domingo, 9 de agosto de 2026

... οὕνεκα σεῖο περίφρων Πηνελόπειαεἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ... LA ODISEA DE NOLAN·

 LA BALSA DE ODISEO, C. V. 

... σεῖο περίφρων Πηνελόπεια

εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ...


«πότνα θεά, μή μοι τόδε χώεο· οἶδα καὶ αὐτὸς
πάντα μάλ’, οὕνεκα σεῖο περίφρων Πηνελόπεια
εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ εἰσάντα ἰδέσθαι·
ἡ μὲν γὰρ βροτός ἐστι, σὺ δ’ ἀθάνατος καὶ ἀγήρως.
ἀλλὰ καὶ ὣς ἐθέλω καὶ ἐέλδομαι ἤματα πάντα
οἴκαδέ τ’ ἐλθέμεναι καὶ νόστιμον ἦμαρ ἰδέσθαι.»

«Augusta diosa, no te enfurezcas conmigo por esto; bien sé yo mismo
que la prudente Penélope es inferior a ti
en belleza y en estatura si se la mira de frente;
pues ella es mortal, mientras que tú eres inmortal y libre de vejez.
Pero, aun así, deseo y anhelo todos los días
marcharme a mi casa y ver el día de mi regreso.»


Ya vimos y vislumbramos, apreciamos, apreciamos, medio nos adormilamos, volvimos a renovar la atención, etc. hace unos días el excelente, bien logrado, trabajado, personal, curioso, innovador, adecuando a los tiempos, con mensaje humanista para los  tiempos que corren, este extraordinario film la Odisea de C. Nolan.

Si, que parece que a partir de ahora habrá que llamarla así, la Odisea de Nolan, en lugar de la Odisea a secas, o la Odisea de Homero., debido a la carga personal, a pesar del cuidado puesto en respetar el texto y la tradición literaria de a sagab de Ulises-Odiseo.

Durante estas últimas semanas, y meses, todos previos al estreno y llegada al público del film, las noticias, informaciones llamativas, curiosisades, defensas encendidas, críticas radicales, y un largo etcétera de todo tipo de comentarios, han pululado por todos lados y medios, por las redes, a radio, televisión, .... 

Que nosostros sepamos, igual sí, el propio director no ha dicho palabra, o ha hecho algunos comentarios más bien puntuales, creemos sin saber muy bien. O sí. No sabemos. En España la filologa y escritora Irene Vallejo desde el principio se ha lanzado a mantener una encendida defensa de aquellas críticas, de todas las clases, las más llamativas y, quizás, más superficiales, que se venían haciendo a raíz del estreno la Odisea de Nolan

En síntesis, la escritora defendía la absoluta libertad edel director a presentar sus versiones y enfoques del poema de Homero, sobre todo porque es lo que ya se venía haciendo entre los propios griegos en la Antigüedad. le parecía por eso un tanto fuera de lugar  todas esas polémicas en torno a si el director había variado aquí o allá, cambiado la fisoomía de algunos protagonistas, o cosas por el estilo.

La principal,  más llamativa, y provocadora, la presencia de actores negros o mulatos para personajes que de toda la vida y tradición han sido caucásicos. Helena de Troya o Esparta, pero también su hermana, o la propia diosa Atenea aparecen con sus rostros cambiados frente a la tradición milenaria. Isabel Vallejo defiende esta opción con datos e informaciones extraidas de las propias fuentes antigua.

Pero, en fin, por aquí, de todas fomas, no vamos a seguir, de momento.

Pues, además de esto, es también cierto que los retoques e innovaciones de Nolan afectan no solo a la apariencia externa sino al contenido mismo el poema. Y por aquí sí que pueden venr ciertas críticas algo más sesudas y no tan desencaminadas como pueda parecer. y a pesar siempre de reclamar como usa y legítima la absoluta libertad creadora de os autores a la hora de compner su obra, por mucho que sea una obra asentada desde milenios en la tradición cultural occidental.

Como es el caso que presentamos ahora, la balsa de odiseo y la relación sensual y afectiva de Odiseo y la bella ninfa Calipso.

