viernes, 14 de agosto de 2026

EURICLEA CAPITISDISMINUIDA (ODISEA-NOLAN) Y LA ANAGNÓRISIS

 Ya Aristóteles en su clásico y pionero estudio sobre la literatura y sus recursos, la Poética, indicó que uno de los efectos más impactantes en el transcurso de una obra es el de la anagnórisis o, en nuestras palabras, el reconocimiento.

 «ἀναγνώρισις δέ ἐστιν, ὥσπερ καὶ τοὔνομα σημαίνει, ἐξ ἀγνοίας εἰς γνῶσιν μεταβολή, ἢ εἰς φιλίαν ἢ εἰς ἔχθραν τῶν πρὸς εὐτυχίαν ἢ δυστυχίαν ὡρισμένων·»

Poética, 1452a.

Traducción literal, "El reconocimiento (anagnórisis) es, como su mismo nombre indica, un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio de los personajes destinados a la buena o a la mala fortuna."

Empezando, o volviendo al film de Nolan. Y recordando el casi insignificante mecer la cola de su moribundo lebrel, el otro reconocimiento o anagnórisis clave también, el de su sirvienta la no tan anciana del film  Euriclea, apenas suscita una leve emoción en la dicha esclava.

Igual son imaginaciones de uno, pero parece que está en el film la idea de rebajar tales emotivos momentos, o buscarlos en otros momentos.

Veamos, por su parte, cómo lo refleja el propio Homero en su obra, pues señala que la dicha anciana Euriclea se sobresalta y da hasta tiene que contener un grito cuando reconoce en el mendigo a su antiguo señor, al que crió de pequeño..


349. τὸν δ' αὖτε προσέειπε περίφρων Πηνελόπεια·

«ξεῖνε φίλ'·...

ἀλλ' ἄγε νῦν ἀνστᾶσα, περίφρων Εὐρύκλεια,

νίψον σοῖο ἄνακτος ὁμήλικα·καί που Ὀδυσσεὺς

ἤδη τοιόσδ' ἐστὶ πόδας τοιόσδε τε χεῖρας·

360 αἶψα γὰρ ἐν κακότητι βροτοὶ καταγηράσκουσιν.»


349 Contestóle la discreta Penélope: «¡Huésped amado! ... Ea, prudente Euriclea, levántate y lava á este varón coetáneo de tu señor; que en los pies y en la manos debe de estar Ulises de semejante modo, pues los mortales envejecen presto en la desgracia.


A continuación, el sabio Homero deja en suspense a la audiencia, cosa que no hace el film de Nolan en este momento, pues ya desde el principio nos cuenta la historia que nos relata ahora Homero en un flash back. Esto es, el origen de la herida en el pie que lleva a Odiseo, y por el que la anciana, y otros, lo reconocerán. Ocurrió muchos años atrás, en el monte Parnaso.

Dejamos por el momento este flash back de libro, nos saltamos el relato, y volvemos al momento de sorpresa de la anciana  querida sirvienta.

τὴν γρηῢς χείρεσσι καταπρηνέσσι λαβοῦσα

γνῶ ῥ' ἐπιμασσαμένη, πόδα δὲ προέηκε φέρεσθαι·

ἐν δὲ λέβητι πέσε κνήμη, κανάχησε δὲ χαλκός,

ἂψ δ' ἑτέρωσ' ἐκλίθη· τὸ δ' ἐπὶ χθονὸς ἐξέχυθ' ὕδωρ. 470


τὴν δ' ἅμα χάρμα καὶ ἄλγος ἕλε φρένα, τὼ δέ οἱ ὄσσε

δακρυόφιν πλῆσθεν, θαλερὴ δέ οἱ ἔσχετο φωνή.

ἁψαμένη δὲ γενείου Ὀδυσσῆα προσέειπεν·


«ἦ μάλ' Ὀδυσσεύς ἐσσι, φίλον τέκος· οὐδέ σ' ἐγώ γε

πρὶν ἔγνων, πρὶν πάντα ἄνακτ' ἐμὸν ἀμφαφάασθαι.» 475


467 Al tocar la vieja con la palma de la mano esta cicatriz, reconocióla y soltó el pie de Ulises: dió la pierna contra el caldero, resonó el bronce, inclinóse la vasija hacia atrás, y el agua se derramó en tierra. El gozo y el dolor invadieron simultáneamente el corazón de Euriclea, se le arrasaron los ojos de lágrimas y la voz sonora se le cortó. Mas luego tomó á Ulises de la barba y hablóle así:

474 «Tú eres ciertamente Ulises, hijo querido; y yo no te conocí, hasta que pude tocar todo mi señor con estas manos.»

Mientras en Nolan la escena transcurre en el más puro sigilo y silencio, en Homero se da cuenta del cierto alboroto que provoca en la anciana sirvienta la tan gran sorpresa de reencontrarse a su señor en aquel viejo mendigo envuelto en harapos. Cae el caldero con el agua contra el suelo, se derrama el agua... 

En el film, Ulises-Damon hace como una señal tácita, a la sirvienta y a nosotros, para recordemos las escena ya muy lejana, en la primera parte del film, de que es él, Ulises, para que la anciana lo entienda, y le hace señas para que calle, a lo que la sirvienta, no tan anciana, se marcha y lo deja solo.

