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viernes, 7 de agosto de 2026

IFIGENIA Y SUS "BODAS DE SANGRE" (ODISEA, NOLAN)

 LA FUGACÍSIMA APARICIÓN  de Ifigenia y su dramático sacrificio ocurre en dos momentos del film, acompañados de ua voz en off, la de Menelao, que cuenta, según la versión tradicional, y para justificar en su momento la reacción vengativa de una exótica pero igual de violenta Clitenmnestra, para tratar de entender el crimen de Agamenón.

Éste es un argumento que emplea más la tragedia que la propia epopeya, pues el film está cmompletadocon numerosas aportaciones de la tragedia, como ya se vienen haciendo desde la misma antigüedad cada vez que se recrea las obras de Homero.

y que no tienen mayor dificultad, pues las obras de Homero, siendo ejemplos y paradigmas del género épico, contiene muchos elementos dramáticos y es, a su vez, el origen para el desarrollod e muchas pieszas trágicas, a partir de estas historias.

Esta Ifigenia que aparece en las dos breves secuencias del film, no sabemos por qué, quizás por abreviar, ya que, como hace la Odisea, que también introduce muchas otrashistorias, pero de forma más completa, que introduce historias y relatos de apocas anteriores, aquí Nolan tabién da noticia del regreso funesto de Agamenón.

Se lo cuenta, casi que sí, se lo cuenta Menelao en Esparta, a Telémaco, cuando éste va a vistarle en busca de noticias de su padre.


HELENA Y CLITEMNESTRA"the twins of Sparta". A su lado se sienta su esposa, Helena de Esparta o de Troya, exótica, una actriz no blanca como la imaginamos, sino de piel negra. Esto, ya se sabe genera todos los días, desde que se hizo la pel´cula, centenares y miles de comentarios, a favor y en contra.

Una cosa que es nueva, y que hasta la fecha no conocíamos, no sabemos de dónd e sale, es que esta exótica negra, además del color De su piel y sus rasgos novedosos, luce mtambién dos marcas en su mejilla, aparentemente de algun golpe o maltrato, muy pendiente Nolan, en darle un giro socil a su obra.

No recordamos si se dice algo sobre estas marcas, lo cierto es que en la película se muestran para que el espectador se fije en elle.

Menelao ocupa el centro de la mesa, en un festín de palacio. A su lado está Helena, aunque en un muy segundo plano. Telémaco es invitado a sentarse a la derecha del rey, cosa que hace. Después de unas pequeñas palabras de intercambio, surge el nombre de Helena. Es cuando la cámara enfoca, en primer plano, el giro de torso y cara de la reina. Allí entonces es cuando contemplamos su belleza morena y, lo que decíamos ahora, esas marcas en su rostro, en su mejilla izquierda. 

Igualmente, tienen una expresión de cierto sufrimiento, no parece muy contenta de estar al frente de la mesa de comentsales allí, junto a su de nuevo marido, el brusco Menelao.


VOLVIENDO A IFIGENIA, si no recordamos mal, es entonces cuando Menelao le está contando a Telémaco el regreso de Agamenón, nostos. Allí le dice que le esperaba su esposa, airada y vengativa, por el sacrificio anterior de su hija, cuando las naves zarparon de Áulide, gracias al sacrificio de ella.

Como decíamos antes, la escena y el episodio está resumido en casi una sola imagen. Se ve al impionente y casi emperador del mal, con las vértebras cervicales al aire, enmbutido y oculto todo él, la cara tapada por un casco casi impenetrable, allí vemos a Menelao caminando, de espaldas, y con la niña, porque es una niña, su hija Ifigenia, llorosa, en brazos.

La niña mira hacia atrás imptente, y la imagen da la idea del destino cruel e inexorable al que la lleva inflexible y duro su porpio padre.

Pero esto nos lo dice en off Menelao, y no sabemos la retención de tal hecho en las tres horas de duración del film.

Es todo muy rápido para que se preste atención en el conjunto de toda la obra.



Si, nada de una presadolescente o una joven púber, como se nos cuenta tal su estado en Homero o la tragedia. Aquí es una niña, niñita prácticamente, y Agamnenón la lleva rígidamente en brazos, mientras ell mira hacia atras con llanto en lel rostro.