Ya J.M. de Prada, en un artículo muy crítico, quizá en exceso, depotrica y rebaja de la poltrona sobre la que, cree él, se encuentra subido el director Nolan, y menciona con acierto alguns casos de estos a los que nos referimos.

En verdad, parece que es mucho Homero para Nolan, o para cualquiera.

No lo decimos en el mal sentido, esto es, el de que los clásicos del pasado son insuperables, y los creadores actuales, por mucho que o intenten, nunca lograrán colocarse a su altura.

no, no es por esto, es que los poemas de Homero quizás más la Odisea, tienen o pertencen a un ciclo de leyendas que se ecxtiende en el tiempo, hacia atrás, y también hacia el futuro. 

Quizás Nolan ha hecho un intento de abarcat r tosdod este ciclo, lo que le ha llevado a incluir episodios muy breves y quizás apresurados, nos referimos, por ejemplo, al sacrificio de Ifigenia y la muerte de Agamenón, a manos de su espos, o las penalidades del joven Orestes ante su funesta decisión.

Estos asuntos, que son el núcleo de tragedias y trilogías, aparecen en el film escenografiados, pero de forma tan sintética, que apenas acabamos de darnos cuenta de lo que se esta planteando.

También escierto que Homero alude a estos episodios a modo de cita y recuerdo, sin desarrollarlos, confiando en el conocimiento que el público ya tienen al oír sus versos. pero, bueno, esa no es nuestra situación ahora mismo, creemos, por mucho que se haya dufundido la vulura clásica en estos últimos años.

Pero, dejando esto de la difíl adaptación, y, luego, claro, la readaptación allenguaje cinematográfico de Nolan los textos de Homero, vamos a referirnos a un episodio de los más conocidos de la Odisea, pasaje repetido y comentado desde siglos hasta hoy.

En relación precisamente a la relación de Odiseo con la inmortal Calipso, y su esposa Penélope, de Prada da en el clavo al criticar con acierto la versión muy descafeinada y pobre que Nolan nos presenta de ella.

Según expone en su socavador artículo,  al tiempo que lo llama de todo menos bonito, nos dice que Nolan nos ha dejado sin referencias y momentos que hacen de la Odisea un clásico de todas las época. en el caso de Calipso, lo dice con toda la carga sarc´stica que puede, 

"Odiseo nunca fue un "amnésico" en brazos de Calipso sino un hombre que ... se resiste insensible ante sus ofertas de inmortalidad ... nostálgico de Ítaca, deseoso de reecontrarse con Penélope ..."

Es justo lo que nos encontramos en esos breves versos de arriba, y, sin embargo, de tanto contendido que encierran dentro. esto no lo supo exhibir la película, pues en ella se muestra, ante una bellísima y sensual Theron que, sin embargo, parece más una terapeurta sexual, allí nos muestra, mexzclando al tiempo dos episodios diferentes de la odisea (cosa que tampoco tiene matyor problema), nos muestra a un odiseo consumidor de loto, un lotógadgo, él, precisamenyte él, que era quien, en el episodio , ahora sñi, de los lotógfagos, se había mantenido al margen de la olvidadora planta para sacar a sus hombres de aquella trampa embaucadora.



Y ahora resulta que en esos años que ha estado con Calipso, pues no han valido, desde el punto de vista humano, no han servido positivamente para su persona. Pues ha podido vivir y cargar con su sino gracias a ese loto, a esa especie de psicótico el de la planta, que le ha hecho olvidar buena parte de sus dolores  sufrimientos, y también y al mismo tiempo, de su vida, de su pasado y, por tanto, de su persona y su humanifdad.

En verdad que esto es un atropello al verdadero carácter y a la cierta hondura humana del relato de Homero, frente a esta version.

Entendemos perfectamente el calentón de de Prada, exquisito lector de la Odisea, por lo que demuestra. Y creo que, al igual que él, el de toda la comunidad, y la no tambien, de clasicistas y amantes de la cultura y el mundo clásico, allá por donde se encuentren. de la tierra.