No tiene esta escena de Euriclea y Ulises la gran emoción que tiene el texto.

Como tampoco, como vimos, la escena de Argos ni, mucho menos, la de su hijo Telémaco. 

Éste, al saber que el mendigo es su padre, pues está junto a él cuando lo del lebrel, lo siento pero es casi que así, le hace como un gesto de amistoso colega, como diciendo, vale, ya lo pillo ... 

… Estamos exagerando, creo que fue así, es decir, no me acuerdo bien, pero no guardo el recuerdo de que hubiese sido un momento emotivo ni mucho menos, tal como lo muestran las imágenes del film.


POLIFEMO METASATURNIZADO

 Lo de Polifemo y su saturnificación es una exageración, o no.


Porque no decimos nada nuevo si decimos lo que muchos en todas partes han visto e identificado en medio de todo aquel episodio del Cíclope. Pues una imagen, claramente buscada, identifica a este nuevo Polifemo, algo monigote y mudo, sin habla, la verdad, que en verdad parece haberse transmutado en un carnívoro alocado Saturno.

PUES en un momento breve y rápido, casi sin querer que lo reconozcamos, y después de haberse zampado de cualquier manera a unos anónimos y desconocidos compañeros de Ulises, el director nos ofrece, ya decimos, en breve, casi un primer plano del antropófago devorando a uno de los guerreros.

El director Nolan está claro que hace un guiño y un homenajea la cultura de la imagen, a la tradición pictórica de la que es deudora el lenguaje cinematográfico, claro, pues la imagen que entresaca y deja ver el film es la muy conocida de Saturno devorando a uno de sus hijos, la obra tenebrosa de Goya.

Ya no es Polifemo, entonces, quien mora en ese antro oscuro, es Saturno, el alocado Saturno, en este caso, además, inepto y capitidisminuido el que se enfrenta mala y torpemente a Ulises.  Ya no se trata del infeliz y burlado cíclope de Homero.


Saturno devorando a sus hijos, en Goya y Rubens.


Para nosotros que Nolan quiso poner el episodio en este nivel de tenebrismo y canibalismo que tiene el de Goya, frente a otros pintores, como el de Rubens, por ejemplo, pero no parece que llegara a alcanzarlo, a pesar de intercalar esta identificadora y reconocida imagen en la secuencia del episodio.


Y nada que ver, tampoco, con aquel cíclope, un monte era de miembros eminente …, que nos describe el poeta en su Fábula de Polifemo, …


«Un monte era de miembros eminente

este que, de Neptuno hijo fiero,

de un ojo ilustra el orbe de su frente,

émulo casi del mayor lucero;

cíclope, a quien el pino más valiente,

bastón, le obedecía, tan ligero,

y al grave peso junco tan delgado,

que un día era bastón y otro cayado.»


Tampoco parece que este cíclope del film llegue a estos versos que lo describieron hace unos siglos con unos cuantos versos en ese desorden ordenado, esos hipérbaton extremos y exagerados. Pues, en verdad, el pasaje de la Odisea, el remembrado y archiconocido pasaje de la trifulca entre el cíclope hijo de Poseidón y el astuto Ulises πολύμητις, muy astuto, πολύτροπος, digamos que no se resuelve muy satisfactoriamente.

Al menos desde el punto de vista literario y, quizás, humanista. Tal vez desde el punto de vista cinematográfico, en ese caso tal vez sí.


Aunque en verdad que la escena, tal como nos la relata el film, y cambiando las corazas y cascos por escafandras de cosmonautas, podría ser sacada del género de ciencia ficción. Polifemo, cual alien descomunal, no de aspecto reptilesco o insectívoro, amenaza con acabar con una tripulación entera de desventurados internautas,  que vagan por el espacio y arriban sin rumbo en ese planeta desconocido, que ahora es una isla. Así como Alien y tantos otros.


Incluso el HAL de 2001, un precursor de esta IA que ya está tan dentro de nosotros que más pronto que tarde, y a poco que nos descuidemos, nos dejará abandonos como recién natos, es un caso digamos con cierta similitud, solo que el monstruo amenazante ahora es un superordenador programado para, llegado el caso, acabar con la humana tripulación en aras de su propia supervivencia tecnológica.


Volviendo al episodio de Ulises y el cíclope, es conocido que se trata, en verdad, de un cuento y de personajes de la tradición popular, un tema del folklore de muchos pueblos. Es, en verdad, la lucha entre el energúmeno, el monstruo, la bestia algo descerebrada e insolente, frente al aparente indefenso hombrecillo, pero que resulta ser un joven astuto e ingenioso.


La versión bíblica de este motivo popular la tenemos en la lucha entre el gigante filisteo  Goliat, y el pequeño pero valiente hebreo de la honda, David.


Y así tantas otras versiones que se pueden encontrar en miles de lugares a lo largo de los tiempos y los pueblos.


La versión de Nolan, al llevarla a la gran pantalla y al gran público, parece que s e desentiende de estos orígenes populares.


