en el sentido de que, al hacer un repaso exhaustivo de épocas históricas y de pensamiento, y de fuentes, auténtica exhibición de las mismas, el autor nos revela nuestra propia ubicación filoateniense en nuestro contexto actual. Según el autor, esta procede desde finales del siglo XIX, por razones del contexto sociopolítico y de rivalidades europeas. Siendo que Inglaterra se va a identificar en esta época con la imperial, demócrata y marítima Atenas, frente al mundo continental, especialmente el germano, identificada con Esparta.
Pues, una de las primeras sorpresas e impresiones que nos llevamos tas la lectura de este tan bien escrito libro es que Esparta, mejor dicho, la idea de Esparta y su modelo social, lejos de se considerado como ahora, fue el modelo socio-politico preferido por autores, pensadores, dirigentes políticos y un largo etcétera de personajes influyentes en la tradición occidental, Esparta, decimos, fue el modelo socio-político preferido por todos ellos.
Evidentemente no podemos dejar de lado el contexto social de todos estos largos siglos. Es ya sabido que desde la propia Atenas clásica, Esparta causaba admiración, para empezar, en el propio Platón, pr su sentido de vida comunitario, la obediencia a las leyes, etc. El autor llega aún más lejos, cuando señala que en la base de la utopía platónica de la República o Las Leyes estába la constitción espartana. Otros ilustres atenienses, como Jenofonte y, en general y es sabido, la clase política e intekectual de Atenas no valoraba la democracia suya, a la que veían decididamente inclinada hacia la demagogia u oclocaracia.
Pero, aún así, no nos deja de extrañar que pensadores como Rousseau o Montesquieu, por citar a algunos, tuvieran en mente a Esparta, su idea, en la confección de sus tratados y planteamientos.
Pero, aún así, no nos deja de extrañar que pensadores como Rousseau o Montesquieu, por citar a algunos, tuvieran en mente a Esparta, su idea, en la confección de sus tratados y planteamientos.
Evidentemente ya sabíamos que la Alemania del nacionalsocilaismo de Hitler había encontrado en esa idea de Esparta un referente fundacional. Pero el libro nos ofrece fragmentos de textos donde figura literal y gráficamente la admiración que éstos sentían por aquellos.
Pero, ¿por qué de esta admiración secular por Esparta frente a Atenas a lo largo de todo el pensamiento occidental? Entre otras razones, porque ofrecía un modelo político el llamado "de la constitución mixta", el mismo que tanto elogia Polibio acerca de la constitución política de Roma y que permitió a ésta convertirse en un gran imperio.
Desde este punto de vista, ya los propios romanos, y así nos desvela el autor a través de textos de los propios romanos, se identifica con las principales características del régimen espartano.
En ella ven, en su constitución, como en la suya romana, y posteriormente pensadores medievales, humanistas e ilustrados, las virtudes de esa "constitución mixta", mezcla de aristocracia, democracia y gobierno de los mayores, una organización política que frene tanto los excesos de la democracia, la demagogia u oclocracia, y de la aristocracia, que deriva en oligarquía y tiranía.
Hay otras muchas razones, pero el libro es una auténtica mina de conocimientos y desvelamientos de la influencia de esta esparta idealizada en el mundo occidental. Por poner otro ejemplo, los propios estoicos y cínicos pudieron tener en esta imagen del hombre espartiata, como se les suele denominar en toda la obra, por espartano, decíamos que esta imagen del espartiata austero, lacónico, que camina descalzo cuando puede (cf. PIE), cubiero solo con su tribon o capa roja, autosuficiente, es la que pudo influir en el ideal de autosuficiencia y austeridad de estas corrientes filosóficas.
Otro ejemplo, los aforismos, apotegmas o sentencias, el autor nos descubre otro mito, el de que los espartanos eran parcos en el hablar pues en su sociedad el dominio de la palabra era innecesario, siendo una comunidad cuasi-militarizada.
El autor nos revela que su hablar parco y seco tenía, por el contrario, la virtud de la concisión y el hablar sentencioso, la mordacidad, llegando al sarcasmo. Es una forma nueva, para nosotros, de ver el laconismo que hasta ahora veíamos como algo pobre frente a la elocuentísima Atenas.
De ahí se sigue una multitud enorme de frases y literatura gnómica, ecvidentemente muchas veces apócrifas o mal atribuídas, que también pasan al tesoro de sentencias filosóficas del mundo antiguo.
La famosa teoría de la división de poderes, de Montesquieu, sobre la que se basa el mundo político contemporáneo, es la base de la felicitada constitución americana y se invoca continuamente en Europa y cualquier otra parte del mundo para prestigiar, o lo contrario, de tal o cual país, esta parece tener también cierta influencia de esta constitución mixta de la que hablábamos más arriba, y que se lleva a la práctica en Esparta y luego en Roma.
Y así podríamos seguir hasta no acabar. Por ejemplo, los líderes de la Revolución Francesa, la facción radical jacobina, Robespierre, Marat, tiene en mente esa idea de la Esparta comunitaria y socializada en todo, salvo en aquellos aspectos mas escabrosos, como comenta el autor con cierta sonrisa, como el amor dorio o el famoso caldo negro espartano.
En fin, como decíamos al principio, y el autor nos remarca desde el principio, es la idea de Esparta y no la Esparta real, de lo que trata el libro y lo que realmente ha influido en la historia social occidental. Pues la Esparta real, en las últimas investigaciones, se revela más cambiante de la que hasta ahora habíamos creído. Algunos elementos de esta Esparta idealizada se forman en época tardía, por ejemplo, la redistribución de lotes de tierra igualitarios que se hace sobre el s. III aC., pero que sin embargo, se ubican al principio de todo, con la figura del omnipresente Licurgo.
Sobre la figura del propio legislador, es más, hoy se tiene la certeza, ante la imposibilidad de obtener datos fidedignos, de que la consitución espartana fue obra de sucesivos reformadores en diferentes momentos. Pero es en cierto momento histórico, especialmente con Plutarco, en época ya romana, cuando se queda en cierta forma fijado el lugar común de Esparta como sociedad igualitaria, sometida a las leyes, con una educación estatal, ajena a la propiedad privada, austera, valerosa, con un papel importante y hasta licencioso de la mujer, etc., que es la que ha perdurado durante siglos hasta la actualidad, en la que la corriente filoateniense, de forma autojustificada, ha ocupado la preeminencia en cuanto al mundo griego y la idea que de aquella sociedad tenemos hoy en día.
domingo, 20 de octubre de 2019
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