miércoles, 26 de agosto de 2026

PENÉLOPE, ¿VERDADERA REINA DE ÍTACA?

Y si no reina, basileia  βασίλεια o, incluso, como Homero la llama en el canto XIX por su valeroso comportamiento al frente del oikos, βασιλεὺς ἀμύμων, reina irreprochable, al menos, como muchas teorías anteriores, de hace décadas, al menos es la dadora de la soberanía, la que proporciona legitimidad al varón que se despose con ella.

Son teorías varias que parten de que lo que vemos aquí, en el caso de Penélope, y también, de otras figuras femeninas, la propia Helena, o Yocasta con Edipo, y otras, responden a este patrón. 

Estas teorías hablan de un supuesto matriarcado anterior a la llegada de los patriarcales griegos de procedencia indoeuropea, y se refleja en muchas instituciones y en la constitución y la sucesión del poder entonces. 

Otras explicaciones, más actuales, no ven tanto resto y reducto antropológico de este idealizado sustrato matriarcal mediterráneo. Lo que hay es una simple y desvergonzada lucha por el poder y las riquezas de ïtaca, unos Pretendientes arribistas e inmorales, y una reina desprotegida, con un hijo aún muy joven para enfrentarse a la situación. 

Si optamos por esas teoría más antiguas, hoy tambiénr reivindicadas desde estudios de corte feminista, los Pretendientes no pueden tomar el poder por sí, tienen antes que esperar a que Penélope, la se supone que es reina regítima o, al menos, la garente de esa legitimidad, se decida a elegir a uno de ellos, como es su obligacióne y es ley además.

Penélope sabe, también que si hace esto, automáticamente desposee a su hijo Telémaco de sus aspiraciones al trono, cualquiera que sea l ámbito, parece que estamos hablando de un mundo poderosos, y no lo es , claramente, va a desposeer a su hijo.

En cualquier cosa, indicios, demostrables o no, haberlos, parece que haylos.

Y, como dice  Pascal Dibie en ETNOLOGIA DE LA ALCOBA (El dormitorio y la gran aventura del reposo de los hombres), 1989, la verdadera prueba de la autenticidad de Ulises (pues ya hemos visto que ha tenido que superar varias, como si fuera un proceso ritual, esto es, la del reconocimiento por su perro Argos, la constatación de la paternidad, sin pruebas, bueno, la de Argos, de su hijo Telémaco, y la más definitiva, la prueba del arco), como dice este autor, la verdadera de verdad prueba que da la legitimidad y otorga el poder real, el de desposarse con Penélope, la dadora de la soberanía, más y por encima de la del arco, llamtivo, es la prueba del lecho de olivo.

No entendemos mucho esto, pero si lo vemos en clave ritual, eso nos imaginamos nosotros, parece que esa prueba tiene que ver con los rituales religiosas o como se quiera, pero domésticos. No nos estamos refiriendo a ceremonias públicas como luego, en época Arcaica y Clásica y en adelante, con la ya son normales con la existencia de la religión olímpica

Aquí quizás todavía tenga prevalencia, predomine, es la práctica cultural generalizada, no vemos, de momento, otra cosa, quizás tenga más prevalencia la religión doméstica, la del oikos

Ya se sabe que a ésta se superpondrá luego la religión de la polis, la Olímpica principamente.

Pero, de momento, estamos en el ámbito del oikos, no de la polis, como estudió muy bien M. Finley en El mundo de Odiseo. Allí explica con detalle la sociedad de la época Oscura, centrada, a diferencia de las épocas siguientes, centrada en el más humilde y reducido mundo del oikos, y no el de la polis clásica que tanto desarrollo en extensión geográfica, cultural y socioeconómica generará.

  
La alcoba de Penélope, en Ulises (1954), como un pequeño recinto religioso, 
con la figura de Atenea presidiéndolo todo, y la propia hija de Icario como una oficiante y, al mismo tiempo, suplicante. 

 Y, elucubrando así, la prueba del lecho, la del construido con la madera de un  olivo, árbol de por sí sagrado y simbólico, es la que va a otorgar, más que la épica y asombrosa gesta del arco, es ésta doméstica, más humilde y nada épica y heorica, la que veramente va a otorgar la legalidad y la soberanía a ese desconocido extranjero, Odiseo o quien realmente fuese, que llega una tarde inesperada a Ítaca.




jueves, 20 de agosto de 2026

... λέχος, Εὐρύκλεια, ἐκτὸς ἐϋσταθέος θαλάμου· LA PRUEBA DE PENÉLOPE.

 EL LECHO DEL OLIVO.
 
