LA FUGACÍSIMA APARICIÓN de Ifigenia y su dramático sacrificio ocurre en dos momentos del film, acompañados de ua voz en off, la de Menelao, que cuenta, según la versión tradicional, y para justificar en su momento la reacción vengativa de una exótica pero igual de violenta Clitenmnestra, para tratar de entender el crimen de Agamenón.
Éste es un argumento que emplea más la tragedia que la propia epopeya, pues el film está cmompletadocon numerosas aportaciones de la tragedia, como ya se vienen haciendo desde la misma antigüedad cada vez que se recrea las obras de Homero.
y que no tienen mayor dificultad, pues las obras de Homero, siendo ejemplos y paradigmas del género épico, contiene muchos elementos dramáticos y es, a su vez, el origen para el desarrollod e muchas pieszas trágicas, a partir de estas historias.
Esta Ifigenia que aparece en las dos breves secuencias del film, no sabemos por qué, quizás por abreviar, ya que, como hace la Odisea, que también introduce muchas otrashistorias, pero de forma más completa, que introduce historias y relatos de apocas anteriores, aquí Nolan tabién da noticia del regreso funesto de Agamenón.
Se lo cuenta, casi que sí, se lo cuenta Menelao en Esparta, a Telémaco, cuando éste va a vistarle en busca de noticias de su padre.
HELENA Y CLITEMNESTRA, "the twins of Sparta". A su lado se sienta su esposa, Helena de Esparta o de Troya, exótica, una actriz no blanca como la imaginamos, sino de piel negra. Esto, ya se sabe genera todos los días, desde que se hizo la pel´cula, centenares y miles de comentarios, a favor y en contra.
Una cosa que es nueva, y que hasta la fecha no conocíamos, no sabemos de dónd e sale, es que esta exótica negra, además del color De su piel y sus rasgos novedosos, luce mtambién dos marcas en su mejilla, aparentemente de algun golpe o maltrato, muy pendiente Nolan, en darle un giro socil a su obra.
No recordamos si se dice algo sobre estas marcas, lo cierto es que en la película se muestran para que el espectador se fije en elle.
Menelao ocupa el centro de la mesa, en un festín de palacio. A su lado está Helena, aunque en un muy segundo plano. Telémaco es invitado a sentarse a la derecha del rey, cosa que hace. Después de unas pequeñas palabras de intercambio, surge el nombre de Helena. Es cuando la cámara enfoca, en primer plano, el giro de torso y cara de la reina. Allí entonces es cuando contemplamos su belleza morena y, lo que decíamos ahora, esas marcas en su rostro, en su mejilla izquierda.
Igualmente, tienen una expresión de cierto sufrimiento, no parece muy contenta de estar al frente de la mesa de comentsales allí, junto a su de nuevo marido, el brusco Menelao.
VOLVIENDO A IFIGENIA, si no recordamos mal, es entonces cuando Menelao le está contando a Telémaco el regreso de Agamenón, nostos. Allí le dice que le esperaba su esposa, airada y vengativa, por el sacrificio anterior de su hija, cuando las naves zarparon de Áulide, gracias al sacrificio de ella.
Como decíamos antes, la escena y el episodio está resumido en casi una sola imagen. Se ve al impionente y casi emperador del mal, con las vértebras cervicales al aire, enmbutido y oculto todo él, la cara tapada por un casco casi impenetrable, allí vemos a Menelao caminando, de espaldas, y con la niña, porque es una niña, su hija Ifigenia, llorosa, en brazos.
La niña mira hacia atrás imptente, y la imagen da la idea del destino cruel e inexorable al que la lleva inflexible y duro su porpio padre.
Pero esto nos lo dice en off Menelao, y no sabemos la retención de tal hecho en las tres horas de duración del film.
Es todo muy rápido para que se preste atención en el conjunto de toda la obra.
Si, nada de una presadolescente o una joven púber, como se nos cuenta tal su estado en Homero o la tragedia. Aquí es una niña, niñita prácticamente, y Agamnenón la lleva rígidamente en brazos, mientras ell mira hacia atras con llanto en lel rostro.
Como buena tragedia, no se muestra ni se dice más, no hay escena del cruento sacrificio, sería desviarse más dentro de una película ya larga de por sí. Todo es muy rápido y, aunque la voz de Menalao explique lo que sucede, es todo tan rápido que es claro que hay que contar con l ayuda del público para que complete los datos quemuestra.
La escena, como decimos, es brevísma.
La cosa es que ya en Homero, y luego sobre todo en la tragedia, cf. Ifigenia en Áulide, e Ifigenia en Táuride o entre los tauros, de Eurípides, y en la tradición mítica, se refieren a este episodio de Ifigenia y los vientos también con unascrudelísma y paradójica expresión, unas "bodas de sangre".