Como buena tragedia, no se muestra ni se dice más, no hay escena del cruento sacrificio, sería desviarse más dentro de una película ya larga de por sí. Todo es muy rápido y, aunque la voz de Menalao explique lo que sucede, es todo tan rápido que es claro que hay que contar con l ayuda del público para que complete los datos quemuestra.

La escena, como decimos, es brevísma.

La cosa es que ya en Homero, y luego sobre todo en la tragedia, cf. Ifigenia en Áulide, e Ifigenia en Táuride o entre los tauros, de Eurípides, y en la tradición mítica, se refieren a este episodio de Ifigenia y los vientos también con unascrudelísma y paradójica expresión, unas "bodas de sangre". 

Sí, sangrientas nupcias a las que tienen que recurrir, mediante un engaño al que tiene que sucumbir el rey de Micenas, rey de la flota anclada en Áulide, a la que tienen que recurrir míseramente para atraer a su hija desde Micenas. Viene ilusionadaa donde la flota, junto con su madre, por las bodas que le promete su padre. 

Nada menos que con el mejor de los aqueos, Aquiles el de los pies ligeros.

Mosaico de las bodas de sangre de Ifigenia, en Ampurias.

En el conocido osaico de Ampurias, se ve  a una ya jovenciata y edad púber Ifigenia, ataviada con el veo blanco de novi, llevada de la mano por Ulises, precisamente, el cruel inductor del plan que luego ejecuta Agamenón.

Nada que ver con el Ulises de Nolan.

En un segundo o tercer plano, casi oculto tras una columna, y como avergonzado, pues le había promertido ayuda y finalmente no habñia podido llevar a cabo su promesa, tenemos a un, si es que es él, aun aturdido Aquiles, contempalndo acobardado la escena.


Pero, claro, una niña de unos pocos años, llevada en brazos por su padre el rey, todavía, aunque podría, todavía no está en edad de ser casable, si bien los matrimonios muchos son concertados desde pequeños. Y, además, a estas alturas de la película, cosa que tiene que evitar Nolan, claro, Aquiles ya no es el que era.

De todas formas, con la cantidad abrumadorara existente de representaciones sobre el momento de iFigenia, muchas que recrean la falsas bodas, como el mosaico de Ampurias, con la cantidad ingentes de obras pictóricas, cuesta saber y adivinar cómo es que Nolan optó por esta versión ya no infanticida, sino preinfanticida, de la Ifigenia mártir de Grecia.

                                                    


 
  


La otra escena, también breve en la aparición de la Ifigenia, pero algo más demrada, muestra la muerte de Agamenón.

en vex de hacer le un homenaje a Hitchcock de Psicosis, pues los relats dicebn que Agamenón muere cuando confiado tomaba un baño en una tina ἀσάμινθος, ya estaban muy adelantados los micénicos, en su palacio, al llegar de Troya.

Para llevarnos otra sorpresa, y que no habíamos oído en las críticas y comentarios hasta ahora, centradas en exclusiva en el cambio de aspecto radical de piel de la bella Helena, siempre imaginada a partir del epíteto homérico, aunque no exclusivo de ella, como se sabe, de λευκώλενος, de níveos o blancos brazos, para llevarnos otra sorpresa, pero que tiene toda su lógica, claro, tratándose como son de dos hermanas, pero no gemelas, como hace decir Nolan en el film, Clitemnestra, la hermana de Helena, la vengativa y a veces tildada de hombruna Clitemnestra, es, evidentemente de piel negra también, de rasgos afroides.

El hacha o labrys monstruosa con la que aparece en vasijas y representacones, arremetiendo contra la amante trraída de sde Troya, la trsitemente célebre Casandra, esa havcha brutal es sustituida, aunque no su rabia vengativa, por un puñal cuando Agamenón, ya relajado y por fin en palacio, se encuentra tendido en su lecho, junto a su mujer, que parece que lo seduce e invita a una noche de amor, cuando en relaidad va a perpretar su dessalmado crimen.