 
En Homero, no en Nolanhomero, en el vate antiguo, todo esto, si lo piensa uno, es bastante confuso. A no ser que, como dijimos antes, estas situaciones, en esos periodos de caos social, conflictos armados, en fin, desórdenes varios, pudieran dar lugar a estas confusiones, a estos falsos dobles que aparecen y adoptan la personalidad del original.
En fin, no sabemos.
Quizás es otra prueba, más antigua, no sabemos, la reina, Penélope, es parece la que decide quién debe ser su cónyuge, su esposo y, por eso, el rey. 
Y , a su vez, tienen una señal, un secreto, una prueba, otra más, como la del arco, esta más de valor, de lucha y épica. Ésta, en cambio, esta del tálamo y el olivo, es más del ámbito familiar, femenina, doméstica, también sensual, íntima.
No sabemos.
 
Está también lo del olivo, árbol simbólico, o en general, el culto a los árboles.
 
Buenos, lo dejamos aquí.
 
Y, por otra parte, que volvemos a los motivos de la tradición y el folklore popular, esto es, el de las pruebas del héroe para conseguir su objetivo, en este caso, la mano de la reina o princesa ... 
 
Tal como aparece en Homero, pues, lo del lecho y el olivo queda confinado, entonces, a un asunto íntimo y privado entre los dos esposos, nada más, como se pudiera pensar.  
 
Olivo anciano. 

ΠΕΡΙΦΡΩΝ ΠΗΝΕΛΟΠΕΙΑ, 
la INTELIGENTE, SABEDORA, PREVISORA PENÉLOPE.
 
Penélope, ya decimos, a pesar de que todos, su propio hijo, Euricles su leal esclava, todos en el oikos están ya fiados de que es Ulises-Odiseo quien ha llegado, Penélope, περίφρων Πηνελόπεια, debe hacerle pasar por una última prueba, la definitiva para ello. 
 
Archivo:Odysseus Penelope Louvre CA860.jpg
Penélope duda ante el mendigo Odiseo. Relieve de terracota, 450 a. C., Milo, wiki.
Incluso Odiseo-Ulises está de acuerdo con ello, y quiere cortar la discusión. Por eso le dice a Telémaco que sí, que se haga como ella la reina dice, .
 
 «Τηλέμαχ', ἦ τοι μητέρ' ἐνὶ μεγάροισιν ἔασον
 πειράζειν ἐμέθεν· τάχα δὲ φράσεται καὶ ἄρειον.
 νῦν δ' ὅττι ῥυπόω, κακὰ δὲ χροῒ εἵματα εἷμαι,115
 τοὔνεκ' ἀτιμάζει με καὶ οὔ πώ φησι τὸν εἶναι...
 
113 «¡Telémaco! Deja á tu madre que me pruebe dentro del palacio; pues quizás de este modo me reconozca más fácilmente. Como estoy sucio y llevo miserables vestiduras, me tiene en poco y no cree todavía que sea aquél. 
 
Así, pasa el tiempo, comen, un aedo los acompaña, se lavan y dialogan de forma agradable y tranquila.
Pero, por fin, llega el momento de la prueba. 
La inteligente y providente Penélope, como quien no quiere la cosa, de forma casi traicionera y falsa, en el momento más inadvertido, relajados todos como están, en medio de un parlamento suyo, le da un mandato casi natural, de la casa y doméstico, a la fiel nodriza.
Ésta es la prueba inadvertida y disimulada, a la que somete de forma definitiva la reina a quien pueda ser su verdadero esposo. 
...
ἀλλ' ἄγε οἱ στόρεσον πυκινὸν λέχος, Εὐρύκλεια,   177
ἐκτὸς ἐϋσταθέος θαλάμου, τόν ῥ' αὐτὸς ἐποίει· 
...
Vamos, Euriclea, prepárale el labrado lecho 
fuera del sólido tálamo, el que construyó él mismo:

 
Y, por sí no había entendido bien la nodriza, que también debe estar sorprendida del encargo, de seguido se lo reafirma,
 
  ἔνθα οἱ ἐκθεῖσαι πυκινὸν λέχος ἐμβάλετ' εὐνήν, 179
κώεα καὶ χλαίνας καὶ ῥήγεα σιγαλόεντα."
 
 sácale allí la fuerte cama y aderézale el lecho εὐνήν con pieles, mantas y colchas espléndidas.»

ὣς ἄρ' ἔφη πόσιος πειρωμένη·... 181
 
Así dijo (Penélope), poniendo a prueba a su esposo ...
 
 
Penélope-Mangano en la alcoba, ante la diosa Atenea 


 

 

LAS σήμαθ' ... κεκρυμμένα DE PENÉLOPE.

