LA BALSA DE ODISEO, C. V.
... σεῖο περίφρων Πηνελόπεια
εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ...
Ya vimos y vislumbramos, apreciamos, apreciamos, medio nos adormilamos, volvimos a renovar la atención, etc. hace unos días el excelente, bien logrado, trabajado, personal, curioso, innovador, adecuando a los tiempos, con mensaje humanista para los tiempos que corren, este extraordinario film la Odisea de C. Nolan.
Si, que parece que a partir de ahora habrá que llamarla así, la Odisea de Nolan, en lugar de la Odisea a secas, o la Odisea de Homero., debido a la carga personal, a pesar del cuidado puesto en respetar el texto y la tradición literaria de a sagab de Ulises-Odiseo.
Durante estas últimas semanas, y meses, todos previos al estreno y llegada al público del film, las noticias, informaciones llamativas, curiosisades, defensas encendidas, críticas radicales, y un largo etcétera de todo tipo de comentarios, han pululado por todos lados y medios, por las redes, a radio, televisión, ....
Que nosostros sepamos, igual sí, el propio director no ha dicho palabra, o ha hecho algunos comentarios más bien puntuales, creemos sin saber muy bien. O sí. No sabemos. En España la filologa y escritora Irene Vallejo desde el principio se ha lanzado a mantener una encendida defensa de aquellas críticas, de todas las clases, las más llamativas y, quizás, más superficiales, que se venían haciendo a raíz del estreno la Odisea de Nolan.
En síntesis, la escritora defendía la absoluta libertad edel director a presentar sus versiones y enfoques del poema de Homero, sobre todo porque es lo que ya se venía haciendo entre los propios griegos en la Antigüedad. le parecía por eso un tanto fuera de lugar todas esas polémicas en torno a si el director había variado aquí o allá, cambiado la fisoomía de algunos protagonistas, o cosas por el estilo.
La principal, más llamativa, y provocadora, la presencia de actores negros o mulatos para personajes que de toda la vida y tradición han sido caucásicos. Helena de Troya o Esparta, pero también su hermana, o la propia diosa Atenea aparecen con sus rostros cambiados frente a la tradición milenaria. Isabel Vallejo defiende esta opción con datos e informaciones extraidas de las propias fuentes antigua.
Pero, en fin, por aquí, de todas fomas, no vamos a seguir, de momento.
Pues, además de esto, es también cierto que los retoques e innovaciones de Nolan afectan no solo a la apariencia externa sino al contenido mismo el poema. Y por aquí sí que pueden venr ciertas críticas algo más sesudas y no tan desencaminadas como pueda parecer. y a pesar siempre de reclamar como usa y legítima la absoluta libertad creadora de os autores a la hora de compner su obra, por mucho que sea una obra asentada desde milenios en la tradición cultural occidental.
Como es el caso que presentamos ahora, la balsa de odiseo y la relación sensual y afectiva de Odiseo y la bella ninfa Calipso.
Ya J.M. de Prada, en un artículo muy crítico, quizá en exceso, depotrica y rebaja de la poltrona sobre la que, cree él, se encuentra subido el director Nolan, y menciona con acierto alguns casos de estos a los que nos referimos.
En verdad, parece que es mucho Homero para Nolan, o para cualquiera.
No lo decimos en el mal sentido, esto es, el de que los clásicos del pasado son insuperables, y los creadores actuales, por mucho que o intenten, nunca lograrán colocarse a su altura.
no, no es por esto, es que los poemas de Homero quizás más la Odisea, tienen o pertencen a un ciclo de leyendas que se ecxtiende en el tiempo, hacia atrás, y también hacia el futuro.
Quizás Nolan ha hecho un intento de abarcat r tosdod este ciclo, lo que le ha llevado a incluir episodios muy breves y quizás apresurados, nos referimos, por ejemplo, al sacrificio de Ifigenia y la muerte de Agamenón, a manos de su espos, o las penalidades del joven Orestes ante su funesta decisión.
Estos asuntos, que son el núcleo de tragedias y trilogías, aparecen en el film escenografiados, pero de forma tan sintética, que apenas acabamos de darnos cuenta de lo que se esta planteando.
También escierto que Homero alude a estos episodios a modo de cita y recuerdo, sin desarrollarlos, confiando en el conocimiento que el público ya tienen al oír sus versos. pero, bueno, esa no es nuestra situación ahora mismo, creemos, por mucho que se haya dufundido la vulura clásica en estos últimos años.
Pero, dejando esto de la difíl adaptación, y, luego, claro, la readaptación allenguaje cinematográfico de Nolan los textos de Homero, vamos a referirnos a un episodio de los más conocidos de la Odisea, pasaje repetido y comentado desde siglos hasta hoy.
En relación precisamente a la relación de Odiseo con la inmortal Calipso, y su esposa Penélope, de Prada da en el clavo al criticar con acierto la versión muy descafeinada y pobre que Nolan nos presenta de ella.
Según expone en su socavador artículo, al tiempo que lo llama de todo menos bonito, nos dice que Nolan nos ha dejado sin referencias y momentos que hacen de la Odisea un clásico de todas las época. en el caso de Calipso, lo dice con toda la carga sarc´stica que puede,
"Odiseo nunca fue un "amnésico" en brazos de Calipso sino un hombre que ... se resiste insensible ante sus ofertas de inmortalidad ... nostálgico de Ítaca, deseoso de reecontrarse con Penélope ..."
Es justo lo que nos encontramos en esos breves versos de arriba, y, sin embargo, de tanto contendido que encierran dentro. esto no lo supo exhibir la película, pues en ella se muestra, ante una bellísima y sensual Theron que, sin embargo, parece más una terapeurta sexual, allí nos muestra, mexzclando al tiempo dos episodios diferentes de la odisea (cosa que tampoco tiene matyor problema), nos muestra a un odiseo consumidor de loto, un lotógadgo, él, precisamenyte él, que era quien, en el episodio , ahora sñi, de los lotógfagos, se había mantenido al margen de la olvidadora planta para sacar a sus hombres de aquella trampa embaucadora.
Y ahora resulta que en esos años que ha estado con Calipso, pues no han valido, desde el punto de vista humano, no han servido positivamente para su persona. Pues ha podido vivir y cargar con su sino gracias a ese loto, a esa especie de psicótico el de la planta, que le ha hecho olvidar buena parte de sus dolores sufrimientos, y también y al mismo tiempo, de su vida, de su pasado y, por tanto, de su persona y su humanifdad.
En verdad que esto es un atropello al verdadero carácter y a la cierta hondura humana del relato de Homero, frente a esta version.
Entendemos perfectamente el calentón de de Prada, exquisito lector de la Odisea, por lo que demuestra. Y creo que, al igual que él, el de toda la comunidad, y la no tambien, de clasicistas y amantes de la cultura y el mundo clásico, allá por donde se encuentren. de la tierra.