DE GAUGAMELA 331 A.C. (Y ANTES) A TEHERÁN 2026.
Desde la Antigüedad, y hay que suponer que desde antes, y hasta ahora mismo, como estamos viendo en vivo y en directo, las tácticas y estrategias para luchar y derrotar al enemigo, aparte de todas las operaciones previas y anteriores, que son realmente las fundamentales, y en relación a estas, la operaci´n final digamos que es la más llamativa, además de decisiva, como decíamos, desde las batallas más grandes y famosas de la Antigüedad, sobre todo las de griegos y romanos contra sus adversarios de aquellos tiempos, principalmente los orientales, como medos y persas, el movimiento final, táctica y de mayor efecto consiste en capturar y acabar de golpe con el líder, o los líderes del enemigo frente a tí.
Y tampoco hay que irse al mundo antiguo, los chiquillos de os 60 y 70 ya sabíamos, por las muchas matinées cinematográficas de los domingos, que las batallas contra los indios o quienes fueran los que estuvieran delante, se acababan cuando se capturarba al jefe de los "malos" (que luego, con los años, ya no lo era).
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Un ejemplo más, de los muchos que se podrían poner, y muy ilustrativo de esta estrategia, se ve bien en las batallas que dirigió Alejandro y sus generales contra Darío y los sátrapas persas. Tanto en Isss como en Gaugamela, toda su estrategia previa a la batalla, como los movimientos tácticos de tropas una vez en la batalla, tenía un último y decisivo fin, que era capturar y acabar directa y primeramente con el Gran Rey Darío.
En Issos , toda la caballería de los Compañeros ataca en el centro donde está Darío, que, no como cobarde, sino en vista de la posible derrota, adopta la decisión de retirarse.
Es claro que esto significaba la derrota de su ejército, pues éste estaba vinculado , como dicen, orgánicamente, a la figura de su líder supremo. Caído éste, se desbarataba de inmediato toda la estructura del ejército.
Así ocurrió en Issos. Darío se retira, según unos, huye, según otros, dejando en su escapada incluso a su harén real, algo mucho más importante de lo que puede suponerse, porque el harén y la corte suponía la garantía de legalidad y linealidad sucesoria.
Ahora la línea sucesoria casi que pasará a manos de Alejandro.
El segundo y definitivo momento sucede en Gaugamela. La estrategia de los macedonios es la misma, divergir y maniobrar en el campo de batalla, con el primerísimo fin de ir contra el puesto que ocupa Darío y capturarlo.
Ocurre lo mismo que en Issos, Darío, a pesar de todo, de saber esto, es sorprendido, y otra vez de modo estratégico, debe retirarse, para garantizarse la posibilidad de reconstruir el ejército de nuevo, o, según otro, huye.
El resultado es la derrota, otra vez.
Al cabo de los meses, Darío será asesinado por sus propios generales, y Alejandro pasa a ocupar la jefatura del Imperio persa.
2.300 y pico de años después, la potencia ¿en decadencia? occidental del último siglo y sus generales siguen con la misma estrategia de la Antigüedad, capturar y terminar con la cúpula del ejército enemigo.
Solo que, como se dice, estamos al comienzo.
Lo que vaya a suceder ahora , de momento, no parece que sea comparable a lo que ocurrió después de Issos, Gaugamela y otras batallas.
Habrá que esperar a los nuevos acontecimientos después de este primer golpe de mano y cómo se desarrollarán los episodios en este nuevo enfrentamiento casi que mundial.