(de PRUDENTE PENÉLOPE) 

En la Nolandisea, Penélope-Hathaway interpreta el papel que le han asignado y le ha tocado representar. Es una fiel esposa, asediada de años, por unos saqueadores, ... 
ojo, que están en su derecho legítimo también, pero vamos a dejar eso por el momento, y lo de que es ella, parece, la que transmite la realeza, en fin, esto hay que verlo mejor ...
... es el papel que le han asignado y lo representa de manera inmejorable. Su rostro está demacrado la mayor parte del tiempo, la elegante A. Hathaway, se le nota todo el tiempo el surco de las lágrimas, cuando no, se muestra como una madre preocupada por su juvenil e impulsivo hijo. 
 
 La Odisea de la espera - PáginasDigital  ULTIMO MINUTO: Primer vistazo de Anne Hathaway como Penélope, la esposa de Odiseo, Para 'The Odyssey' de Christopher Nolan. (Si, detrás esta Mia Goth). (vía Empire Magazine)  
Penélope-Hathaway 
 
Además, tienen que cargar con la apariencia y el derecho, la ley de Zeus, la de la hospitalidad (aunque nunca se la cita en verdad), aunque le queme las entrañas, el derecho y la obligación de acoger a aquellos aprovechados. 
Y, como es también astuta, pero sufre por ello, tienen que mantener la farsa de que no se desposará con ninguno de los Pretendientes hasta que termine de hilar el hábito mortuorio de su suegro Laertes (la verdad es que, a la luz del sentido común, cuesta creer en esto, pero, en fin se pueden dar más justificaciones, es una obra literaria, ...). 
Y ya sabemos que lo que tejía por el día, lo destejía por la noche, como esos castigos eternos del Hades, las máximas condenas...
 
 Penélope, la esposa fiel y el tiempo detenido | In fieri
 
Pero, a lo que íbamos, Nolanhomero ya no tienen tiempo para más anagnórisis, ya ha presentado unas cuantas, y, además, con prisa, esto es, que no está para más. Y, además, ya estamos cerca de las tres horas... De manera que Penélope-Hathaway rompe a llorar como una descosida, en verdad que no parece que le importe, como a la prudente de Homero, si aquel que llega es su esperado esposo, u otro que se le parezca. No parece.
 
Bueno, en el film está claro que lo reconoce y, la verdad, ahí se desmorona y rompe y descompone toda su figura. Parece que lleva toda la película, y así es en verdad, que lleva toda la película esperando a representar ese momento.
 
Y en verdad es que, a pesar de los extraordinariamente que lo hace, a pesar de ser A. Hathaway una de las mejores actrices, aquellas efusivas y contenidas y desparramadas emociones que por fin salen de su pecho desesperado, a diferencia de la prudente P., parece algo excesivos, algo que, en verdad, es casi imposible del todo de representar y mostrar, por muy sinceros y profundos que fuesen. No sabemos cómo pudo hacerlo.
Y menos con el poco tiempo que le dedica, casi de sopetón.
 
Como si NolanoHomero, tal como Telémaco hizo a lo primero, la hubiera reprendido y la discreta, ahora ya no tanto, le hubiese obedecido a la primera y se abalanzase inconsciente sobre aquél que le dicen. 
 
El regreso de Ulises (2024), crítica. Esta adaptación de la Odisea no tiene caballos gigantes ni corazas con pectorales, pero no lo necesita para ser fiel al mito original | Opiniones Espinof
 El regreso de Ulises (2024)

La escena de reconocimiento en Homero ocupa bastantes versos, un canto está dedicado casi a ello, desde el verso 1 en adelante, hasta el 250, con la prueba irrefutable de Penélope, cuando se culmina el reconocimiento y los dos esposos pueden abrazarse, sobre todo Penélope, libre de temores y engaños.
 
El mismo episodio, en cambio, en la Nolanodisea, es mucho más breve, intenso, sí, pero reconcentrado.
 
El reconocimiento de su esposo en la Odisea de Homero, con toda la emoción contenida y guardada, es también muy intenso, pero está demorado, hay diálogos, como hemos visto, con Telémaco, sospechas, reticiencias, emociones encerradas, ... Un banquete por medio, aedos, ..., hasta llegar a la prueba irrefutable a la que somete Penélope a aquel extraño personaje.
 

La P. de NolanHomero , tras un instante de duda, se abalanza sobre aquel, y saca de todo su arsenal interpretativo toda la emoción que tiene para, exageramos, claro, justificar esas tres horas del film, esos veinte años de periplo, tejiendo y destejiendo, aguantando a los Pretendientes, velando por los bienes de su esposo, en soledad...
 