Mantiene, sí, el elemento popular de la lucha entre el gigante descomunal y el, o los humanos mortales, pero le priva de elementos de base de la tradición literaria.


La escena, entre otras cosas, parece muda, frente a la muy dialogada y parlante de Homero. 


Odiseo y sus hombres llegan a una isla errabundos de ir dando tumbos por el vinoso ponto de Homero. Se encuentran hambrientos y fatigados, y se internan por veredas desiertas de la isla en busca de otras gentes, en busca de descanso, comida, reponerse de sus fatigas.


La ambientación del film, y de este episodio, está perfectamente recreada. Se rueda en exteriores naturales, no hay nada artificial en estas andanzas por la isla.


El director Nolan ya sabe lo que el público también sabe que va a pasar, esto es, el encuentro con el cíclope descomunal. Quizás por eso no da ninguna pista antes, como en la versión de Konchalovski de 1997, cuando uno de sus hombres descubre una huella gigantesca e inhumana, y oye unos retumbes potentes producto de sus pisadas.


Tampoco en Homero se nos adelanta nada.


Lo cierto es que Ulises con sus hombres remontan una vereda serpenteante rodeada de arbustos y encuentran en lo alto una gruta. Nada que ver con una de las típicas cuevas y reductos que solemos ver. Es una entrada casi rectangular, en vertical, como un corte en la pared, no redondeada ni mucho menos.

Por allí al poco que entran, en una gran penumbra, Ulises y los otros descubren lo que buscaban, unos quesos enormes, secándose, que están buenos para comer.



A esperar, se dicen los visitantes, pues, a que, como se repite muchas veces a lo largo del film y en muchos episodios, a esperar que se cumpla la LEY DE ZEUS. (cont.)


miércoles, 12 de agosto de 2026

ECLIPSE EN GAUGAMELA

Hablando de eclipses..., 

Hace algún tiempo, allá por el mes de septiembre de, nada, el año 331 a.C., un ejército macedonio al mando de cierto personaje, de sobrenombre El Magno, de nombre Alejandro, se aventuraba por el interior del Imperio Persa, en busca de la fama o del fracaso, no sse sabe (aunque quizás tuviera algún as en la manga, a saber), se internaba así en busca de su principal obstáculo para adueñarse del mundo en su totalidad, lo que era aquél entonces, en busca de su némesis, por decirlo de alguna manera, el aqueménida Darío III Codomano, el Gran Rey del inmenso y descomunal imperio de los persas. 

El lugar de encuentro sería las llanuras de Gaugamela, junto a una pequeña población, Arbelas, la actual Erbil

Pero, antes de llegar y de producirse el tal enfrentamiento, unas dos semanas antes, tal que hoy, sobrevino también un misterioso y temeroso eclipse.

El eclipse de Gaugamela ...


Flavio Arriano, en la Anábasis de Alejandro Magno, lo recoge en breve, su estilo casi, pero cita lo principal, 

- la existencia del eclipse, 

- el temor que produce, 

- los sacrificios realizados por Alejandro, a la luna, al sol y a la tierra (habría que explicarse esto mejor), sospechamos que los persas también hicieron los suyos, y, sobre todo, 

- la necesidad de que alguien, en este caso un vidente, un sacerdote, en este caso Aristandro, devolviera la calma y manfestara que aquella ignta manifestación de quien fuera, de lo divino, les fuera beneficiosa y favorable.

... Una vez todos sus hombres hubieron franqueado el río y avanzado más allá, mandó a erigir el campamento para poder descansar del esfuerzo. Esa misma noche, mientras acampaban, los sobresaltó un eclipse total de luna; por lo cual Alejandro, según se reporta, tuvo que realizar un sacrificio a la luna, el sol y la tierra, quienes eran los responsables del fenómeno. El vidente Aristandro declaró que el eclipse de luna era un presagio venturoso para Alejandro y los macedonios: habría una batalla ese mismo mes, y las victimas sacrificiales habían vaticinado que la victoria sería para Alejandro. Tras esto, ...

Flavio Arriano, Ἀλεξάνδρου ἀνάβασις, La Anábasis de Alejandro, Traducción de Alura Gonz, 2013 .



...

domingo, 9 de agosto de 2026

... οὕνεκα σεῖο περίφρων Πηνελόπειαεἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ... LA ODISEA DE NOLAN·

 LA BALSA DE ODISEO, C. V. 

... σεῖο περίφρων Πηνελόπεια

εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ...


«πότνα θεά, μή μοι τόδε χώεο· οἶδα καὶ αὐτὸς
πάντα μάλ’, οὕνεκα σεῖο περίφρων Πηνελόπεια
εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ εἰσάντα ἰδέσθαι·
ἡ μὲν γὰρ βροτός ἐστι, σὺ δ’ ἀθάνατος καὶ ἀγήρως.
ἀλλὰ καὶ ὣς ἐθέλω καὶ ἐέλδομαι ἤματα πάντα
οἴκαδέ τ’ ἐλθέμεναι καὶ νόστιμον ἦμαρ ἰδέσθαι.»