ELMORTÍFERO BAÑO DE AGAMENÓN

 

viernes, 7 de agosto de 2026

ARGOS Y LA ANAGNÓRISIS. LA ODISEA DE NOLAN

 Argos, Ἄργος, el perro de Ulises-Odiseo Argos y la escena de reconocimiento o anagnórisis, en ese caso anagnórisis animal o canina.

 

Demasiado tiempo que pasó en las tres horas del film el pobre perrin Argos, tumbado de mala manera los sus últimos días de su vida, que fueron semanas, si no meses, en el estiércol al que lo enviaron los malévolos Pretendientes.

En verdad, parece que la versión de Homero no es ésta que nos presenta Nolan, que sí, como Homero, se demora en la presentación del can y en su breve historia. Más bien, tal como cuentan los versos, es el propio Argos, desolado por la ausencia de su amo, en Troya, deja de correr y cazar y se amodorra desanimado en donde puede, como en el estiércol, y así deja pasar sus días, al igual que su esposa en el oikos, en espera de la llegada y el regreso de su amo.


.. era Argos, el can del paciente Ulises, a quien éste criara, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que partir a la sagrada Ilión. Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres;

 

ὣς οἱ μὲν τοιαῦτα πρὸς ἀλλήλους ἀγόρευον· 290

ἂν δὲ κύων κεφαλήν τε καὶ οὔατα κείμενος ἔσχεν,

Ἄργος, Ὀδυσσῆος ταλασίφρονος, ὅν ῥά ποτ' αὐτὸς

θρέψε μέν, οὐδ' ἀπόνητο, πάρος δ' εἰς Ἴλιον ἱρὴν

ᾤχετο. τὸν δὲ πάροιθεν ἀγίνεσκον νέοι ἄνδρες

αἶγας ἐπ' ἀγροτέρας ἠδὲ πρόκας ἠδὲ λαγωούς· 


mas entonces, en la ausencia de su dueño, yacía abandonado sobre mucho fimo de mulos y de bueyes, que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Ulises lo tomasen para estercolar los dilatados campos: 


δὴ τότε κεῖτ' ἀπόθεστος ἀποιχομένοιο ἄνακτος

ἐν πολλῇ κόπρῳ, ἥ οἱ προπάροιθε θυράων

ἡμιόνων τε βοῶν τε ἅλις κέχυτ', ὄφρ' ἂν ἄγοιεν

δμῶες Ὀδυσσῆος τέμενος μέγα κοπρίσσοντες· 


allí estaba tendido Argos, todo lleno de garrapatas. Al advertir que Ulises se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo; y éste, cuando lo vió, enjugóse una lágrima que con facilidad logró ocultar a Eumeo, a quien hizo después esta pregunta:


ἔνθα κύων κεῖτ' Ἄργος ἐνίπλειος κυνοραιστέων300

δὴ τότε γ', ὡς ἐνόησεν Ὀδυσσέα ἐγγὺς ἐόντα,

οὐρῇ μέν ῥ' ὅ γ' ἔσηνε καὶ οὔατα κάββαλεν ἄμφω,

ἄσσον δ' οὐκέτ' ἔπειτα δυνήσατο οἷο ἄνακτος

ἐλθέμεν· αὐτὰρ ὁ νόσφιν ἰδὼν ἀπομόρξατο δάκρυ,

ῥεῖα λαθὼν Εὔμαιον, ἄφαρ δ' ἐρεείνετο μύθῳ· 


— «¡Eumeo! Es de admirar que este can yazga en el fimo, pues su cuerpo es hermoso; aunque ignoro si, con tal belleza fue ligero para correr o como los que algunos tienen en su mesa y sólo por gusto los crían sus señores»

Odisea XVII (vv. 290-310)


«Εὔμαι', ἦ μάλα θαῦμα κύων ὅδε κεῖτ' ἐνὶ κόπρῳ.

καλὸς μὲν δέμας ἐστίν, ἀτὰρ τόδε γ' οὐ σάφα οἶδα,

ἢ δὴ καὶ ταχὺς ἔσκε θέειν ἐπὶ εἴδεϊ τῷδε,

ἦ αὔτως οἷοί τε τραπεζῆες κύνες ἀνδρῶν

γίνοντ', ἀγλαΐης δ' ἕνεκεν κομέουσιν ἄνακτες.» 310


Odisea XVII (vv. 290-310)


James Baldwin, 1905 


La verdad es que el público no se sabe cómo se puede acordar, a esas alturas, de que el su perro cazador todavía andaba en agonía, esperando la llegada de su amo.