Pero es demasiado, son demasiadas humanas cosas para expresarlas en esos instantes rápidos y breves que nos muestra, sí, con intensidad, claro, el film de NolanHomero, apresurado también como en otros episodios del épico poema. 
 
Y, volviendo al principio, pues, a la Penélope-Hathaway de Nolanhomero se le pasa por alto, en fin, esas  σήμαθ', ... κεκρυμμένα ... ἀπ' ἄλλων ... por la que asegurarse por fin que aquel extranjero es, en verdad, aquel a quien lleva esperando tanto tiempo.

miércoles, 19 de agosto de 2026

περίφρων Πηνελόπεια PRUDENTE PENÉLOPE (NOLANODISEA DE NOLANHOMERO)

Homero, la Odisea, rapsodia o canto XXIII, con el título ya revelador (edición de Cátedra) de "Penélope reconoce a Odiseo".
 
Flaxman, Odiseo Y Penélope, romántico encuentro definitivo.  

(nota, la verdad es que Odiseo es más reconocido que nadie (su perro Argos, Telémaco, luego Euriclea su nodriza, de momento) en su llegada a Ítaca, difícil que los Pretendientes, con la de espías y oyentes que tenían, no se enteraran)
 
La nodriza y anciana sierva del oikos de Odisea sube corriendo a avisar a a su ama Penélope. Ha oído el jaleo en la sala donde banqueteaban  de siempre los Pretendientes, y le han llegado voces de que Ulises ha vuelto y la ha emprendido a lanzazos contra aquellos saqueadores.
 
Penélope, la prudente Penélope περίφρων Πηνελόπεια, haciendo gala a su epíteto, no se lo acaba de creer, se muestras reticente, cómo va a ser, habrá sido alguno de los Inmortales.

Penelope, moglie di Ulisse, l'unica pari all'eroe in termini di astuzia:  nel suo "Ulisse - Il Film", Mario Camerini ha scelto per lei il volto di  Silvana Mangano. Il primo kolossal italiano, con ...   
Silvana Mangano, la Penélope con Kirk Douglas. 

 La anciana le revela entonces que ella ya lo sabía de hacía poco, cuando le lavó los pies al falso mendigo, pero Ulises le advirtió que no dijese nada a nadie.
 
Penélope sigue en dudas, no en vano lleva mucho tiempo en espera. A punto está de convertirse en la Penélope de Serrat, 
 
...
Dicen en el pueblo que el caminante volvió
La encontró en su banco de pino verde
La llamó "Penélope, mi amante fiel, mi paz"
Deja ya de tejer sueños en tu mente
Mirame, soy tu amor, regresé
Le sonrió
Con los ojos llenitos de ayer
No era así su cara ni su piel
Tú no eres quien yo espero
... 
 
Finalmente acompaña a Euriclea a comprobar qué ha pasado y hablar con alguien de su confianza, con Telémaco.
 
 τὴν δ' ἠμείβετ' ἔπειτα περίφρων Πηνελόπεια· 80
«μαῖα φίλη, ...
 ἀλλ' ἔμπης ἴομεν μετὰ παῖδ' ἐμόν, ὄφρα ἴδωμαι
ἄνδρας μνηστῆρας τεθνηότας, ἠδ' ὃς ἔπεφνεν.»
 
La discreta Penélope entonces le dijo en respuesta:  
 "..., ama mía querida, ...
...
mas vayamos con todo a mi hijo, vea yo con mis ojos
esos hombres que han muerto y a aquel que ha acabado con ellos
."
 
Penélope baja, pues, y se llega a la sala junto a Telémaco, allí está Ulises. Pero no sabe qué hacer, además, con los harapos de mendigo, no lo identifica. Incluso su hijo se lo reprocha de mala forma, el que no reconozca y se abrace con su deseado esposo,  
 
 «μῆτερ ἐμή, δύσμητερ, ἀπηνέα θυμὸν ἔχουσα,
τίφθ' οὕτω πατρὸς νοσφίζεαι, οὐδὲ παρ' αὐτὸν
ἑζομένη μύθοισιν ἀνείρεαι οὐδὲ μεταλλᾷς;
... 
 