«Augusta diosa, no te enfurezcas conmigo por esto; bien sé yo mismo
que la prudente Penélope es inferior a ti
en belleza y en estatura si se la mira de frente;
pues ella es mortal, mientras que tú eres inmortal y libre de vejez.
Pero, aun así, deseo y anhelo todos los días
marcharme a mi casa y ver el día de mi regreso.»


Ya vimos y vislumbramos, apreciamos, apreciamos, medio nos adormilamos, volvimos a renovar la atención, y así sucesivamente, hace unos días el excelente, bien ambientado, trabajado, personal, curioso, innovador, adecuado a los tiempos, con mensaje humanista para las épocas que vivimos, este excelente, pues que Hollywood haya hecho una superproducción décadas después de la última realización de gran repercusión, la de Kirk Douglas, soo por eso merece un aplauso, y además con la calidad con la que se ha hecho, este excelente film de La Odisea, del reconocido cineasta C. Nolan.

Si, que parece que a partir de ahora habrá que llamarla así, la Odisea de Nolan, en lugar de la Odisea a secas, o la Odisea de Homero, debido a la carga personal, a pesar del cuidado puesto en respetar el texto y la tradición literaria de a saga de Ulises-Odiseo.


Durante estas últimas semanas, y meses, todos previos al estreno y llegada al público del film, las noticias, informaciones llamativas, curiosisades, defensas encendidas, críticas radicales, y un largo etcétera de todo tipo de comentarios, han pululado por todos lados y medios, por las redes, a radio, televisión, .... 

Que nosostros sepamos, igual sí, el propio director no ha hecho muchos comentarios en respuestapalabra, o ha hecho algunos más bien puntuales, creemos sin saber muy bien. O sí. No sabemos. 

En España la filologa y escritora Irene Vallejo desde el principio se ha lanzado a mantener una encendida defensa de aquellas críticas, de todas las clases, las más llamativas y, quizás, más superficiales, que se venían haciendo a raíz del estreno la Odisea de Nolan


En síntesis, la escritora defendía la absoluta libertad del director a presentar sus versiones y enfoques del poema de Homero, sobre todo porque es lo que ya se venía haciendo entre los propios griegos en la Antigüedad. “Los griegos antiguos ya cambiaban cosas de la Odisea, no nos enfademos por ello con Nolan”.
Le parecía por eso un tanto fuera de lugar  todas esas polémicas en torno a si el director había variado aquí o allá, cambiado la fisoomía de algunos protagonistas, o cosas por el estilo.

La principal objeción,  más llamativa, y provocadora, es la presencia de actores negros o mulatos para personajes que de toda la vida y tradición han sido caucásicos. Helena de Troya o Esparta, pero también su hermana, o la propia diosa Atenea aparecen con sus rostros cambiados frente a la tradición milenaria. Isabel Vallejo defiende esta opción con datos e informaciones extraidas de las propias fuentes antigua.


Pero, en fin, por aquí, de todas fomas, no vamos a seguir, de momento.

Pues, además de esto, es también cierto que los retoques e innovaciones de Nolan afectan no solo a la apariencia externa sino al contenido mismo el poema, y a los valores que manifiesta. Y por aquí sí que pueden venr ciertas críticas algo más sesudas y no tan desencaminadas como pueda parecer. Y a pesar siempre de reclamar como usa y legítima la absoluta libertad creadora de os autores a la hora de compner su obra, por mucho que sea una obra asentada desde milenios en la tradición cultural occidental.

Como es el caso que presentamos ahora, la balsa de Odiseo en el canto V y la relación sensual y afectiva de Odiseo y la bella ninfa Calipso.


La Calipso-Williams de A. Konchalovski.

Ya J.M. de Prada, en un artículo muy crítico y macanudo, quizá en exceso, depotrica y rebaja de la poltrona sobre la que, cree él, se encuentra subido el director Nolan, y menciona con acierto alguns casos de estos a los que nos referimos.

En verdad, parece que es mucho Homero para Nolan, o para cualquiera.

No lo decimos en el mal sentido, esto es, el de que los clásicos del pasado son insuperables, y los creadores actuales, por mucho que o intenten, nunca lograrán colocarse a su altura.

No, no es por esto, es que los poemas de Homero quizás más la Odisea, tienen o pertencen a un ciclo de leyendas que se extienden en el tiempo, hacia atrás, y también hacia el futuro, como vaticinios de obligado cumplimiento. 

Quizás Nolan ha hecho un intento de abarcar todo este ciclo, o ciclos, el Troyano y el de casa de Micenas, los más extensos, lo que le ha llevado a incluir episodios que trata de forma muy breve y quizás apresurada, y nos deja con como a medio camino.

Es el caso, nos referimos, por ejemplo, al episodio del sacrificio de Ifigenia, leyenda incorporada al ciclo Troyano.


y la relación directa de este episdio con la muerte de Agamenón, a su regreso de Ilión, a manos de su esposa Clitemnestr ay su amante Egisto.


O el de las penalidades del joven Orestes ante su funesta y trágica decisión.



Estos asuntos, que son el núcleo de tragedias y trilogías desarrolladas primero por el drama atenienses, y luego proyectadas a lo largo de la literatura y el teatro occidental, aparecen en el film escenografiados, pero de forma tan sintética, que apenas acabamos de darnos cuenta el conflicto que hay en ellos, tampoco es su intención, y de lo que se esta planteando que de hecho se hace.