                                           

Clitemnestra-Lupita transformada en un furia vengativa

ORESTES: Pero es su hijo, ... Sí, pero es su madre, contesta otro... 

Se ve que Nolan quiere meter  todo lo que pueda en el film, para que le quedee redondo y sorprendente y paradójico.

Ebn este caso, no deja padsar sinmás, com tal asi aparece en os poemas homéricos, no deja asar la venganza irracional y alocada de Orestes hijo de Agamenón, cuando venga a su padre cumpliendo la ley de Apolo.

En verdad es que solo lo deja apuntado, cuando estahistoria ha dado lugar a largas y complejas trilogías trágicas en el teatro ateniense. Pero no hay tiempo ni espacio.

hay qye que dejar al espectador, sin desarrollar más, la cruel paradoja, antecedente de l Hanmlet de Shakespeare, la cruel paradoja del hijo que, cumpliendo la ley de Apolo, tiene que vengar a su padre en esa vendeta tiene que hacerlo en el cuerpo y la persona de su propia madre Clitemnestra.

Y allí lo deja, y ahí se queda, y es tan rápido que suponemos que el público también, obligada su atenció a seguir el siguient episodio que noes cuenta.

Además, como curiosisdad, las dos hermanas, no gemelas, hijas de distinto padre, son interpretada por la misma actriz lo dos papeles, Lupita Nyong'o.

 
Helena-Lupita de Troya.



jueves, 27 de febrero de 2025

CLITEMNESTRA, REINA DE ALBANIA (X)



El final de la novela El Sucesor, la segunda parte del díptico que forma con La hija de Agamenón, su final y la novela en su conjunto tienen el aire y la escenificación de un thriller de film negro, ambientado en la hermética y opresiva esfera de poder de la dicatdura de E. Hoxa en Albania.

Pero, a pesar de este rasgo de novela de género, no se trata de una trama argumental clásica y lineal. La muerte del líder político de la novela, quien tenía que suceder al líder y Guía totalitario del país hasta entonces, queda abierta, si no hemos entendido mal. 

Es decir, las posibilidades de saber con certeza la extraña muerte del político pasan desde el mero suicidio del propio líder, hasta el asesinato por parte de varios personajes que pululbanan aquella noche fatídica, la del 13 de dicienmbre, por su residencia. Entre estos se encuentran el propio Guía, que de pronto desconfía de él; su principal rival político a la sucesión, de nombre Adrián Hasobeu; e incluso el arquitecto de la residencia donde vive, ofendido por los comentarios del político. Llamativo es que, entre estos varios, se encuentre además la propia mujer del político muerto, innombrada en la novela.

La aparición de este personaje femenino nos lleva, claro es, y en línea con el paralelismo de la tragedia de Ifigenia, nos lleva al papel que juega el personaje de la mujer de Agamenón, la vengadora Clitemnestra, en el mito y la tragedia de Eurípides. La innombrada mujer del Sucesor en la novela de Kadaré ocuparía un papel similar.

Una cosa, antes de seguir, sobre la confección de la trama de la novela. Después de los primeros capítulos en los que se narra el suceso, los siguientes vienen protagonizados por los diferentes personajes, quienes, en monólogo interior, reconstruyen los hechos y episodios, la mayoría relativos a lo que pasó en la madrugada de la muerte del Sucesor.

En el ambiente , y por todo lo que se narra con antelación, la muerte del personaje parece ser un asesinato, fruto de las presiones, intrigas, la defensa del Partido, y otras razones por el estilo.

Aquí lo que nos interesa, por lo del mito de Ifigenia, es la figura de la mujer, y su paralelismo con la otra esposa, la de Agamenón, Clitemnestra.

En el mito, Clitemnestra, mientras Agamenón está en Troya, se asocia y une a Egisto en el reino de Micenas. Cuando el rey vuelve, diez años después, ufano, con una amante, Casandra, y con el crimen sin pagar del sacrificio de su hija, Clitemnestra planea una venganza irremediable, y es Egisto la mano ejecutora en la persona del rey recién arribado.

Muerte de Agamenón por Egisto y Clitemnestra


En la novela de Kadaré, después de esa sucesión de posibles criminales, el rival Hosebeu, el ofendido arquitecto, o el propio Guía, que hemos citado , también está como decimos su propia mujer.