En el comienzo del film es donde el director, y un acierto por su parte, dedica y se demora en darle un cierto protagonismo asos canes, muy presentes en la vida de los antiguos griegos, quizás en ese afán que tiene el film de abrir puertas y ventanas a otros personajes, otras mirada, diversionar el relato tradicional y, en este casi, a la figura perruna y canina del sabueso lebrel.



Y no, no es una cosa original de Nolan, no. Esto ya está presente en Homero desde el principio, pues es este autor el primero el que pone en primer plano y con protagonismo a esos personajes como el hijo νήπιος de Héctor o, en este caso, al triste sabueso de Ulises-Odiseo.

Ahí, pues, tenemos esos versos dedicados a esos personajes animales, aparentemente ajenos al combate épico.

Pero esa aparición o reaparición del desalado can, cuando llega Odiseo al palacio, a su palacio, transcurrido ya casi dos horas y más desde que habíamos dejado al viejo y fiel lebrel languideciente, se nos antojo un pelín forzado y estirado.

Es cierto que Nolan ha tenido presente desde el comienzo del film la escena clave y efectista de la anagnórisis. Pero, la verdad, cuando llegó el momento de sacarla a la luz, resultó un poco forzado, apresurado y algo plano el emotivo momento del reconocimiento. 

Argos, el pobre Argos, seguía echado sobre el inmundo estiércol, anodino. Sólo un casi imperceptible movimiento, no ya del rabo, de la punta de la cola fue la señal de que, si, había reconocido a su antiguo amo y dueño. 

Telémaco-Holland expresa entonces la cierta sorpresa y alegría de que aquel mendigo al que le está brindando hospitalidad es, en realidad, su padre, al que lleva esperando ansioso desde tantos años atrás, desde siempre.

Pero, en verdad que queda todo algo insulso, poco expresivo y emotivo. 

El hijo reconoce al padre en el movimiento del rabo de Argos, pero no hay una explosion de emoción y sorpresa, tal vez  y lo más una especie de asentimiento tácito, no hay que olvidar que estamos en medio de la tropa tripera, es decir, la de Pretendientes, y todo eso. 

Pero aún así, parece corta, poco emotiva y sabe a poco la expresión de esa sorpresa mayúscula que debiera haber experimentado el joven Telémaco ante tamaña revelación, ante el encuentro de su padre veinte años después de su conocimiento, con el efectivo recurso de la anagnórisis, como ya dijera Aristóteles en su Poética


Y de aquí, hasta llegar a Hachiko, miles de años después, y a miles de kilómetros de distancia, y todas las historias que ente Argos y Hachiko que se pueden encontrar, infinitas.





IFIGENIA Y SUS "BODAS DE SANGRE" (ODISEA, NOLAN)

 LA FUGACÍSIMA APARICIÓN  de Ifigenia y su dramático sacrificio ocurre en dos momentos del film, acompañados de ua voz en off, la de Menelao, que cuenta, según la versión tradicional, y para justificar en su momento la reacción vengativa de una exótica pero igual de violenta Clitenmnestra, para tratar de entender el crimen de Agamenón.

Éste es un argumento que emplea más la tragedia que la propia epopeya, pues el film está cmompletadocon numerosas aportaciones de la tragedia, como ya se vienen haciendo desde la misma antigüedad cada vez que se recrea las obras de Homero.

y que no tienen mayor dificultad, pues las obras de Homero, siendo ejemplos y paradigmas del género épico, contiene muchos elementos dramáticos y es, a su vez, el origen para el desarrollod e muchas pieszas trágicas, a partir de estas historias.

Esta Ifigenia que aparece en las dos breves secuencias del film, no sabemos por qué, quizás por abreviar, ya que, como hace la Odisea, que también introduce muchas otrashistorias, pero de forma más completa, que introduce historias y relatos de apocas anteriores, aquí Nolan tabién da noticia del regreso funesto de Agamenón.