También escierto que Homero alude a estos episodios a modo de cita y recuerdo, sin desarrollarlos, como luego se hara´en la Atenas del s. V a.C., confiando en el conocimiento que el público ya tienen al oír sus versos. Pero, bueno, esa no es nuestra situación ahora mismo, creemos, por mucho que se haya dufundido la Cultura Clásica en estas últimas décadas, pese a quien pese, al menos por nuestros lares.

Pero, dejando esto de la difícil, pr no decir imposible adaptación, que tampoco, creemos, es lo que se pretendía en exclusiva, y, luego, claro, la readaptación al lenguaje cinematográfico y a las característcas del cine de Nolan de los textos de Homero, vamos a referirnos a un episodio de los más conocidos de la Odisea, pasaje repetido y comentado desde siglos hasta hoy, por el mensaje humanista que encierra.

Es en relación precisamente a la relación de Odiseo con la inmortal y bella ninfa Calipso, y, por tanto, con su esposa la fiel Penélope. J.M. de Prada, en su artículo sobre el film, da en el clavo al criticar con acierto la versión muy descafeinada y pobre que Nolan nos presenta de este episodio y la decisión que toma el héroe griego frente al dilema que ofrece la ninfa.

Según expone en su socavador artículo,  al tiempo que llama y manosea a Nolan de todo menos bonito, nos dice que el director nos ha dejado sin referencias y mensajes que hacen de la Odisea un clásico de todas las época. 

En el caso del Odiseo que se nos presenta en el film, lo dice y afirma con toda la carga sarcástica que puede, que

"Odiseo nunca fue un "amnésico" en brazos de Calipso sino un hombre que ... se resiste insensible ante sus ofertas de inmortalidad ... nostálgico de Ítaca, deseoso de reecontrarse con Penélope ..."

Es justo lo que nos encontramos en esos breves versos de arriba, y, sin embargo, de tanto contendido que encierran dentro. Esto no lo supo, o no quiso, que también, exhibir la película. En ella se muestra, ante una bellísima y sensual ninfa de Charlize Theron que, sin embargo, parece más una terapeuta sexual, no recuerdo donde lo leí, allí nos muestra, mezclando al tiempo dos episodios diferentes de la Odisea (cosa que tampoco tiene mayor problema, ya decimos), nos muestra a un Odiseo consumidor de loto, un lotómano, más que un lotófago.

Él, precisamente él, Odiseo, que era quien, en el episodio, ahora sí, el de los lotófagos, el segundo de los lugares donde recalan, después de que zarpara de Troya rumbo a Ítaca su hogar, Odiseo era quien, avisado de todo, Odiseo rico en ardides  πολύμητις Ὀδυσσεύς, se había mantenido al margen de la olvidadora planta para sacar a sus hombres de aquella trampa embaucadora y ensoñadora.


Y ahora resulta que en esos años que ha estado con Calipso, pues no han valido, desde el punto de vista humano, no han servido positivamente para su persona. Pues ha podido vivir y cargar con su sino gracias a ese loto, a esa especie de psicótico el de la planta, a esa lotomanía que le ha hecho olvidar buena parte de sus dolores,  sufrimientos, y también y al mismo tiempo, su vida, de su pasado y, por tanto, de su persona y su humanifdad.

En verdad que esto es un atropello al verdadero carácter y a la cierta hondura humana del relato de Homero, frente a esta version.

Entendemos perfectamente el calentón de de Prada, exquisito lector de la Odisea, por lo que demuestra. Y creo que, al igual que él, el de toda la comunidad, y la no tambien, de clasicistas y amantes de la cultura y el mundo clásico, allá por donde se encuentren. de la tierra.

ELMORTÍFERO BAÑO DE AGAMENÓN

 

viernes, 7 de agosto de 2026

ARGOS Y LA ANAGNÓRISIS. LA ODISEA DE NOLAN

 Argos, Ἄργος, el perro de Ulises-Odiseo Argos y la escena de reconocimiento o anagnórisis, en ese caso anagnórisis animal o canina.

 

Demasiado tiempo que pasó en las tres horas del film el pobre perrin Argos, tumbado de mala manera los sus últimos días de su vida, que fueron semanas, si no meses, en el estiércol al que lo enviaron los malévolos Pretendientes.

En verdad, parece que la versión de Homero no es ésta que nos presenta Nolan, que sí, como Homero, se demora en la presentación del can y en su breve historia. Más bien, tal como cuentan los versos, es el propio Argos, desolado por la ausencia de su amo, en Troya, deja de correr y cazar y se amodorra desanimado en donde puede, como en el estiércol, y así deja pasar sus días, al igual que su esposa en el oikos, en espera de la llegada y el regreso de su amo.