 Mardre,jay, mala madre, pues tienes el alma tan dura!
¿Por qué así de mi padre te apartas? ¿Por qué no, sentada
junto a él, le preguntas e inquieres de todo?
...  

nota 2,  τίφθ', síncopa de, al parecer, s/Lidell, la expresión τί ποτε, con cambios fonéticos por estar seguida de οὕτω.
nota 3, en griego moderno, al parecer, tenemos τίποτε o τίποτα, "nada" o "algo" 
 
A pesar de esa enfurecida y desagradable reacción del joven a su propia madre, la prudente y discreta Penélope, bien hecho, se mantienen en sus trece, y deja a Telémaco en su lugar, diciendo que entre ella y su esposa hay cosas que los demás no saben.
 
 τὸν δ' αὖτε προσέειπε περίφρων Πηνελόπεια·
«τέκνον ἐμόν, ...
... 
εἰ δ' ἐτεὸν δὴ
ἔστ' Ὀδυσεὺς καὶ οἶκον ἱκάνεται, ἦ μάλα νῶϊ
γνωσόμεθ' ἀλλήλω καὶ λώϊον· ἔστι γὰρ ἥμιν
σήμαθ', ἃ δὴ καὶ νῶϊ κεκρυμμένα ἴδμεν ἀπ' ἄλλων.» 110

Contestando a su vez la discreta Penélope dijo:
"..., hijo mío, ...
...
Si el huésped
es Ulises realmente que ha vuelto a su casa, sabremos
comprobarlo él y yo entre nosotros: tenemos señales.
que guardamos secretas los dos y que nadie conoce."

Las señales ocultas para los otros σήμαθ', ... κεκρυμμένα (κρύπτω) ... ἀπ' ἄλλων., a saber qué fin y sentido tenían. 
 
No está de más recordar que estamos en época de caos, guerras y desorden. El argumento o la idea de que alguien pudiera falsificar la identidad de otro, en este caso Ulises, son veinte años, muchas vicisitudes, no es ningún disparate. De hecho, y quizás basado en algún fundamento, algunas obras recrean esta posiblidad. 
 
Tenemos en el cine, ambientado en la época medieval, el film El regreso de Martín Guerre, luego hecha una versión norteamericana en Sommersby
 
En literatura ya salió hace años la novela de M. Vicent  Son de mar, donde se aventura también esta posibilidad, con un argumento inesperado, al igual que las anteriores.
 
Una versión que no tienen que ver, pero que se nos vienen ahora, el film de Harrison Ford, A propósito de Henry. No sabemos si viene a cuento, en este caso es un personaje que regresa a su Ítaca, su casa, pero que no recuerda nada ni a nadie. Y poco a poco va recordando algo, pero no alcanza a ser el que era. El caso es que esta nueva persona después del accidente tienen un mejor carácter que el anterior.
 
No hace mucho, del director de cine de autor P. Th. Anderson Pozos de ambición, trata un episodio similar.
En fin, un elemento no tan frecuente, pero si recurrente en ocasiones. 

sábado, 15 de agosto de 2026

EL CABALLO Y LOS SIMIOS

 Como si Nolan quisiera decir con esta imagen icónica, la del ese raro caballo sementerrado en la arna de una playa abandonada, no muy grande para lo que se supone que alberga, con dos patitas enhiestas en lugar de apoyado en cuatro patas, por eso tienen que arrastrarlo, digo yo, y, sí, ya sabemos que Nolan sabe ya que el público sabe y cuenta con eso y hay que variar, pues eso, lo de la imagen icónica del caballo semienterrarado, que todo el mundo de ciert edad y com memoria de cine reconocería y relacioanría de inmediato con aquella otra imagen icónica de los años sesenta, la de El Planeta de lso simios, parece, esto es un decir nuestro, a la luz de lo que se dice del film, que habla también, o más, de nuestro mundo que el de la Odisea de Homero, pues so,parece que en consonancia con eso, Noln nos está diciendo a los que relacinamos de seguido el caballo con la estuatua caida y semienterrada también, eso mismo que decimos y que se dice, que la Odisea, su Odisea, la de Nolan, no va a hablar de la Gracia y el Mediterráneo de hace más de 3000 años, sino de nosotros.  Y, pues, que el caballo


, ese que ya conocemos del mito, es perfectamente igual que la estuatua de os simios de aquela película, y que no estamos yendonos a l remoto pasado, sino que estamos, aquí y ahora, aunque no loparezca y andemos despistado con aquella historia eterna, que nos encontramos en niuestro planeta, nuetsro mundo, y que el caballo y la estaua, semienterradas, las dos son lo msmos,el reconocimiento de que somos nosoros y este es nuestro mundo, no el de la Troya de hace 3200 años más o menos.











sÓLO QYUE LA SORPRESA, SI ES QUE ESO ES LO QUE QURÑ´´IA nOLAN, O LO HACE PARA QUE UNO LO ENTIENDA COMO QUIERA, SOLO QUE EN EL pLANETA...LA SORPRESA ESTÁ AL FINAL LA ANAGNÓRISIS ABSOLUTA, Y EN LA oDISEA, PERO, YA DECIMOS, SEGURO QUE NO, EN LA oDISEA ESTÁ AL PRINCIPIO, PARA QUIEN SE LO CREA QUE ESTO PUEDA SER ASÍ ...






viernes, 14 de agosto de 2026

EURICLEA DESCAEINADA (ODISEA-NOLAN) Y ANAGNÓRISIS DESNATADA.