Lo cuenta el propio Sucesor, en primera persona, ya cadáver, en el último capítulo, el séptimo.

Ya es de noche, el Sucesor está fatigado y marcha a su habitación a descansar. En una situación de embeleso y somnolencia, va narrando de forma algo insegura los hechos, el monólogo interior de un cadáver, como decimos, de aquella noche enigmática.

"Ah, esa noche ...Qué imposible de explicar resulta todo. Comenzando por la propia noche. ¿Existió una noche del 13 de diciembre? Es difícil saberlo.

Como vemos, un halo de irrealidad recorre toda la escena. Es así, ya lo dice al comienzo, 

Yo soy otro. Y por si no fuera suficiente, soy incompleto. Carezco de sepultura.

Se refiere a que, tras su muerte, ha sido exhumado varias veces, al considerarlo indigno y sospecharse de ser un traidor al proyecto socialista, hasta que finalmente es rehabilitado.

Me falta la mitad de mi cabeza...

Se refiere a que el pistoletazo le destrozó la cara y la parte asolada se ha quedado hecha jirones entre tanto traslado.

Es más, como tal espíritu, habla del mundo etéreo en el que pasa a vivir. Habla de él y los otros de su condición que nosotros (esos espíritus después de morir) constituimos una especie aparte. Fluyendo de esa manera, se llega a cruzar en ese flujo incluso con el ánima de otro Sucesor, esta vez el espíritu de la totalitaria China de entonces (hay historicidad en estos personajes), a quien le ocurrió y le precedió él mismo en su caída en desgracia ante el líder máximo. Pero no consigue cruzar palabra con él.

Tendido en la cama, yo sentía que me invadía el sueño mientras esperaba  que mi esposa me sirviera otra taza de manzanilla...

Como vemos, la narración tiene toda la ambientación de un film negro clásico, de Hitchcock y otros del género.

De cuando en cuando ella se acercaba a la ventana, como quien intenta distinguir algo en la oscuridad.

Luego, sigue vagando en sus pensamientos, en ese flujo de conciencia, mientras va revelando detalles diferentes, en medio del sopor somnoliento y onírico en el que se encuentra sumido.

De repente, confunde en su memoria un momento clave de su vida. Se encontraba en la guerrilla, en las montañas, junto a la que fue su novia y un compañero. Él, herido y enfermo, les pide que lo abandonen y se salven. Que lo maten.

Esa novia, con la que nunca llegó unirse, y a la que sigue considerando su verdadero amor, y el compañero de la guerrilla, en el embeleso del sueño, los confunde con su actual esposa, que se encuentra en la habitación, y otro sujeto a su lado.

Cuando mi esposa, tras apartarse de la ventana, se me acercó. así es como la vi: bajo la apariencia de mi primera novia, con la que nunca pude acostarme. Y a su costado, igual que cuarenta años atrás (en la guerrilla), se encontraba mi escolta guerrillero de antaño ...

El ambiente funesto y sombrío no lo puede ser más.

Se aproximaron silenciosamente los dos, luego el guardia se quedó atrás y aparecía ella, muy desdibujada en la neblina ...que, en lugar de la taza de manzanilla, extendía hacia mí el cañón de un revólver ...

La maquinadora Rita Hayworth, revólver en mano, en La dama de Shanghai


La vengadora Clitemnestra, armada  con una brutal hacha doble, en ejecución de sus planes.


En esos momentos finales, sigue reviviendo entre efluvios oníricos, el episodio de la guerrilla, cuando pidió morir en una situación extrema.

Han tenido que transcurrir cuarenta años para que hagáis caso de mi ruego!¡Mátame, pensé de nuevo, lo mismo que entonces, no permitas que caiga en sus manos!


Es, al parecer, las últimas palabras que le vienen a la mente antes de su definitivo final. Pues hay una elipsis, se supone que se produce el impacto. La siguiente frase culmina el episodio, y significa su desaparición.

Y de pronto todo se convirtió en vacío.


Su existencia ha dejado de ser terrenal y, como un espíritu, flota, fluye, por ese vacío invisible, sin rumbo aparente.


