πειράζειν ἐμέθεν· τάχα δὲ φράσεται καὶ ἄρειον.
νῦν δ' ὅττι ῥυπόω, κακὰ δὲ χροῒ εἵματα εἷμαι,115
τοὔνεκ' ἀτιμάζει με καὶ οὔ πώ φησι τὸν εἶναι...
ἐκτὸς ἐϋσταθέος θαλάμου, τόν ῥ' αὐτὸς ἐποίει·
κώεα καὶ χλαίνας καὶ ῥήγεα σιγαλόεντα."
(de PRUDENTE PENÉLOPE)
ojo, que están en su derecho legítimo también, pero vamos a dejar eso por el momento, y lo de que es ella, parece, la que transmite la realeza, en fin, esto hay que verlo mejor ...
nota 2, τίφθ', síncopa de, al parecer, s/Lidell, la expresión τί ποτε, con cambios fonéticos por estar seguida de οὕτω.
nota 3, en griego moderno, al parecer, tenemos τίποτε o τίποτα, "nada" o "algo"
Como si Nolan quisiera decir con esta imagen icónica, la del ese raro caballo sementerrado en la arna de una playa abandonada, no muy grande para lo que se supone que alberga, con dos patitas enhiestas en lugar de apoyado en cuatro patas, por eso tienen que arrastrarlo, digo yo, y, sí, ya sabemos que Nolan sabe ya que el público sabe y cuenta con eso y hay que variar, pues eso, lo de la imagen icónica del caballo semienterrarado, que todo el mundo de ciert edad y com memoria de cine reconocería y relacioanría de inmediato con aquella otra imagen icónica de los años sesenta, la de El Planeta de lso simios, parece, esto es un decir nuestro, a la luz de lo que se dice del film, que habla también, o más, de nuestro mundo que el de la Odisea de Homero, pues so,parece que en consonancia con eso, Noln nos está diciendo a los que relacinamos de seguido el caballo con la estuatua caida y semienterrada también, eso mismo que decimos y que se dice, que la Odisea, su Odisea, la de Nolan, no va a hablar de la Gracia y el Mediterráneo de hace más de 3000 años, sino de nosotros. Y, pues, que el caballo
Ya Aristóteles en su clásico y pionero estudio sobre la literatura y sus recursos, la Poética, indicó que uno de los efectos más impactantes en el transcurso de una obra es el de la anagnórisis o, en nuestras palabras, el reconocimiento.
«ἀναγνώρισις δέ ἐστιν, ὥσπερ καὶ τοὔνομα σημαίνει, ἐξ ἀγνοίας εἰς γνῶσιν μεταβολή, ἢ εἰς φιλίαν ἢ εἰς ἔχθραν τῶν πρὸς εὐτυχίαν ἢ δυστυχίαν ὡρισμένων·»
Poética, 1452a.
Traducción literal, "El reconocimiento (anagnórisis) es, como su mismo nombre indica, un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio de los personajes destinados a la buena o a la mala fortuna."
Empezando, o volviendo al film de Nolan. Y recordando el casi insignificante mecer la cola de su moribundo lebrel, el otro reconocimiento o anagnórisis clave también, el de su sirvienta la no tan anciana del film Euriclea, apenas suscita una leve emoción en la dicha esclava.
Igual son imaginaciones de uno, pero parece que está en el film la idea de rebajar tales emotivos momentos, o buscarlos en otros momentos.
Veamos, por su parte, cómo lo refleja el propio Homero en su obra, pues señala que la dicha anciana Euriclea se sobresalta y da hasta tiene que contener un grito cuando reconoce en el mendigo a su antiguo señor, al que crió de pequeño..
Anagnórisis de Ulises, por Flaxman.
349. τὸν δ' αὖτε προσέειπε περίφρων Πηνελόπεια·
«ξεῖνε φίλ'·...
ἀλλ' ἄγε νῦν ἀνστᾶσα, περίφρων Εὐρύκλεια,
νίψον σοῖο ἄνακτος ὁμήλικα·καί που Ὀδυσσεὺς
ἤδη τοιόσδ' ἐστὶ πόδας τοιόσδε τε χεῖρας·
360 αἶψα γὰρ ἐν κακότητι βροτοὶ καταγηράσκουσιν.»