.. era Argos, el can del paciente Ulises, a quien éste criara, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que partir a la sagrada Ilión. Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres;

 

ὣς οἱ μὲν τοιαῦτα πρὸς ἀλλήλους ἀγόρευον· 290

ἂν δὲ κύων κεφαλήν τε καὶ οὔατα κείμενος ἔσχεν,

Ἄργος, Ὀδυσσῆος ταλασίφρονος, ὅν ῥά ποτ' αὐτὸς

θρέψε μέν, οὐδ' ἀπόνητο, πάρος δ' εἰς Ἴλιον ἱρὴν

ᾤχετο. τὸν δὲ πάροιθεν ἀγίνεσκον νέοι ἄνδρες

αἶγας ἐπ' ἀγροτέρας ἠδὲ πρόκας ἠδὲ λαγωούς· 


mas entonces, en la ausencia de su dueño, yacía abandonado sobre mucho fimo de mulos y de bueyes, que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Ulises lo tomasen para estercolar los dilatados campos: 


δὴ τότε κεῖτ' ἀπόθεστος ἀποιχομένοιο ἄνακτος

ἐν πολλῇ κόπρῳ, ἥ οἱ προπάροιθε θυράων

ἡμιόνων τε βοῶν τε ἅλις κέχυτ', ὄφρ' ἂν ἄγοιεν

δμῶες Ὀδυσσῆος τέμενος μέγα κοπρίσσοντες· 


allí estaba tendido Argos, todo lleno de garrapatas. Al advertir que Ulises se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste, cuando lo vió, enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo, a quien hizo después esta pregunta:


ἔνθα κύων κεῖτ' Ἄργος ἐνίπλειος κυνοραιστέων300

δὴ τότε γ', ὡς ἐνόησεν Ὀδυσσέα ἐγγὺς ἐόντα,

οὐρῇ μέν ῥ' ὅ γ' ἔσηνε καὶ οὔατα κάββαλεν ἄμφω,

ἄσσον δ' οὐκέτ' ἔπειτα δυνήσατο οἷο ἄνακτος

ἐλθέμεν· αὐτὰρ ὁ νόσφιν ἰδὼν ἀπομόρξατο δάκρυ,

ῥεῖα λαθὼν Εὔμαιον, ἄφαρ δ' ἐρεείνετο μύθῳ· 


— «¡Eumeo! Es de admirar que este can yazga en el fimo, pues su cuerpo es hermoso; aunque ignoro si, con tal belleza fue ligero para correr o como los que algunos tienen en su mesa y sólo por gusto los crían sus señores»

Odisea XVII (vv. 290-310)


«Εὔμαι', ἦ μάλα θαῦμα κύων ὅδε κεῖτ' ἐνὶ κόπρῳ.

καλὸς μὲν δέμας ἐστίν, ἀτὰρ τόδε γ' οὐ σάφα οἶδα,

ἢ δὴ καὶ ταχὺς ἔσκε θέειν ἐπὶ εἴδεϊ τῷδε,

ἦ αὔτως οἷοί τε τραπεζῆες κύνες ἀνδρῶν

γίνοντ', ἀγλαΐης δ' ἕνεκεν κομέουσιν ἄνακτες.» 310


Odisea XVII (vv. 290-310)


James Baldwin, 1905 


La verdad es que el público no se sabe cómo se puede acordar, a esas alturas, de que el su perro cazador todavía andaba en agonía, esperando la llegada de su amo.

En el comienzo del film es donde el director, y un acierto por su parte, dedica y se demora en darle un cierto protagonismo asos canes, muy presentes en la vida de los antiguos griegos, quizás en ese afán que tiene el film de abrir puertas y ventanas a otros personajes, otras mirada, diversionar el relato tradicional y, en este casi, a la figura perruna y canina del sabueso lebrel.



Y no, no es una cosa original de Nolan, no. Esto ya está presente en Homero desde el principio, pues es este autor el primero el que pone en primer plano y con protagonismo a esos personajes como el hijo νήπιος de Héctor o, en este caso, al triste sabueso de Ulises-Odiseo.

Ahí, pues, tenemos esos versos dedicados a esos personajes animales, aparentemente ajenos al combate épico.

Pero esa aparición o reaparición del desalado can, cuando llega Odiseo al palacio, a su palacio, transcurrido ya casi dos horas y más desde que habíamos dejado al viejo y fiel lebrel languideciente, se nos antojo un pelín forzado y estirado.

Es cierto que Nolan ha tenido presente desde el comienzo del film la escena clave y efectista de la anagnórisis. Pero, la verdad, cuando llegó el momento de sacarla a la luz, resultó un poco forzado, apresurado y algo plano el emotivo momento del reconocimiento. 

Argos, el pobre Argos, seguía echado sobre el inmundo estiércol, anodino. Sólo un casi imperceptible movimiento, no ya del rabo, de la punta de la cola fue la señal de que, si, había reconocido a su antiguo amo y dueño. 

Telémaco-Holland expresa entonces la cierta sorpresa y alegría de que aquel mendigo al que le está brindando hospitalidad es, en realidad, su padre, al que lleva esperando ansioso desde tantos años atrás, desde siempre.

Pero, en verdad que queda todo algo insulso, poco expresivo y emotivo. 

El hijo reconoce al padre en el movimiento del rabo de Argos, pero no hay una explosion de emoción y sorpresa, tal vez  y lo más una especie de asentimiento tácito, no hay que olvidar que estamos en medio de la tropa tripera, es decir, la de Pretendientes, y todo eso. 