Hace años que floto en el interior de ese vacío, empujado por un viento que no posee dirección precisa.


    Es claro que el rey Agamenón no tiene de inmediato, como el Sucesor, esa doble existencia inmaterial y etérea. En todo caso, habría viajado a ese inframundo se seres exangües de la religión antigua.

    El protagonismo de la acción y la escena recae, pues, en los otros personajes, su mujer y el amante de ésta, Egisto, y, principalmente, en los hijos del matrimonio real, Electra la hija y Orestes el varón. A éste es al que trágicamente obligará la religión de Apolo a vengar y cumplir la sanción vengativa por el crimen contra su padre. 

A éste, en verdad, sí que lo atormentarán otros seres, también etéreos, pero vistos como reales para la religión antigua, las funestas Erinias.

     

Ya se sabe desde siempre el gran paralelismo entre la tragedia clásica y el cine negro de Hollywood en sus años de esplendor. Aquí se vuelve a reproducir ese paralelismo, con el relato de género, tipo thriller, en la novela de Kadaré.


lunes, 24 de febrero de 2025

LA ANOMALÍA DE IFIGENIA, JUSTIFICADA EN KADARÉ (2)

 LA "ANOMALÍA" ARISTOTÉLICA DE IFIGENIA, EXPLICADA EN LA HIJA DE AGAMENÓN


    Uno de los temas recurrentes desde que se estrenó Ifigenia en Áulide lo estableció el sabio Aristóteles en su papel de crítico y teórico literario. Para el filósofo, y así lo llama, existe una "anomalía" en el personaje de Ifigenia. 

    ¿De qué se trata esta falta de congruencia en el personaje? Según Aristóteles, Ifigenia experimenta un brusco cambio de conducta, en breve tiempo, y sin una explicación convincente. Es decir, pasa de forma brusca de ser una víctima que pide clemencia por su vida, a convertirse en una heroína para toda la Hélade.

    Desde el instante en que la joven sabe su destino funesto, clama por su vida. Ifigenia, sobre todo, se muestra desgarrada por la atrocidad que va a suceder, y aferrada a la supervivencia, le suplica a su padre de forma desgarrada.


ἱκετηρίαν δὲ γόνασιν ἐξάπτω σέθεν 1216
τὸ σῶμα τοὐμόν, ὅπερ ἔτικτεν ἥδε σοι,
μή μ᾽ ἀπολέσῃς ἄωρον: ἡδὺ γὰρ τὸ φῶς
βλέπειν: τὰ δ᾽ ὑπὸ γῆς μή μ᾽ ἰδεῖν ἀναγκάσῃς.

Como un ramo de suplicante tiendo hacia tus rodillas mi cuerpo, que ésta
(indicando a Clitemestra) dio a luz para ti. ¡No me destruyas tan joven! Es
dulce ver la luz. No me fuerces a ver las tinieblas bajo tierra

    

    Pero, en un segundo momento, se produce un cambio repentino, esa anomalía, y pasa a aceptar su sacrificio como heroína para los aqueos.


ἀλλ᾽ ἀμήχανον: δίδωμι σῶμα τοὐμὸν Ἑλλάδι. 1397
θύετ᾽, ἐκπορθεῖτε Τροίαν. ταῦτα γὰρ μνημεῖά μου
διὰ μακροῦ, καὶ παῖδες οὗτοι καὶ γάμοι καὶ δόξ᾽ ἐμή.
Entrego mi cuerpo a Grecia. Sacrificadme, arrasad Troya.
Ése será, pues, mi monumento funerario por largo tiempo,
y eso valdrá por mis hijos, mis bodas y mi gloria.    


Con posterioridad, otros muchos autores han matizado esta postura de Aristóteles sobre Ifigenia, la ven bien justificada y coherente, y no siguen las observaciones del maestro griego.


    En La hija de A. (en El Sucesor sí se describe el rechazo de Suzana) de Kadaré, el paso está ya asumido por la joven. Suzana tiene bien claro que debe apoyar a su padre en su carrera y, por lo tanto, sacrificar su amor por su amante. Hay una connivencia entre el político y padre suyo, remedo de Agamenón, y ella, Suzana, en el rol de Ifigenia.