Se lo cuenta, casi que sí, se lo cuenta Menelao en Esparta, a Telémaco, cuando éste va a vistarle en busca de noticias de su padre.


HELENA Y CLITEMNESTRA"the twins of Sparta". A su lado se sienta su esposa, Helena de Esparta o de Troya, exótica, una actriz no blanca como la imaginamos, sino de piel negra. Esto, ya se sabe genera todos los días, desde que se hizo la pel´cula, centenares y miles de comentarios, a favor y en contra.

Una cosa que es nueva, y que hasta la fecha no conocíamos, no sabemos de dónd e sale, es que esta exótica negra, además del color De su piel y sus rasgos novedosos, luce mtambién dos marcas en su mejilla, aparentemente de algun golpe o maltrato, muy pendiente Nolan, en darle un giro socil a su obra.

No recordamos si se dice algo sobre estas marcas, lo cierto es que en la película se muestran para que el espectador se fije en elle.

Menelao ocupa el centro de la mesa, en un festín de palacio. A su lado está Helena, aunque en un muy segundo plano. Telémaco es invitado a sentarse a la derecha del rey, cosa que hace. Después de unas pequeñas palabras de intercambio, surge el nombre de Helena. Es cuando la cámara enfoca, en primer plano, el giro de torso y cara de la reina. Allí entonces es cuando contemplamos su belleza morena y, lo que decíamos ahora, esas marcas en su rostro, en su mejilla izquierda. 

Igualmente, tienen una expresión de cierto sufrimiento, no parece muy contenta de estar al frente de la mesa de comentsales allí, junto a su de nuevo marido, el brusco Menelao.


VOLVIENDO A IFIGENIA, si no recordamos mal, es entonces cuando Menelao le está contando a Telémaco el regreso de Agamenón, nostos. Allí le dice que le esperaba su esposa, airada y vengativa, por el sacrificio anterior de su hija, cuando las naves zarparon de Áulide, gracias al sacrificio de ella.

Como decíamos antes, la escena y el episodio está resumido en casi una sola imagen. Se ve al impionente y casi emperador del mal, con las vértebras cervicales al aire, enmbutido y oculto todo él, la cara tapada por un casco casi impenetrable, allí vemos a Menelao caminando, de espaldas, y con la niña, porque es una niña, su hija Ifigenia, llorosa, en brazos.

La niña mira hacia atrás imptente, y la imagen da la idea del destino cruel e inexorable al que la lleva inflexible y duro su porpio padre.

Pero esto nos lo dice en off Menelao, y no sabemos la retención de tal hecho en las tres horas de duración del film.

Es todo muy rápido para que se preste atención en el conjunto de toda la obra.



Si, nada de una presadolescente o una joven púber, como se nos cuenta tal su estado en Homero o la tragedia. Aquí es una niña, niñita prácticamente, y Agamnenón la lleva rígidamente en brazos, mientras ell mira hacia atras con llanto en lel rostro.

Como buena tragedia, no se muestra ni se dice más, no hay escena del cruento sacrificio, sería desviarse más dentro de una película ya larga de por sí. Todo es muy rápido y, aunque la voz de Menalao explique lo que sucede, es todo tan rápido que es claro que hay que contar con l ayuda del público para que complete los datos quemuestra.

La escena, como decimos, es brevísma.

La cosa es que ya en Homero, y luego sobre todo en la tragedia, cf. Ifigenia en Áulide, e Ifigenia en Táuride o entre los tauros, de Eurípides, y en la tradición mítica, se refieren a este episodio de Ifigenia y los vientos también con unascrudelísma y paradójica expresión, unas "bodas de sangre". 

Sí, sangrientas nupcias a las que tienen que recurrir, mediante un engaño al que tiene que sucumbir el rey de Micenas, rey de la flota anclada en Áulide, a la que tienen que recurrir míseramente para atraer a su hija desde Micenas. Viene ilusionadaa donde la flota, junto con su madre, por las bodas que le promete su padre. 

Nada menos que con el mejor de los aqueos, Aquiles el de los pies ligeros.

Mosaico de las bodas de sangre de Ifigenia, en Ampurias.