 Ya Aristóteles en su clásico y pionero estudio sobre la literatura y sus recursos, la Poética, indicó que uno de los efectos más impactantes en el transcurso de una obra es el de la anagnórisis o, en nuestras palabras, el reconocimiento.

 «ἀναγνώρισις δέ ἐστιν, ὥσπερ καὶ τοὔνομα σημαίνει, ἐξ ἀγνοίας εἰς γνῶσιν μεταβολή, ἢ εἰς φιλίαν ἢ εἰς ἔχθραν τῶν πρὸς εὐτυχίαν ἢ δυστυχίαν ὡρισμένων·»

Poética, 1452a.

Traducción literal, "El reconocimiento (anagnórisis) es, como su mismo nombre indica, un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio de los personajes destinados a la buena o a la mala fortuna."

Empezando, o volviendo al film de Nolan. Y recordando el casi insignificante mecer la cola de su moribundo lebrel, el otro reconocimiento o anagnórisis clave también, el de su sirvienta la no tan anciana del film  Euriclea, apenas suscita una leve emoción en la dicha esclava.

Igual son imaginaciones de uno, pero parece que está en el film la idea de rebajar tales emotivos momentos, o buscarlos en otros momentos.

Veamos, por su parte, cómo lo refleja el propio Homero en su obra, pues señala que la dicha anciana Euriclea se sobresalta y da hasta tiene que contener un grito cuando reconoce en el mendigo a su antiguo señor, al que crió de pequeño..

Anagnórisis de Ulises, por Flaxman.


349. τὸν δ' αὖτε προσέειπε περίφρων Πηνελόπεια·

«ξεῖνε φίλ'·...

ἀλλ' ἄγε νῦν ἀνστᾶσα, περίφρων Εὐρύκλεια,

νίψον σοῖο ἄνακτος ὁμήλικα·καί που Ὀδυσσεὺς

ἤδη τοιόσδ' ἐστὶ πόδας τοιόσδε τε χεῖρας·

360 αἶψα γὰρ ἐν κακότητι βροτοὶ καταγηράσκουσιν.»


349 Contestóle la discreta Penélope: «¡Huésped amado! ... Ea, prudente Euriclea, levántate y lava á este varón coetáneo de tu señor; que en los pies y en la manos debe de estar Ulises de semejante modo, pues los mortales envejecen presto en la desgracia.


A continuación, el sabio Homero deja en suspense a la audiencia, cosa que no hace el film de Nolan en este momento, pues ya desde el principio del film, sin saber ahora por qué motivo, hemos de verla otra vez, en la primera parte, decíamos, Nolan nos cuenta la historia que nos relata ahora Homero en un flash back. Esto es, el origen de la herida y cicatriz en el muslo que lleva a Odiseo, y por el que la anciana, y otros, lo reconocerán. Ocurrió muchos años atrás, en el monte Parnaso.

Otra cosa, y que no es la intención estar siempre contrastando el film y a obra de Homero, y con ninguna interés en demostrar la supremacía de uno o una sobre el otro. Pero hay que recordar que la Euriclea de Homero no es ni mucho menos la del film. La de Homero es la nodriza y quien crió a Ulises desde que nace, de ahí su emoción al reconocerlo.

En cambio, la del film es un personaje casi anónimo, casi mudo, parece que Nolan nos debía de haber dicho léanse la Odisea o un resumen antes de venir, porque hay que dar por sentado muchas cosas.

Si queremos, claro.

Si no, el film presenta esta escena de reconocimiento a su manera y ya está. Como dijimos, la escena es casi anónima, y, desde luego, sin apenas emoción. La Euriclea del film es una mujer madura, pero no anciana, y, desde luego y auque Ulises esté envejecido por todo lo lo que le ha pasado, es más joven que el héroe homérico.


Ulises y Euriclea en una pintura clásica, y en el film de C. Nolan.

Dejamos por el momento este flash back de libro, nos saltamos el relato, y volvemos al momento de sorpresa de la anciana  querida sirvienta.