349 Contestóle la discreta Penélope: «¡Huésped amado! ... Ea, prudente Euriclea, levántate y lava á este varón coetáneo de tu señor; que en los pies y en la manos debe de estar Ulises de semejante modo, pues los mortales envejecen presto en la desgracia.
A continuación, el sabio Homero deja en suspense a la audiencia, cosa que no hace el film de Nolan en este momento, pues ya desde el principio del film, sin saber ahora por qué motivo, hemos de verla otra vez, en la primera parte, decíamos, Nolan nos cuenta la historia que nos relata ahora Homero en un flash back. Esto es, el origen de la herida y cicatriz en el muslo que lleva a Odiseo, y por el que la anciana, y otros, lo reconocerán. Ocurrió muchos años atrás, en el monte Parnaso.
Otra cosa, y que no es la intención estar siempre contrastando el film y a obra de Homero, y con ninguna interés en demostrar la supremacía de uno o una sobre el otro. Pero hay que recordar que la Euriclea de Homero no es ni mucho menos la del film. La de Homero es la nodriza y quien crió a Ulises desde que nace, de ahí su emoción al reconocerlo.
En cambio, la del film es un personaje casi anónimo, casi mudo, parece que Nolan nos debía de haber dicho léanse la Odisea o un resumen antes de venir, porque hay que dar por sentado muchas cosas.
Si queremos, claro.
Si no, el film presenta esta escena de reconocimiento a su manera y ya está. Como dijimos, la escena es casi anónima, y, desde luego, sin apenas emoción. La Euriclea del film es una mujer madura, pero no anciana, y, desde luego y auque Ulises esté envejecido por todo lo lo que le ha pasado, es más joven que el héroe homérico.
Dejamos por el momento este flash back de libro, nos saltamos el relato, y volvemos al momento de sorpresa de la anciana querida sirvienta.
τὴν γρηῢς χείρεσσι καταπρηνέσσι λαβοῦσα
γνῶ ῥ' ἐπιμασσαμένη, πόδα δὲ προέηκε φέρεσθαι·
ἐν δὲ λέβητι πέσε κνήμη, κανάχησε δὲ χαλκός,
ἂψ δ' ἑτέρωσ' ἐκλίθη· τὸ δ' ἐπὶ χθονὸς ἐξέχυθ' ὕδωρ. 470
τὴν δ' ἅμα χάρμα καὶ ἄλγος ἕλε φρένα, τὼ δέ οἱ ὄσσε
δακρυόφιν πλῆσθεν, θαλερὴ δέ οἱ ἔσχετο φωνή.
ἁψαμένη δὲ γενείου Ὀδυσσῆα προσέειπεν·
πρὶν ἔγνων, πρὶν πάντα ἄνακτ' ἐμὸν ἀμφαφάασθαι.» 475
474 «Tú eres ciertamente Ulises, hijo querido; y yo no te conocí, hasta que pude tocar todo mi señor con estas manos.»
Mientras en Nolan la escena transcurre en el más puro sigilo y silencio, en Homero se da cuenta del cierto alboroto que provoca en la anciana sirvienta la tan gran sorpresa de reencontrarse a su señor, al que crió dese pequeño, en aquel viejo mendigo envuelto en harapos. Cae el caldero con el agua contra el suelo, se derrama el agua...
En el film, Ulises-Damon hace como una señal tácita, a la sirvienta y a nosotros, para recordemos las escena ya muy lejana, en la primera parte del film, de que es él, Ulises, para que la anciana lo entienda, y le hace señas para que calle, a lo que la sirvienta, no tan anciana, se marcha y lo deja solo.
No tiene esta escena de Euriclea y Ulises la gran emoción que tiene el texto.
Como tampoco, como vimos, la escena de Argos ni, mucho menos, la de su hijo Telémaco.
Éste, al saber que el mendigo es su padre, pues está junto a él cuando lo del lebrel, lo siento pero es casi que así, le hace como un gesto de amistoso colega, como diciendo, vale, ya lo pillo ...