En el conocido osaico de Ampurias, se ve  a una ya jovenciata y edad púber Ifigenia, ataviada con el veo blanco de novi, llevada de la mano por Ulises, precisamente, el cruel inductor del plan que luego ejecuta Agamenón.

Nada que ver con el Ulises de Nolan.

En un segundo o tercer plano, casi oculto tras una columna, y como avergonzado, pues le había promertido ayuda y finalmente no habñia podido llevar a cabo su promesa, tenemos a un, si es que es él, aun aturdido Aquiles, contempalndo acobardado la escena.


Pero, claro, una niña de unos pocos años, llevada en brazos por su padre el rey, todavía, aunque podría, todavía no está en edad de ser casable, si bien los matrimonios muchos son concertados desde pequeños. Y, además, a estas alturas de la película, cosa que tiene que evitar Nolan, claro, Aquiles ya no es el que era.

De todas formas, con la cantidad abrumadorara existente de representaciones sobre el momento de iFigenia, muchas que recrean la falsas bodas, como el mosaico de Ampurias, con la cantidad ingentes de obras pictóricas, cuesta saber y adivinar cómo es que Nolan optó por esta versión ya no infanticida, sino preinfanticida, de la Ifigenia mártir de Grecia.

                                                    


 
  


La otra escena, también breve en la aparición de la Ifigenia, pero algo más demrada, muestra la muerte de Agamenón.

en vex de hacer le un homenaje a Hitchcock de Psicosis, pues los relats dicebn que Agamenón muere cuando confiado tomaba un baño en una tina ἀσάμινθος, ya estaban muy adelantados los micénicos, en su palacio, al llegar de Troya.

Para llevarnos otra sorpresa, y que no habíamos oído en las críticas y comentarios hasta ahora, centradas en exclusiva en el cambio de aspecto radical de piel de la bella Helena, siempre imaginada a partir del epíteto homérico, aunque no exclusivo de ella, como se sabe, de λευκώλενος, de níveos o blancos brazos, para llevarnos otra sorpresa, pero que tiene toda su lógica, claro, tratándose como son de dos hermanas, pero no gemelas, como hace decir Nolan en el film, Clitemnestra, la hermana de Helena, la vengativa y a veces tildada de hombruna Clitemnestra, es, evidentemente de piel negra también, de rasgos afroides.

El hacha o labrys monstruosa con la que aparece en vasijas y representacones, arremetiendo contra la amante trraída de sde Troya, la trsitemente célebre Casandra, esa havcha brutal es sustituida, aunque no su rabia vengativa, por un puñal cuando Agamenón, ya relajado y por fin en palacio, se encuentra tendido en su lecho, junto a su mujer, que parece que lo seduce e invita a una noche de amor, cuando en relaidad va a perpretar su dessalmado crimen.

                                           

Clitemnestra-Lupita transformada en un furia vengativa

ORESTES: Pero es su hijo, ... Sí, pero es su madre, contesta otro... 

Se ve que Nolan quiere meter  todo lo que pueda en el film, para que le quedee redondo y sorprendente y paradójico.

Ebn este caso, no deja padsar sinmás, com tal asi aparece en os poemas homéricos, no deja asar la venganza irracional y alocada de Orestes hijo de Agamenón, cuando venga a su padre cumpliendo la ley de Apolo.

En verdad es que solo lo deja apuntado, cuando estahistoria ha dado lugar a largas y complejas trilogías trágicas en el teatro ateniense. Pero no hay tiempo ni espacio.

hay qye que dejar al espectador, sin desarrollar más, la cruel paradoja, antecedente de l Hanmlet de Shakespeare, la cruel paradoja del hijo que, cumpliendo la ley de Apolo, tiene que vengar a su padre en esa vendeta tiene que hacerlo en el cuerpo y la persona de su propia madre Clitemnestra.

Y allí lo deja, y ahí se queda, y es tan rápido que suponemos que el público también, obligada su atenció a seguir el siguient episodio que noes cuenta.

Además, como curiosisdad, las dos hermanas, no gemelas, hijas de distinto padre, son interpretada por la misma actriz lo dos papeles, Lupita Nyong'o.