τὴν γρηῢς χείρεσσι καταπρηνέσσι λαβοῦσα

γνῶ ῥ' ἐπιμασσαμένη, πόδα δὲ προέηκε φέρεσθαι·

ἐν δὲ λέβητι πέσε κνήμη, κανάχησε δὲ χαλκός,

ἂψ δ' ἑτέρωσ' ἐκλίθη· τὸ δ' ἐπὶ χθονὸς ἐξέχυθ' ὕδωρ. 470


τὴν δ' ἅμα χάρμα καὶ ἄλγος ἕλε φρένα, τὼ δέ οἱ ὄσσε

δακρυόφιν πλῆσθεν, θαλερὴ δέ οἱ ἔσχετο φωνή.

ἁψαμένη δὲ γενείου Ὀδυσσῆα προσέειπεν·


«ἦ μάλ' Ὀδυσσεύς ἐσσι, φίλον τέκος· οὐδέ σ' ἐγώ γε

πρὶν ἔγνων, πρὶν πάντα ἄνακτ' ἐμὸν ἀμφαφάασθαι.» 475


467 Al tocar la vieja con la palma de la mano esta cicatriz, reconocióla y soltó el pie de Ulises: dió la pierna contra el caldero, resonó el bronce, inclinóse la vasija hacia atrás, y el agua se derramó en tierra.
El gozo y el dolor invadieron simultáneamente el corazón de Euriclea, se le arrasaron los ojos de lágrimas y la voz sonora se le cortó. Mas luego tomó á Ulises de la barba y hablóle así:

474 «Tú eres ciertamente Ulises, hijo querido; y yo no te conocí, hasta que pude tocar todo mi señor con estas manos.»

Mientras en Nolan la escena transcurre en el más puro sigilo y silencio, en Homero se da cuenta del cierto alboroto que provoca en la anciana sirvienta la tan gran sorpresa de reencontrarse a su señor, al que crió dese pequeño, en aquel viejo mendigo envuelto en harapos. Cae el caldero con el agua contra el suelo, se derrama el agua... 

En el film, Ulises-Damon hace como una señal tácita, a la sirvienta y a nosotros, para recordemos las escena ya muy lejana, en la primera parte del film, de que es él, Ulises, para que la anciana lo entienda, y le hace señas para que calle, a lo que la sirvienta, no tan anciana, se marcha y lo deja solo.

No tiene esta escena de Euriclea y Ulises la gran emoción que tiene el texto.

Como tampoco, como vimos, la escena de Argos ni, mucho menos, la de su hijo Telémaco. 

Éste, al saber que el mendigo es su padre, pues está junto a él cuando lo del lebrel, lo siento pero es casi que así, le hace como un gesto de amistoso colega, como diciendo, vale, ya lo pillo ... 

… Estamos exagerando, creo que fue así, es decir, no me acuerdo bien, pero no guardo el recuerdo de que hubiese sido un momento emotivo ni mucho menos, tal como lo muestran las imágenes del film.


POLIFEMO METASATURNIZADO

 Lo de Polifemo y su saturnificación es una exageración, o no.


Porque no decimos nada nuevo si decimos lo que muchos en todas partes han visto e identificado en medio de todo aquel episodio del Cíclope. Pues una imagen, claramente buscada, identifica a este nuevo Polifemo, algo monigote y mudo, sin habla, la verdad, que en verdad parece haberse transmutado en un carnívoro alocado Saturno.

PUES en un momento breve y rápido, casi sin querer que lo reconozcamos, y después de haberse zampado de cualquier manera a unos anónimos y desconocidos compañeros de Ulises, el director nos ofrece, ya decimos, en breve, casi un primer plano del antropófago devorando a uno de los guerreros.

El director Nolan está claro que hace un guiño y un homenajea la cultura de la imagen, a la tradición pictórica de la que es deudora el lenguaje cinematográfico, claro, pues la imagen que entresaca y deja ver el film es la muy conocida de Saturno devorando a uno de sus hijos, la obra tenebrosa de Goya.

Ya no es Polifemo, entonces, quien mora en ese antro oscuro, es Saturno, el alocado Saturno, en este caso, además, inepto y capitidisminuido el que se enfrenta mala y torpemente a Ulises.  Ya no se trata del infeliz y burlado cíclope de Homero.


Saturno devorando a sus hijos, en Goya y Rubens.


Para nosotros que Nolan quiso poner el episodio en este nivel de tenebrismo y canibalismo que tiene el de Goya, frente a otros pintores, como el de Rubens, por ejemplo, pero no parece que llegara a alcanzarlo, a pesar de intercalar esta identificadora y reconocida imagen en la secuencia del episodio.