… Estamos exagerando, creo que fue así, es decir, no me acuerdo bien, pero no guardo el recuerdo de que hubiese sido un momento emotivo ni mucho menos, tal como lo muestran las imágenes del film.
Lo de Polifemo y su saturnificación es una exageración, o no.
Porque no decimos nada nuevo si decimos lo que muchos en todas partes han visto e identificado en medio de todo aquel episodio del Cíclope. Pues una imagen, claramente buscada, identifica a este nuevo Polifemo, algo monigote y mudo, sin habla, la verdad, que en verdad parece haberse transmutado en un carnívoro alocado Saturno.
PUES en un momento breve y rápido, casi sin querer que lo reconozcamos, y después de haberse zampado de cualquier manera a unos anónimos y desconocidos compañeros de Ulises, el director nos ofrece, ya decimos, en breve, casi un primer plano del antropófago devorando a uno de los guerreros.
El director Nolan está claro que hace un guiño y un homenajea la cultura de la imagen, a la tradición pictórica de la que es deudora el lenguaje cinematográfico, claro, pues la imagen que entresaca y deja ver el film es la muy conocida de Saturno devorando a uno de sus hijos, la obra tenebrosa de Goya.
Ya no es Polifemo, entonces, quien mora en ese antro oscuro, es Saturno, el alocado Saturno, en este caso, además, inepto y capitidisminuido el que se enfrenta mala y torpemente a Ulises. Ya no se trata del infeliz y burlado cíclope de Homero.
Saturno devorando a sus hijos, en Goya y Rubens.
Para nosotros que Nolan quiso poner el episodio en este nivel de tenebrismo y canibalismo que tiene el de Goya, frente a otros pintores, como el de Rubens, por ejemplo, pero no parece que llegara a alcanzarlo, a pesar de intercalar esta identificadora y reconocida imagen en la secuencia del episodio.
Y nada que ver, tampoco, con aquel cíclope, un monte era de miembros eminente …, que nos describe el poeta en su Fábula de Polifemo, …
«Un monte era de miembros eminente
este que, de Neptuno hijo fiero,
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero;
cíclope, a quien el pino más valiente,
bastón, le obedecía, tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.»
Tampoco parece que este cíclope del film llegue a estos versos que lo describieron hace unos siglos con unos cuantos versos en ese desorden ordenado, esos hipérbaton extremos y exagerados. Pues, en verdad, el pasaje de la Odisea, el remembrado y archiconocido pasaje de la trifulca entre el cíclope hijo de Poseidón y el astuto Ulises πολύμητις, muy astuto, πολύτροπος, digamos que no se resuelve muy satisfactoriamente.
Al menos desde el punto de vista literario y, quizás, humanista. Tal vez desde el punto de vista cinematográfico, en ese caso tal vez sí.
Aunque en verdad que la escena, tal como nos la relata el film, y cambiando las corazas y cascos por escafandras de cosmonautas, podría ser sacada del género de ciencia ficción. Polifemo, cual alien descomunal, no de aspecto reptilesco o insectívoro, amenaza con acabar con una tripulación entera de desventurados internautas, que vagan por el espacio y arriban sin rumbo en ese planeta desconocido, que ahora es una isla. Así como Alien y tantos otros.
Incluso el HAL de 2001, un precursor de esta IA que ya está tan dentro de nosotros que más pronto que tarde, y a poco que nos descuidemos, nos dejará abandonos como recién natos, es un caso digamos con cierta similitud, solo que el monstruo amenazante ahora es un superordenador programado para, llegado el caso, acabar con la humana tripulación en aras de su propia supervivencia tecnológica.
Volviendo al episodio de Ulises y el cíclope, es conocido que se trata, en verdad, de un cuento y de personajes de la tradición popular, un tema del folklore de muchos pueblos. Es, en verdad, la lucha entre el energúmeno, el monstruo, la bestia algo descerebrada e insolente, frente al aparente indefenso hombrecillo, pero que resulta ser un joven astuto e ingenioso.
