La alcoba de Penélope, en Ulises (1954), como un pequeño recinto religioso,
con la figura de Atenea presidiéndolo todo, y la propia hija de Icario como una oficiante y, al mismo tiempo, suplicante.
... Y, elucubrando así, la prueba del lecho, la del construido con la madera de un olivo, árbol de por sí sagrado y simbólico, es la que va a otorgar, más que la épica y asombrosa gesta del arco, es ésta doméstica, más humilde y nada épica y heroica, la que veramente va a otorgar la legalidad y la soberanía a ese desconocido extranjero, Odiseo o quien realmente fuese, que llega una tarde inesperada a Ítaca.
Como
ya vimos en el anterior entrada, es ahora cuando Penélope, desde su
mundo cotidiano e íntimo, es cuando lanza la prueba-trampa, y le dice
ingenuamente a su ama
...
ἀλλ' ἄγε οἱ στόρεσον πυκινὸν λέχος, Εὐρύκλεια, 177
ἐκτὸς ἐϋσταθέος θαλάμου, τόν ῥ' αὐτὸς ἐποίει·
ἐκτὸς ἐϋσταθέος θαλάμου, τόν ῥ' αὐτὸς ἐποίει·
...
Vamos, Euriclea, prepárale el labrado lecho
fuera del sólido tálamo, el que construyó él mismo:
¿Cuál será la respuesta
de Odiseo, la que realmente debe confirmarle a él como el legítimo
poseedor del secreto, y acceder así al desposorio con la reina
legitimadora del poder en Ítaca?
Que, por decir otro disparate, parece las fases o los pasos de un proceso
probativo, de diversas pruebas, esta de ahora nada heroica ni épica. Y
aquí, parece como las palabras de un código más o menos oculto, o
compartido entre unos pocos, que son los que deben dar la respuesta
adecuada.
Nota final: Curiosamente, y por terminar este comentario, en la NolanOdisea apenas tenemos noticias, no recuerdo bien, pero no llegamos a ver la alcoba de Penélope, o sí, no sé.
De lo que sí verdaderamente no sabremos nada es de ese lecho de olivo, la suprema, aunque no lo parezca, la verdadera prueba de la legalidad de Odiseo.
La
verdad, para todo lo que se alarga la inacabable lucha y muerte de los
Pretendientes, incluyendo esa insensata y disparatada rotura del techo,
la verdad que podían haber encontrado un pequeño sitio para el olivo....
Pero ya la cosa se alargaba mucho ...
Y no, Penélope se conforma
con la prueba del arco, aunque, como dice Dibie, la verdadera hazaña y
prueba, la que le da la vida y la realeza a Odiseo es la de identificar
su lecho de olivo...
Penélope,
casi como una aburrida ama de casa, por otro lado muy lógico lleva
veinte años en espera, Penélope, tras la muerte en justicia de los
Pretendientes y el intenso y apasionado reencuentro, lo ageita para,
elipsis mediante, embarcarlo de nuevo,
Pero
Penélope, si acabo de llegar, déjame coger un poco de resuello, mujer,
que diríamos por aquí... Pero no, la mujer lo dispone en seguida para
marchar y se embarcan los dos a esa la tierra promisoria,por la que ha
suspirado la prudente esposa toda la película.
Como
si fueran los auténticos Campos Elíseos o islas de los Bienaventurados,
lo dispone sin que tenga opción a decidir para embarcarse para
Poniente.
Un guiño, otra elucubración, al final similar a el de El Señor de los Anillos.
Bilbo, Frodo y todos los demás, elfos, etc., embarcan, sin retorno
también, para unos lugares paradisíacos, ese lugar del Nunca Jamás, esos parajes mítico-religiosos de los que no volverán nunca.
Así parece recordar el final de la NolanOdisea, cuando Penélope y Ulises parten para ese lugar indeterminado, pero feliz, la tierra de Poniente.
Frodo se despide del mago en los Puertos Grises, rumbo a las Tierras Imperecederas, Valinor.