    No se producen las escenas desgarradoras de Ifigenia, y de Clitemnestra también, clamando por su joven e inocente vida, y denostando al rey. (En El Sucesor, como decimos, sí).

    Tampoco la figura del político tiene importancia, desde luego no el protagonismo que tiene el rey de Micenas en la tragedia. Del político albanés sólo sabemos su carrera en ascenso.
 

... La carrera de su padre progresaba cada día que pasaba... , en el último pleno del Comité Central, papá había vuelto a ascender... Era evidente que ella debía reconsiderar su modo de vida, su vestimenta, sus amistades... De lo contrario, le perjudicaría. 

—¿Ha sido él quien te ha pedido eso (aún no sabía qué nombre ponerle) o se te ha ocurrido a ti misma? 

—Fue él —respondió poco después—. Pero... 

—¿Pero qué? 

—Cuando me lo explicó, yo estuve de acuerdo con él. 

—¿Ah, sí?

    Parece que el "sacrificio" nace directamente de Suzana, sin que nadie se lo diga, aunque es evidente que la presión la induce a ello.

    La Suzana de Kadaré reflexiona,

... papá había vuelto a ascender... Era evidente que ella debía reconsiderar su modo de vida, su vestimenta, sus amistades... De lo contrario, le perjudicaría...
    Ifigenia, por su parte, en las alturas dramáticas de la tragedia clásica, con riesgo funesto de su vida, acepta un sacrificio como una verdadera mártir crsitiana, e implora su ritual.   

δίδωμι σῶμα τοὐμὸν Ἑλλάδι.
θύετ᾽, ἐκπορθεῖτε Τροίαν.
Entrego mi cuerpo a Grecia. Sacrificadme, arrasad Troya. .


SUZANA EXPLICA LA "ANOMALÍA" EN CLAVE TOTALITARIA.


    No es precisamente en La hija de A., sino en la continuación, El Sucesor, donde se reviven las situaciones de la tragedia de Eurípides también. Por una parte, se nos explica, en clave totalitaria, las razones, ausentes, según Aristóteles, del cambio brusco de postura de Suzana-Ifigenia. Por otro, que veremos después, se nos presenta, como no en La hija de A., las tribulaciones y sufrimiento personal que conlleva detentar el poder, por muy autosuficiente y todopoderoso que éste sea.




    Como decíamos anteriormente, Suzana, la hija del Sucesor, tenía relaciones con el periodista protagonista. Resulta que éste ya estaba comprometido, por lo que la situación era delicada. En estos momentos de auge del Sucesor, se descubre la delicada relación. Es entonces la madre de Suzana, innombrada como todos los personajes aquí, al contrario que la impulsiva Clitemnestra de la tragedia, la que la fuerza a romper la relación.


"... su vínculo se descubrió. Era precisamente la época en que su padre estaba en trance de ser oficialmente designado Sucesor... En términos tajantes, ..., su madre le reclamó la ruptura inmediata ... De lo contrario, nos veremos obligados a internar a tu amante en compañía de toda su parentela." (El Sucesor)

    

En clave de purgas (internamiento del amante y la familia) en un régimen totalitario, en la Albania de los ochenta que no se cita, la presión familiar y ambiental para que la joven se sacrifique en aras de un bien común y colectivo, el ascenso político de su progenitor, se manifiesta aquí del mismo modo que en la tragedia clásica de Eurípides. 

Ya no es la expedición de Troya, sino  la salvaguarda del proyecto político encarnado en el personaje del padre, el Sucesor, lo que promueve, hipócritamente, claro es, el sacrificio de la joven.

    Y la clara y manifiesta amenaza, ante la cual se rebela la joven Suzana, es la depuración y confinamiento de su amante. Ésta sí que le parecería al filósofo de la Academia razón suficiente para explicar su anomalía.


ROMPETECHOS EN LA ΜΝΗΣΤΗΡΟΦΟΝΙΑ (C. XXII)

(nota:  a pesar de algunos comentarios, hay que agradecer a NolanHomero y su NolanOdisea el que mucha gente, como nos, se haya interesado po...