La versión bíblica de este motivo popular la tenemos en la lucha entre el gigante filisteo Goliat, y el pequeño pero valiente hebreo de la honda, David.
Y así tantas otras versiones que se pueden encontrar en miles de lugares a lo largo de los tiempos y los pueblos.
La versión de Nolan, al llevarla a la gran pantalla y al gran público, parece que s e desentiende de estos orígenes populares.
Mantiene, sí, el elemento popular de la lucha entre el gigante descomunal y el, o los humanos mortales, pero le priva de elementos de base de la tradición literaria.
La escena, entre otras cosas, parece muda, frente a la muy dialogada y parlante de Homero.
Odiseo y sus hombres llegan a una isla errabundos de ir dando tumbos por el vinoso ponto de Homero. Se encuentran hambrientos y fatigados, y se internan por veredas desiertas de la isla en busca de otras gentes, en busca de descanso, comida, reponerse de sus fatigas.
La ambientación del film, y de este episodio, está perfectamente recreada. Se rueda en exteriores naturales, no hay nada artificial en estas andanzas por la isla.
El director Nolan ya sabe lo que el público también sabe que va a pasar, esto es, el encuentro con el cíclope descomunal. Quizás por eso no da ninguna pista antes, como en la versión de Konchalovski de 1997, cuando uno de sus hombres descubre una huella gigantesca e inhumana, y oye unos retumbes potentes producto de sus pisadas.
Tampoco en Homero se nos adelanta nada.
Lo cierto es que Ulises con sus hombres remontan una vereda serpenteante rodeada de arbustos y encuentran en lo alto una gruta. Nada que ver con una de las típicas cuevas y reductos que solemos ver. Es una entrada casi rectangular, en vertical, como un corte en la pared, no redondeada ni mucho menos.
Por allí al poco que entran, en una gran penumbra, Ulises y los otros descubren lo que buscaban, unos quesos enormes, secándose, que están buenos para comer.
A esperar, se dicen los visitantes, pues, a que, como se repite muchas veces a lo largo del film y en muchos episodios, a esperar que se cumpla la LEY DE ZEUS. (cont.)
Hablando de eclipses...,
Hace algún tiempo, allá por el mes de septiembre de, nada, el año 331 a.C., un ejército macedonio al mando de cierto personaje, de sobrenombre El Magno, de nombre Alejandro, se aventuraba por el interior del Imperio Persa, en busca de la fama o del fracaso, no sse sabe (aunque quizás tuviera algún as en la manga, a saber), se internaba así en busca de su principal obstáculo para adueñarse del mundo en su totalidad, lo que era aquél entonces, en busca de su némesis, por decirlo de alguna manera, el aqueménida Darío III Codomano, el Gran Rey del inmenso y descomunal imperio de los persas.
El lugar de encuentro sería las llanuras de Gaugamela, junto a una pequeña población, Arbelas, la actual Erbil
Pero, antes de llegar y de producirse el tal enfrentamiento, unas dos semanas antes, tal que hoy, sobrevino también un misterioso y temeroso eclipse.
El eclipse de Gaugamela ...
Flavio Arriano, en la Anábasis de Alejandro Magno, lo recoge en breve, su estilo casi, pero cita lo principal,
- la existencia del eclipse,
- el temor que produce,
- los sacrificios realizados por Alejandro, a la luna, al sol y a la tierra (habría que explicarse esto mejor), sospechamos que los persas también hicieron los suyos, y, sobre todo,
- la necesidad de que alguien, en este caso un vidente, un sacerdote, en este caso Aristandro, devolviera la calma y manfestara que aquella ignta manifestación de quien fuera, de lo divino, les fuera beneficiosa y favorable.
... Una vez todos sus hombres hubieron franqueado el río y avanzado más allá, mandó a erigir el campamento para poder descansar del esfuerzo. Esa misma noche, mientras acampaban, los sobresaltó un eclipse total de luna; por lo cual Alejandro, según se reporta, tuvo que realizar un sacrificio a la luna, el sol y la tierra, quienes eran los responsables del fenómeno. El vidente Aristandro declaró que el eclipse de luna era un presagio venturoso para Alejandro y los macedonios: habría una batalla ese mismo mes, y las victimas sacrificiales habían vaticinado que la victoria sería para Alejandro. Tras esto, ...