 
Helena-Lupita de Troya.



jueves, 6 de agosto de 2026

martes, 28 de julio de 2026

J. NEGRETA, ALEJANDRO Y ANÍBAL (Y 7)

Así pues, en esta pequeña gran batalla de AMYLADR que nos ofrece j. Negrete al final de la novela, y como colofón de la misma, podemos contemplar una mezcla bélica y de estrategia en la actuación de Alejandro y su ejército.

En verdad, esta batalla del Vesubio es una recreación y rememoración de la famosa batalla de Cannas. Allí triunfó de forma definitiva el genio militar de Aníbal.

Para demérito de Alejandro y sus falanges, sarissas y su caballería de Hetairoi, Negrete ha optado y elegido como líder táctico al cartaginés frente al macedonio. Parece que ha resuelto la diatriba de quien fue el mejor general de la antigüedad.

Si que nos queda, sí, como elemento tipo que vemos que se repite desde los inicios del género épico, ya hemos recurrido a la Ilíada al duelo singular entre Teucro y Héctor y Esténelo, y luego ya reproducido en Gaugamela, el mosaico, y de ahí hasta los matinées de los años setenta, nos queda el enfrentamiento breve, a lanza, en principio, entre los dos líderes, y la resolución de la batalla. 

Aunque aquí es verdad que no hay para nada, como sí en Gaugamela, una relación directa entre la captura o muerte del líder enemigo y la derrota del ejército. 

En la novela de Negrete la derrota parece independiente de la muerte del dictator Papirio. Es efecto, tal como se describe con detalle a lo largo de las páginas, es efecto de la genial y tramposa estrategia de este Alejandro-Aníbal.

Este Alejandro reproduce unos doscientos años después lo que hará en verdad Aníbal en el sur de Italia, en su última victoria ante los romanos. Aunque los lanceros, hipaspistas, la caballería de los Compañeros y el propio arrojo y valentía de Alejandro están presentes, como en las batallas asiáticas, el éxito y la derrota sobre las legiones procede de la astuta estrategia envolvente en la que el general cartaginés Aníbal hizo caer a un gran ejército romano. 


 
El cartaginés Aníbal y el macedonio Alejandro.


HOMERO EN GAUGAMELA (J. NEGRETE, 6)

Dejemos por un momento a Darío en su dilema. Cambiando casi completamente de ambiente, aunque no tanto como pueda creerse, busquemos algún modelo anterior al que podamos remontarnos. Tampoco hay que hacerlo, en verdad. 


Así, de pronto, nos encontramos en los comienzos de la literatura, épica además, de la literatura occidental.


  1. En la Ilíada, donde encontramos un antecedente a este episodio de la lanza, la acción es mucho más dramática. Cuando Teucro, el arquero del bando aqueo, alcanza al auriga de Héctor con una flecha, el nombrado Esténelo, y éste cae estrepitosamente al suelo, Héctor se apiada de él, compañero de armas, y lo socorre por unos instantes. En seguida, marcha a vengarlo, lanzando una terrible piedra contra Teucro, que tiene que salir herido del combate.


Atenea y Ares enfrentados al aqueo Diomedes.


  1. Negrete elimina todo relato dramático después de la caída de Papirio. No se sabe si está muerto fulminantemente, si herido grave, no sabemos si los lugartenientes  lo recogen y lo llevan a un lugar protegido, …

  2. Nada de esto importa, porque la batalla, el golpe final de la trampa envolvente sobreviene a continuación. El relato marcha al lugar donde las legiones han caído en la trampa de la U invertida, y lo que se produce a partir de ahora es una auténtica carnicería. Caen también los cónsules, como en Cannas.

  3. Eso sí, a diferencia de la actitud tradicionalmente transmitida respecto a Darío, que huye dejando abandonado a su ejército, aquí los cónsules hacen gala del carácter y la dignidad heroica romana reconocida, y se mantienen en el combate hasta caer por las armas enemigas.



  1. El final definitivo, como ya hemos dicho, viene a continuación de la aparición sorpresiva en el cielo de un meteorito o algo similar. Néstor, el médico de Alejandro, alarmado ante el meteorito y la matanza, corre hacia Alejandro para que detenga de golpe la batalla, cosa a la que accede de inmediato el rey, consciente de ello también.