Pero aún así, parece corta, poco emotiva y sabe a poco la expresión de esa sorpresa mayúscula que debiera haber experimentado el joven Telémaco ante tamaña revelación, ante el encuentro de su padre veinte años después de su conocimiento, con el efectivo recurso de la anagnórisis, como ya dijera Aristóteles en su Poética


Y de aquí, hasta llegar a Hachiko, miles de años después, y a miles de kilómetros de distancia, y todas las historias que ente Argos y Hachiko que se pueden encontrar, infinitas.





IFIGENIA Y SUS "BODAS DE SANGRE" (ODISEA, NOLAN)

 LA FUGACÍSIMA APARICIÓN  de Ifigenia y su dramático sacrificio ocurre en dos momentos del film, acompañados de ua voz en off, la de Menelao, que cuenta, según la versión tradicional, y para justificar en su momento la reacción vengativa de una exótica pero igual de violenta Clitenmnestra, para tratar de entender el crimen de Agamenón.

Éste es un argumento que emplea más la tragedia que la propia epopeya, pues el film está cmompletadocon numerosas aportaciones de la tragedia, como ya se vienen haciendo desde la misma antigüedad cada vez que se recrea las obras de Homero.

y que no tienen mayor dificultad, pues las obras de Homero, siendo ejemplos y paradigmas del género épico, contiene muchos elementos dramáticos y es, a su vez, el origen para el desarrollod e muchas pieszas trágicas, a partir de estas historias.

Esta Ifigenia que aparece en las dos breves secuencias del film, no sabemos por qué, quizás por abreviar, ya que, como hace la Odisea, que también introduce muchas otrashistorias, pero de forma más completa, que introduce historias y relatos de apocas anteriores, aquí Nolan tabién da noticia del regreso funesto de Agamenón.

Se lo cuenta, casi que sí, se lo cuenta Menelao en Esparta, a Telémaco, cuando éste va a vistarle en busca de noticias de su padre.


HELENA Y CLITEMNESTRA"the twins of Sparta". A su lado se sienta su esposa, Helena de Esparta o de Troya, exótica, una actriz no blanca como la imaginamos, sino de piel negra. Esto, ya se sabe genera todos los días, desde que se hizo la pel´cula, centenares y miles de comentarios, a favor y en contra.

Una cosa que es nueva, y que hasta la fecha no conocíamos, no sabemos de dónd e sale, es que esta exótica negra, además del color De su piel y sus rasgos novedosos, luce mtambién dos marcas en su mejilla, aparentemente de algun golpe o maltrato, muy pendiente Nolan, en darle un giro socil a su obra.

No recordamos si se dice algo sobre estas marcas, lo cierto es que en la película se muestran para que el espectador se fije en elle.

Menelao ocupa el centro de la mesa, en un festín de palacio. A su lado está Helena, aunque en un muy segundo plano. Telémaco es invitado a sentarse a la derecha del rey, cosa que hace. Después de unas pequeñas palabras de intercambio, surge el nombre de Helena. Es cuando la cámara enfoca, en primer plano, el giro de torso y cara de la reina. Allí entonces es cuando contemplamos su belleza morena y, lo que decíamos ahora, esas marcas en su rostro, en su mejilla izquierda. 

Igualmente, tienen una expresión de cierto sufrimiento, no parece muy contenta de estar al frente de la mesa de comentsales allí, junto a su de nuevo marido, el brusco Menelao.


VOLVIENDO A IFIGENIA, si no recordamos mal, es entonces cuando Menelao le está contando a Telémaco el regreso de Agamenón, nostos. Allí le dice que le esperaba su esposa, airada y vengativa, por el sacrificio anterior de su hija, cuando las naves zarparon de Áulide, gracias al sacrificio de ella.

Como decíamos antes, la escena y el episodio está resumido en casi una sola imagen. Se ve al impionente y casi emperador del mal, con las vértebras cervicales al aire, enmbutido y oculto todo él, la cara tapada por un casco casi impenetrable, allí vemos a Menelao caminando, de espaldas, y con la niña, porque es una niña, su hija Ifigenia, llorosa, en brazos.

La niña mira hacia atrás imptente, y la imagen da la idea del destino cruel e inexorable al que la lleva inflexible y duro su porpio padre.

Pero esto nos lo dice en off Menelao, y no sabemos la retención de tal hecho en las tres horas de duración del film.

Es todo muy rápido para que se preste atención en el conjunto de toda la obra.



Si, nada de una presadolescente o una joven púber, como se nos cuenta tal su estado en Homero o la tragedia. Aquí es una niña, niñita prácticamente, y Agamnenón la lleva rígidamente en brazos, mientras ell mira hacia atras con llanto en lel rostro.

Como buena tragedia, no se muestra ni se dice más, no hay escena del cruento sacrificio, sería desviarse más dentro de una película ya larga de por sí. Todo es muy rápido y, aunque la voz de Menalao explique lo que sucede, es todo tan rápido que es claro que hay que contar con l ayuda del público para que complete los datos quemuestra.

La escena, como decimos, es brevísma.