Flavio Arriano, Ἀλεξάνδρου ἀνάβασις, La Anábasis de Alejandro, Traducción de Alura Gonz, 2013 .
...
LA BALSA DE ODISEO, C. V.
... σεῖο περίφρων Πηνελόπεια
εἶδος ἀκιδνοτέρη μέγεθός τ’ ...
Ya vimos y vislumbramos, apreciamos, apreciamos, medio nos adormilamos, volvimos a renovar la atención, y así sucesivamente, hace unos días el excelente, bien ambientado, trabajado, personal, curioso, innovador, adecuado a los tiempos, con mensaje humanista para las épocas que vivimos, este excelente, pues que Hollywood haya hecho una superproducción décadas después de la última realización de gran repercusión, la de Kirk Douglas, soo por eso merece un aplauso, y además con la calidad con la que se ha hecho, este excelente film de La Odisea, del reconocido cineasta C. Nolan.
Si, que parece que a partir de ahora habrá que llamarla así, la Odisea de Nolan, en lugar de la Odisea a secas, o la Odisea de Homero, debido a la carga personal, a pesar del cuidado puesto en respetar el texto y la tradición literaria de a saga de Ulises-Odiseo.
Que nosostros sepamos, igual sí, el propio director no ha hecho muchos comentarios en respuestapalabra, o ha hecho algunos más bien puntuales, creemos sin saber muy bien. O sí. No sabemos.
En España la filologa y escritora Irene Vallejo desde el principio se ha lanzado a mantener una encendida defensa de aquellas críticas, de todas las clases, las más llamativas y, quizás, más superficiales, que se venían haciendo a raíz del estreno la Odisea de Nolan.
La principal objeción, más llamativa, y provocadora, es la presencia de actores negros o mulatos para personajes que de toda la vida y tradición han sido caucásicos. Helena de Troya o Esparta, pero también su hermana, o la propia diosa Atenea aparecen con sus rostros cambiados frente a la tradición milenaria. Isabel Vallejo defiende esta opción con datos e informaciones extraidas de las propias fuentes antigua.
Pues, además de esto, es también cierto que los retoques e innovaciones de Nolan afectan no solo a la apariencia externa sino al contenido mismo el poema, y a los valores que manifiesta. Y por aquí sí que pueden venr ciertas críticas algo más sesudas y no tan desencaminadas como pueda parecer. Y a pesar siempre de reclamar como usa y legítima la absoluta libertad creadora de os autores a la hora de compner su obra, por mucho que sea una obra asentada desde milenios en la tradición cultural occidental.
Como es el caso que presentamos ahora, la balsa de Odiseo en el canto V y la relación sensual y afectiva de Odiseo y la bella ninfa Calipso.
Ya J.M. de Prada, en un artículo muy crítico y macanudo, quizá en exceso, depotrica y rebaja de la poltrona sobre la que, cree él, se encuentra subido el director Nolan, y menciona con acierto alguns casos de estos a los que nos referimos.
En verdad, parece que es mucho Homero para Nolan, o para cualquiera.
No lo decimos en el mal sentido, esto es, el de que los clásicos del pasado son insuperables, y los creadores actuales, por mucho que o intenten, nunca lograrán colocarse a su altura.
No, no es por esto, es que los poemas de Homero quizás más la Odisea, tienen o pertencen a un ciclo de leyendas que se extienden en el tiempo, hacia atrás, y también hacia el futuro, como vaticinios de obligado cumplimiento.
Quizás Nolan ha hecho un intento de abarcar todo este ciclo, o ciclos, el Troyano y el de casa de Micenas, los más extensos, lo que le ha llevado a incluir episodios que trata de forma muy breve y quizás apresurada, y nos deja con como a medio camino.
Es el caso, nos referimos, por ejemplo, al episodio del sacrificio de Ifigenia, leyenda incorporada al ciclo Troyano.