  2. En Gaugamela, días antes de la batalla, sucedió un otro fenómeno celeste, un eclipse lunar. El acontecimiento se interpretó como un suceso funesto por los dos bandos, aunque luego el aspecto negativo pesó más en los persas, identificados con la Luna.

EL LANCE ENTRE ALEJANDRO Y PAPIRIO, AL IGUAL QUE ENTRE ALEJANDRO Y DARÍO (5)

 La versión de J. Negrete:

  1. En la novela de Negrete ocurre algo similar. Alejandro llega hasta Perdicas, al frente de su caballería, y los dos avistan a Darío. En efecto, la capa roja lo identifica entre un grupo de líderes romanos a caballo.

  2. Alejandro lo tiene claro, es el momento esperado, y  decide ir a por él.

  3. A continuación de su cabalgada, cuando está frente a Papirio, coge una lanza, no se sabe bien de dónde, y arma el brazo para arrojarla contra el romano.

  4. Esto se hace a ralentí en la novela, para aumentar la tensión del momento.

  5. Pero Negrete introduce una no pequeña, una gran y llamativa diferencia respecto a la versión tradicional que conocemos de Gaugamela. 

  6. Cuando ya parece que el venablo va a salir despedido hacia Papirio, un lugarteniente de Alejandro, Mirmidón, llamado también el Rey del Bosque, inesperadamente y saltándose su posición subordinada con su rey, se adelanta y arroja su lanza antes que Alejandro.

  7. Mirmidón, como se sabrá al final de la novela, es un personaje artificial, un engendro cibernético en plena época helenística. Quizás por eso se le haya permitido esa soberbia insumisión a su divinizado monarca.

  8. La lanza es arrojada en efecto y sin sobresaltos, y alcanza completamente de plano a Papirio.

  9. Este, herido de muerte, cae sin contemplaciones del caballo.

  10. y, a continuación, se enfoca al lado macedonio, donde se lanzan vítores de alegría y éxito. De Papirio ya no se va a saber más. Se puede decir que murió con honor en el campo de batalla.

  11. Darío, en Gaugamela, en cambio, logra evitar la muerte. Es decir, o la jabalina sobrevuela el carro sin herir a nadie, o a quien alcanza es a su auriga

  12. La situación para él, de todas formas, es comprometida. Es el momento en el que Darío, según algunos, aprovecha para huir, o, según otros, duda si hacer esto por honor.




J. NEGRETE, CANNAS Y GAUGAMELA (ALEJANDRO-GAUGAMELA) (CONT.4)

 Hay algunas cosas más, pero podemos pasar al enfrentamiento, al fugaz enfrentamiento en los dos casosentre los dos líderes, si se puede llamar así.


El fugaz duelo en el mosaico y en la viñeta de A. Estefan.


  1. Ya sabemos que la táctica de Alejandro en Gaugamela era aprovechar un hueco en las estiradas líneas persas, para atacar directamente el lugar que ocupaba el rey Darío.

  2. La caballería de los Compañeros, Hetairoi, dirigida por él mismo, como citan las fuentes, o por Nicanor o, como aquí, porque el propio comandante se lo pide, por Perdicas, atacan al Gran Rey persa. 

  3. La siguiente acción, supuesta o no, es que los dos líderes se contemplan, aunque sea en breve. 

  4. Luego, también hipotética o no, viene ese momento que en algunas novelas, y en los films, es el decisivo. Siguen en esto, como hemos dicho, a Diodoro, el único que lo cita. Alejandro, decidido a ir a por Dario, se dirige a  galope hacia donde el persa, atrapa una lanza de algún lugar y la arroja sobre Darío con intención final.

... οὕνεκα σεῖο περίφρων Πηνελόπειαεἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ... LA ODISEA DE NOLAN·

  LA BALSA DE ODISEO, C. V.  ... σεῖο περίφρων Πηνελόπεια εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ... «πότνα θεά, μή μοι τόδε χώεο· οἶδα καὶ αὐτὸς πάντα...