La cosa es que ya en Homero, y luego sobre todo en la tragedia, cf. Ifigenia en Áulide, e Ifigenia en Táuride o entre los tauros, de Eurípides, y en la tradición mítica, se refieren a este episodio de Ifigenia y los vientos también con unascrudelísma y paradójica expresión, unas "bodas de sangre". 

Sí, sangrientas nupcias a las que tienen que recurrir, mediante un engaño al que tiene que sucumbir el rey de Micenas, rey de la flota anclada en Áulide, a la que tienen que recurrir míseramente para atraer a su hija desde Micenas. Viene ilusionadaa donde la flota, junto con su madre, por las bodas que le promete su padre. 

Nada menos que con el mejor de los aqueos, Aquiles el de los pies ligeros.

Mosaico de las bodas de sangre de Ifigenia, en Ampurias.

En el conocido osaico de Ampurias, se ve  a una ya jovenciata y edad púber Ifigenia, ataviada con el veo blanco de novi, llevada de la mano por Ulises, precisamente, el cruel inductor del plan que luego ejecuta Agamenón.

Nada que ver con el Ulises de Nolan.

En un segundo o tercer plano, casi oculto tras una columna, y como avergonzado, pues le había promertido ayuda y finalmente no habñia podido llevar a cabo su promesa, tenemos a un, si es que es él, aun aturdido Aquiles, contempalndo acobardado la escena.


Pero, claro, una niña de unos pocos años, llevada en brazos por su padre el rey, todavía, aunque podría, todavía no está en edad de ser casable, si bien los matrimonios muchos son concertados desde pequeños. Y, además, a estas alturas de la película, cosa que tiene que evitar Nolan, claro, Aquiles ya no es el que era.

De todas formas, con la cantidad abrumadorara existente de representaciones sobre el momento de iFigenia, muchas que recrean la falsas bodas, como el mosaico de Ampurias, con la cantidad ingentes de obras pictóricas, cuesta saber y adivinar cómo es que Nolan optó por esta versión ya no infanticida, sino preinfanticida, de la Ifigenia mártir de Grecia.

                                                    


 
  


La otra escena, también breve en la aparición de la Ifigenia, pero algo más demrada, muestra la muerte de Agamenón.

en vex de hacer le un homenaje a Hitchcock de Psicosis, pues los relats dicebn que Agamenón muere cuando confiado tomaba un baño en una tina ἀσάμινθος, ya estaban muy adelantados los micénicos, en su palacio, al llegar de Troya.

Para llevarnos otra sorpresa, y que no habíamos oído en las críticas y comentarios hasta ahora, centradas en exclusiva en el cambio de aspecto radical de piel de la bella Helena, siempre imaginada a partir del epíteto homérico, aunque no exclusivo de ella, como se sabe, de λευκώλενος, de níveos o blancos brazos, para llevarnos otra sorpresa, pero que tiene toda su lógica, claro, tratándose como son de dos hermanas, pero no gemelas, como hace decir Nolan en el film, Clitemnestra, la hermana de Helena, la vengativa y a veces tildada de hombruna Clitemnestra, es, evidentemente de piel negra también, de rasgos afroides.

El hacha o labrys monstruosa con la que aparece en vasijas y representacones, arremetiendo contra la amante trraída de sde Troya, la trsitemente célebre Casandra, esa havcha brutal es sustituida, aunque no su rabia vengativa, por un puñal cuando Agamenón, ya relajado y por fin en palacio, se encuentra tendido en su lecho, junto a su mujer, que parece que lo seduce e invita a una noche de amor, cuando en relaidad va a perpretar su dessalmado crimen.

                                           

Clitemnestra-Lupita transformada en un furia vengativa

ORESTES: Pero es su hijo, ... Sí, pero es su madre, contesta otro... 

Se ve que Nolan quiere meter  todo lo que pueda en el film, para que le quedee redondo y sorprendente y paradójico.

Ebn este caso, no deja padsar sinmás, com tal asi aparece en os poemas homéricos, no deja asar la venganza irracional y alocada de Orestes hijo de Agamenón, cuando venga a su padre cumpliendo la ley de Apolo.

En verdad es que solo lo deja apuntado, cuando estahistoria ha dado lugar a largas y complejas trilogías trágicas en el teatro ateniense. Pero no hay tiempo ni espacio.

hay qye que dejar al espectador, sin desarrollar más, la cruel paradoja, antecedente de l Hanmlet de Shakespeare, la cruel paradoja del hijo que, cumpliendo la ley de Apolo, tiene que vengar a su padre en esa vendeta tiene que hacerlo en el cuerpo y la persona de su propia madre Clitemnestra.

Y allí lo deja, y ahí se queda, y es tan rápido que suponemos que el público también, obligada su atenció a seguir el siguient episodio que noes cuenta.

Además, como curiosisdad, las dos hermanas, no gemelas, hijas de distinto padre, son interpretada por la misma actriz lo dos papeles, Lupita Nyong'o.

 
Helena-Lupita de Troya.



EURICLEA CAPITISDISMINUIDA (ODISEA-NOLAN) Y LA ANAGNÓRISIS

  Ya Aristóteles en su clásico y pionero estudio sobre la literatura y sus recursos, la Poética , indicó que uno de los efectos más impactan...