Estos asuntos, que son el núcleo de tragedias y trilogías desarrolladas primero por el drama atenienses, y luego proyectadas a lo largo de la literatura y el teatro occidental, aparecen en el film escenografiados, pero de forma tan sintética, que apenas acabamos de darnos cuenta el conflicto que hay en ellos, tampoco es su intención, y de lo que se esta planteando que de hecho se hace.
También escierto que Homero alude a estos episodios a modo de cita y recuerdo, sin desarrollarlos, como luego se hara´en la Atenas del s. V a.C., confiando en el conocimiento que el público ya tienen al oír sus versos. Pero, bueno, esa no es nuestra situación ahora mismo, creemos, por mucho que se haya dufundido la Cultura Clásica en estas últimas décadas, pese a quien pese, al menos por nuestros lares.
Pero, dejando esto de la difícil, pr no decir imposible adaptación, que tampoco, creemos, es lo que se pretendía en exclusiva, y, luego, claro, la readaptación al lenguaje cinematográfico y a las característcas del cine de Nolan de los textos de Homero, vamos a referirnos a un episodio de los más conocidos de la Odisea, pasaje repetido y comentado desde siglos hasta hoy, por el mensaje humanista que encierra.
Es en relación precisamente a la relación de Odiseo con la inmortal y bella ninfa Calipso, y, por tanto, con su esposa la fiel Penélope. J.M. de Prada, en su artículo sobre el film, da en el clavo al criticar con acierto la versión muy descafeinada y pobre que Nolan nos presenta de este episodio y la decisión que toma el héroe griego frente al dilema que ofrece la ninfa.
Según expone en su socavador artículo, al tiempo que llama y manosea a Nolan de todo menos bonito, nos dice que el director nos ha dejado sin referencias y mensajes que hacen de la Odisea un clásico de todas las época.
En el caso del Odiseo que se nos presenta en el film, lo dice y afirma con toda la carga sarcástica que puede, que
"Odiseo nunca fue un "amnésico" en brazos de Calipso sino un hombre que ... se resiste insensible ante sus ofertas de inmortalidad ... nostálgico de Ítaca, deseoso de reecontrarse con Penélope ..."
Es justo lo que nos encontramos en esos breves versos de arriba, y, sin embargo, de tanto contendido que encierran dentro. Esto no lo supo, o no quiso, que también, exhibir la película. En ella se muestra, ante una bellísima y sensual ninfa de Charlize Theron que, sin embargo, parece más una terapeuta sexual, no recuerdo donde lo leí, allí nos muestra, mezclando al tiempo dos episodios diferentes de la Odisea (cosa que tampoco tiene mayor problema, ya decimos), nos muestra a un Odiseo consumidor de loto, un lotómano, más que un lotófago.
Él, precisamente él, Odiseo, que era quien, en el episodio, ahora sí, el de los lotófagos, el segundo de los lugares donde recalan, después de que zarpara de Troya rumbo a Ítaca su hogar, Odiseo era quien, avisado de todo, Odiseo rico en ardides πολύμητις Ὀδυσσεύς, se había mantenido al margen de la olvidadora planta para sacar a sus hombres de aquella trampa embaucadora y ensoñadora.
Y ahora resulta que en esos años que ha estado con Calipso, pues no han valido, desde el punto de vista humano, no han servido positivamente para su persona. Pues ha podido vivir y cargar con su sino gracias a ese loto, a esa especie de psicótico el de la planta, a esa lotomanía que le ha hecho olvidar buena parte de sus dolores, sufrimientos, y también y al mismo tiempo, su vida, de su pasado y, por tanto, de su persona y su humanifdad.
En verdad que esto es un atropello al verdadero carácter y a la cierta hondura humana del relato de Homero, frente a esta version.
Entendemos perfectamente el calentón de de Prada, exquisito lector de la Odisea, por lo que demuestra. Y creo que, al igual que él, el de toda la comunidad, y la no tambien, de clasicistas y amantes de la cultura y el mundo clásico, allá por donde se encuentren. de la tierra.
EL LECHO DEL OLIVO. En Homero, no en Nolanhomero, en el vate antiguo, todo esto, si lo piensa uno, es bastante confuso. A no ser que, com...