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domingo, 9 de octubre de 2022

PSIQUE EN VESPA. CONCLUSIÓN

FIN DEL CUENTO DE HADAS. CONCLUSIÓN. 

            Hemos añadido a los comentarios y observaciones sobre la expedición de la vespa un mapa de Googlemymaps donde se han fijado los lugares de la ruta vespasiana, junto con una imagen identificativa de la escena.

Se puede apreciar, solamente con mirar el mapa a simple vista, cómo la aventura ciclomotórica se produce en lo que abarca la Roma clásica, es decir, el centro histórico y monumental de la capital romana. Ya comentamos que, junto con todos sus edificios populares, magníficos y conocidos, en este episodio del film, el de la excursión vespasiana, destacan sobre todos los edificios de la Roma Imperial. 

En verdad que el director podría haber buscado potras ubicaciones, pero ha optado por esta imagen clásica e idealizada de la ciudad Eterna.

Ya comentamos el artículo de la profesora Pedraza, donde Roma no es sólo una, y el cine ha reflejado muy bien esta diversidad a lo largo de los años y corrientes cinematográficas distintas y casi dispares y total y provocadoramente opuesta en ocasiones. No hay más que comparar la Roma neorrealista del Ladrón de bicicletas, de V. de Sica, mísera, triste y sórdida, con la del film que comentamos.

Para finalizar, hemos de hacer una recopilación de lo que hemos visto en el film en relación con el mundo clásico. Ya comentamos que, a pesar de que la arquitectura clásica es el marco elegido para este cuento de hadas, el de Bradley-Peck y Anna-Hepburn, no se hace ni dispone en absoluto de un uso cultural y artístico, y que pudiera interactuar con la historia del film.

Salvo en un caso, creemos. La escena en la que la Roma clásica cobra vida es ante la Boca de la Verdad. Allí, en el antiguo y no nombrado Foro Boario, ante los templos de Portunus y de Hércules Vítor, la escena de la Boca se incluye en la historia y juega con riqueza en el film, creemos.

Y lo hace, además, de forma decisiva, en absoluto es un momento menor del film.

Pues en esa escena hay un juego de espejos, por medio de esa máscara tragicómica de la Boca, donde el film se ve reflejado en ella misma, la boca es una máscara grotesca dentro de otra máscara, que es el propio film; los personajes, a su vez actúan bajo personalidades falsas, son actores que actúan dentro del film, bajo la máscara de casa uno, y que se vienen a reflejar en esa gran máscara que es la Boca.

Es en ese momento cuando se inicia el retorno de la historia a sus orígenes verdaderos, cuando comienza a vislumbrarse la falsa que ambos protagonistas están representando. Es casi un momento de reconocimiento o anagnóresis, aunque muy peculiar.

            Creemos que la presencia clásica en el film, pese a mostrarse casi como un decorado mudo y casi desapercibido que es, ante el que la joven pareja circula alocada y divertida, y manifiesta un total y feliz desdén por aquellas majestuosidades, a pesar de esto, y por ello precisamente, sirve de contraste y reflejo a la ligera comedia que se ofrece sobre un fondo severo, grave, mudo e inmutable.

Contra las piedras del Coliseo, circulando frente a los arcos del Teatro Marcelo, danzando a los pies del Mausoleo de Adriano, la pareja Bradley-Anna se divierten, viven y disfrutan del amor y la vida, de un modo felizmente inconsciente, tal y como ya pregonaron los propios autores clásicos, los autores latinos, en sus poemas y canciones.

Ignorantes casi a posta del inmutable paso del tiempo inmemorial, que las piedras que los acompañan como marco parecen repetirles a gritos continuamente, ellos circulan veloces en la vespa, ciclomotor émulo y transformación de las mismísimas alas de Eros-Cupido, ligeros, livianos y dueños en ese momento del tiempo circulan eternamente, repitiéndose sin decirlo en palabras, no las hay, en sus gestos y sentimientos, silentemente, carpe diem, tempus fugit, …

FIN DE FIESTA DIONISÍACO A LA VERA DE ADRIANO (VACACIONES, 12).

12. FIN DE FIESTA DIONISÍACO A LA VERA DE ADRIANO.

                 Mágico y desvelador Tíber: las aguas del río los devuelven a la realidad

            Después de pasar un buen rato divirtiéndose en el baile y confesándose tímidamente su mutuo atractivo, la fiesta acaba en pelea. Los agentes del servicio secreto, no tan secretos, de la princesa irrumpen en el baile y tratan de llevársela de allí de cualquier forma.