Sí, sangrientas nupcias a las que tienen que recurrir, mediante un engaño al que tiene que sucumbir el rey de Micenas, rey de la flota anclada en Áulide, a la que tienen que recurrir míseramente para atraer a su hija desde Micenas. Viene ilusionadaa donde la flota, junto con su madre, por las bodas que le promete su padre.
Nada menos que con el mejor de los aqueos, Aquiles el de los pies ligeros.
Mosaico de las bodas de sangre de Ifigenia, en Ampurias.
En el conocido osaico de Ampurias, se ve a una ya jovenciata y edad púber Ifigenia, ataviada con el veo blanco de novi, llevada de la mano por Ulises, precisamente, el cruel inductor del plan que luego ejecuta Agamenón.Nada que ver con el Ulises de Nolan.
En un segundo o tercer plano, casi oculto tras una columna, y como avergonzado, pues le había promertido ayuda y finalmente no habñia podido llevar a cabo su promesa, tenemos a un, si es que es él, aun aturdido Aquiles, contempalndo acobardado la escena.
Pero, claro, una niña de unos pocos años, llevada en brazos por su padre el rey, todavía, aunque podría, todavía no está en edad de ser casable, si bien los matrimonios muchos son concertados desde pequeños. Y, además, a estas alturas de la película, cosa que tiene que evitar Nolan, claro, Aquiles ya no es el que era.De todas formas, con la cantidad abrumadorara existente de representaciones sobre el momento de iFigenia, muchas que recrean la falsas bodas, como el mosaico de Ampurias, con la cantidad ingentes de obras pictóricas, cuesta saber y adivinar cómo es que Nolan optó por esta versión ya no infanticida, sino preinfanticida, de la Ifigenia mártir de Grecia.

La otra escena, también breve en la aparición de la Ifigenia, pero algo más demrada, muestra la muerte de Agamenón.
en vex de hacer le un homenaje a Hitchcock de Psicosis, pues los relats dicebn que Agamenón muere cuando confiado tomaba un baño en una tina ἀσάμινθος, ya estaban muy adelantados los micénicos, en su palacio, al llegar de Troya.
Para llevarnos otra sorpresa, y que no habíamos oído en las críticas y comentarios hasta ahora, centradas en exclusiva en el cambio de aspecto radical de piel de la bella Helena, siempre imaginada a partir del epíteto homérico, aunque no exclusivo de ella, como se sabe, de λευκώλενος, de níveos o blancos brazos, para llevarnos otra sorpresa, pero que tiene toda su lógica, claro, tratándose como son de dos hermanas, pero no gemelas, como hace decir Nolan en el film, Clitemnestra, la hermana de Helena, la vengativa y a veces tildada de hombruna Clitemnestra, es, evidentemente de piel negra también, de rasgos afroides.
El hacha o labrys monstruosa con la que aparece en vasijas y representacones, arremetiendo contra la amante trraída de sde Troya, la trsitemente célebre Casandra, esa havcha brutal es sustituida, aunque no su rabia vengativa, por un puñal cuando Agamenón, ya relajado y por fin en palacio, se encuentra tendido en su lecho, junto a su mujer, que parece que lo seduce e invita a una noche de amor, cuando en relaidad va a perpretar su dessalmado crimen.

Clitemnestra-Lupita transformada en un furia vengativa
ORESTES: Pero es su hijo, ... Sí, pero es su madre, contesta otro...
Se ve que Nolan quiere meter todo lo que pueda en el film, para que le quedee redondo y sorprendente y paradójico.
Ebn este caso, no deja padsar sinmás, com tal asi aparece en os poemas homéricos, no deja asar la venganza irracional y alocada de Orestes hijo de Agamenón, cuando venga a su padre cumpliendo la ley de Apolo.
En verdad es que solo lo deja apuntado, cuando estahistoria ha dado lugar a largas y complejas trilogías trágicas en el teatro ateniense. Pero no hay tiempo ni espacio.
hay qye que dejar al espectador, sin desarrollar más, la cruel paradoja, antecedente de l Hanmlet de Shakespeare, la cruel paradoja del hijo que, cumpliendo la ley de Apolo, tiene que vengar a su padre en esa vendeta tiene que hacerlo en el cuerpo y la persona de su propia madre Clitemnestra.
Y allí lo deja, y ahí se queda, y es tan rápido que suponemos que el público también, obligada su atenció a seguir el siguient episodio que noes cuenta.
Además, como curiosisdad, las dos hermanas, no gemelas, hijas de distinto padre, son interpretada por la misma actriz lo dos papeles, Lupita Nyong'o.