Y nada que ver, tampoco, con aquel cíclope, un monte era de miembros eminente …, que nos describe el poeta en su Fábula de Polifemo, …


«Un monte era de miembros eminente

este que, de Neptuno hijo fiero,

de un ojo ilustra el orbe de su frente,

émulo casi del mayor lucero;

cíclope, a quien el pino más valiente,

bastón, le obedecía, tan ligero,

y al grave peso junco tan delgado,

que un día era bastón y otro cayado.»


Tampoco parece que este cíclope del film llegue a estos versos que lo describieron hace unos siglos con unos cuantos versos en ese desorden ordenado, esos hipérbaton extremos y exagerados. Pues, en verdad, el pasaje de la Odisea, el remembrado y archiconocido pasaje de la trifulca entre el cíclope hijo de Poseidón y el astuto Ulises πολύμητις, muy astuto, πολύτροπος, digamos que no se resuelve muy satisfactoriamente.

Al menos desde el punto de vista literario y, quizás, humanista. Tal vez desde el punto de vista cinematográfico, en ese caso tal vez sí.


Aunque en verdad que la escena, tal como nos la relata el film, y cambiando las corazas y cascos por escafandras de cosmonautas, podría ser sacada del género de ciencia ficción. Polifemo, cual alien descomunal, no de aspecto reptilesco o insectívoro, amenaza con acabar con una tripulación entera de desventurados internautas,  que vagan por el espacio y arriban sin rumbo en ese planeta desconocido, que ahora es una isla. Así como Alien y tantos otros.


Incluso el HAL de 2001, un precursor de esta IA que ya está tan dentro de nosotros que más pronto que tarde, y a poco que nos descuidemos, nos dejará abandonos como recién natos, es un caso digamos con cierta similitud, solo que el monstruo amenazante ahora es un superordenador programado para, llegado el caso, acabar con la humana tripulación en aras de su propia supervivencia tecnológica.


Volviendo al episodio de Ulises y el cíclope, es conocido que se trata, en verdad, de un cuento y de personajes de la tradición popular, un tema del folklore de muchos pueblos. Es, en verdad, la lucha entre el energúmeno, el monstruo, la bestia algo descerebrada e insolente, frente al aparente indefenso hombrecillo, pero que resulta ser un joven astuto e ingenioso.


La versión bíblica de este motivo popular la tenemos en la lucha entre el gigante filisteo  Goliat, y el pequeño pero valiente hebreo de la honda, David.


Y así tantas otras versiones que se pueden encontrar en miles de lugares a lo largo de los tiempos y los pueblos.


La versión de Nolan, al llevarla a la gran pantalla y al gran público, parece que s e desentiende de estos orígenes populares.


Mantiene, sí, el elemento popular de la lucha entre el gigante descomunal y el, o los humanos mortales, pero le priva de elementos de base de la tradición literaria.


La escena, entre otras cosas, parece muda, frente a la muy dialogada y parlante de Homero. 


Odiseo y sus hombres llegan a una isla errabundos de ir dando tumbos por el vinoso ponto de Homero. Se encuentran hambrientos y fatigados, y se internan por veredas desiertas de la isla en busca de otras gentes, en busca de descanso, comida, reponerse de sus fatigas.


La ambientación del film, y de este episodio, está perfectamente recreada. Se rueda en exteriores naturales, no hay nada artificial en estas andanzas por la isla.


El director Nolan ya sabe lo que el público también sabe que va a pasar, esto es, el encuentro con el cíclope descomunal. Quizás por eso no da ninguna pista antes, como en la versión de Konchalovski de 1997, cuando uno de sus hombres descubre una huella gigantesca e inhumana, y oye unos retumbes potentes producto de sus pisadas.


Tampoco en Homero se nos adelanta nada.


Lo cierto es que Ulises con sus hombres remontan una vereda serpenteante rodeada de arbustos y encuentran en lo alto una gruta. Nada que ver con una de las típicas cuevas y reductos que solemos ver. Es una entrada casi rectangular, en vertical, como un corte en la pared, no redondeada ni mucho menos.

Por allí al poco que entran, en una gran penumbra, Ulises y los otros descubren lo que buscaban, unos quesos enormes, secándose, que están buenos para comer.



A esperar, se dicen los visitantes, pues, a que, como se repite muchas veces a lo largo del film y en muchos episodios, a esperar que se cumpla la LEY DE ZEUS. (cont.)


PENÉLOPE, ¿VERDADERA REINA DE ÍTACA?

Y si no reina, basileia  βασίλεια o, incluso, como Homero la llama en el canto XIX por su valeroso comportamiento al frente del oikos, βασ...