Bradley-Peck, acosado por el servicio secreto y la tangana que se ha formado, acaba cayendo a las aguas del río Tíber, que lo acoge en su manso recorrido.

La princesa, cuando se percata, no lo duda y se zambulle tras él, creyéndolo en apuros y para seguirlo. Juntos inician una empapada nadada hasta la orilla segura, lejos del tumulto de la barcaza, que sigue con encarnizada insistencia.

El agua ha empapado sus rostros, una sonrisa aflora en los semblantes de los dos, recordando la situación vivida.

Pero al mismo tiempo, el agua, los líquidos, tienen ese valor simbólico muchas veces, obra el efecto de despertarlos a una nueva realidad, como si fuera un bautizo iniciático.

Hay unas escenas amorosas.

Pero, al poco, la princesa, es ella la que insiste, la princesa le pide que la acompañe al palacio, su residencia, a donde tiene que reintegrarse.

Como ya había dicho antes, la historia ha resultado ser como el cuento de la cenicienta, sólo que aquí el príncipe queda sin la princesa.

Ella debe reintegrarse a su mundo, que la apremia, y él, pues no se sabe, queda meditabundo e irresoluto.

La princesa le advierte de que cuando doble la esquina rumbo a su palacio, no se le ocurra seguirla.

Todo, en verdad, parece relatado como un cuento mágico.

De hecho, así podría parecer. En la recepción final a los periodistas, recepción en la que la princesa se salta el final del protocolo, y saluda uno a uno, incluido a un gris y enjuto reportero algo calvo del ABC español, Irving le entrega las fotos que como paparazzi le había “robado” sin que Anna lo supiera en la escapada. Podría ser el testimonio de ese sueño soporífero y onírico en el que Anna cayó, y del que solo quedan esas imágenes como testigo.

¿Imágenes-testigo de algo que sucedió realmente, o imágenes del país de los sueños, de ese cuento dentro de otro cuento que es el propio film?

DESEOS AURELIANOS (VACACIONES, 11)

 LAS MURALLAS AURELIANAS O MURO DE LOS DESEOS (11).

                                         

Murallas Aurelianas en Viale Policlinico, por la zona donde aparece en el film aproximadamente 
donde se encontraba el Muro de los deseos, hoy ya sin los rótulos.

Luego de salir de la Boca, se dirigen a un lugar, el Muro de los Deseos. Es un muro, restos de las Murallas Aurelianas, donde los romanos, en eesa época, colocaban rótulos expresando sus deseos.

Es una especie de lugar oracular al que la gente va a pedir por que se cumplan sus deseos. En el caso de Hepburn, podemos sospechar cuál es.

Por eso se entiende que, a la pregunta de Peck-Bradley, ella resignada le conteste que el suyo no se cumplirá.

 

La entristecida cara que Anne-Hepburn se disipará en breve, pues surge la idea de acudir esa noche a una fiesta en las orillas del Tíber

Recuerda esta rápida consulta al Muro de los Deseos la conocida composición de Horacio, el carpe diem. Horacio le aconseja a su amada que no se preocupe consultando el horóscopo, que viva el día. 

Tu ne quaesieris — scire nefas — quem mihi, quem tibi 
2 finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
3 temptaris numeros. …
Dum loquimur, fugerit invida
8 aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.
     
                                                                                               Traducción de Germán Salinas

No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo), 
qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía,
ni combines los números mágicos.
... Mientras hablamos,
huye la hora envidiada. Aprovecha el día, no confíes en el mañana.

 La visita a esa Roma de siempre y ese mágico día, va a finalizar en un lugar de baile y fiesta que hay en una barcaza del río Tíber, frente del Castillo Sant´Angelo, el antiguo Mausoleo de Adriano. La vista que ofrece el film entonces, cuando descienden la escalinata junto al río y se dirigen a la barcaza en fiesta, es majestuosa.

ROMPETECHOS EN LA ΜΝΗΣΤΗΡΟΦΟΝΙΑ (C. XXII)

(nota:  a pesar de algunos comentarios, hay que agradecer a NolanHomero y su NolanOdisea el que mucha gente, como nos, se haya interesado po...