viernes, 10 de abril de 2026

EL CABALLO DE TROYA EN LA ISLA DE LA MUJER DORMIDA, DE A. PÉREZ REVERTE

EL CABALLO, TRES MIL AÑOS DESPUÉS: NAVÍO EN LUGAR DE CABALLO.


Loncar, el ambiguo espía republicano en Estambul, lleva tiempo dándole vueltas a cómo remediar la sangría de los barcos saboteados en el cruce del Egeo. Sentado al borde del mar, queda ensimismado, y su mente, como siempre, hace extrañas conexiones.


Sin moverse del banco, Loncar contempló el lento paso de la embarcación hasta que se alejó canal abajo. Aquel barco, pensó, le recordaba otro que había visto semanas atrás en el Cinema Alkázar, frente al pasaje Çiçek: una película americana titulada Mar de fondo, que narraba las andanzas de un velero en el Atlántico durante la Gran Guerra. Era la historia de un barco trampa a la caza de un submarino alemán, con un argumento general bastante ingenuo …


Y en ese estado disipado en que se encontraban, es cuando le sobreviene la idea que hacía tiempo, aunque no de modo consciente, le venía rondando la cabeza.

Sin embargo, en ese preciso momento, la idea que desde un tiempo atrás rondaba la cabeza de Loncar tomó forma y circunstancia concretas. Su mente de ajedrecista, …, lo vio todo de pronto con tan diáfana claridad, detalle sobre detalle, que se asombró de no haber caído antes en ello.


En la leyenda troyana, la idea del caballo surge tras una visión de Calcante, el omnipresente vate troyano de los aqueos Según ésta, Troya no podría ser tomada por la fuerza, sino merced a un engaño.

Se le ocurre entonces al ingenioso Odiseo, quién si no, la idea del caballo. Unos dicen que fue por instigación de su protectora Atenea, otro que fue cierto Prilis, de Lesbos, del linaje de Hermes. (wikipedia).

El constructor, en esto sí coinciden las fuentes, fue Epeo el más hábil carpintero entre los aqueos.


Estúpido de mí, pensó. Se habría dado un par de bofetadas a sí mismo… Y ahora, de forma inesperada, llegaba la revelación súbita de algo que siempre había estado ahí, en su cabeza. Se puso en pie con brusquedad, excitado, y dio unos pasos nerviosos hasta la orilla del agua ... Naturalmente, concluyó casi feroz. Ahora sabía qué jugada hacer. La idea era tan vieja como la historia bélica de la humanidad, pero los treinta siglos transcurridos no le restaban validez ni eficacia, sino que las acreditaban: ofrecer a los fascistas un caballo de Troya situado en el mar.


 

El caballo en el film Troya, y la torpedera pirata del Egeo de la novela.


Pero a Loncar no le bastará con haber tenido la idea. Por celos e insidias, es obligado precisamente a embarcar en la nave trampa con la que quiere capturar a la torpedera, aún a su pesar. Y para más inri, en el buque lo confunden con un insidioso comisario político. Ante esa acusación, al espía no le queda otro remedio que revelar que él ha sido el que ideó la estratagema.


Pestañeó Loncar, que no esperaba aquello.

—Disculpe, capitán… Me parece que hay un malentendido. Ni soy comisario político ni embarco en condición de tal.

Lo miró el otro con sorpresa.

—Ah, ¿no?

—En absoluto.

—¿Y qué es, entonces?

—Soy observador en Estambul.

—¿Observador?

—¿Observador?

—Puede llamarlo así, y con ese título estoy a bordo. Esta operación fue idea mía, al menos en principio: el barco trampa… Por eso me ordenan asistir a ella.

            Todos, incluso los rusos, lo miraban ahora de forma distinta. Con renovada curiosidad.

—Yo no lo pedí —zanjó.

Aún arrugaba Sáez el entrecejo, pero su acritud parecía haberse suavizado. Miró a sus oficiales y volvió a fijarse en Loncar, estudiándolo de los pies a la cabeza como si lo viese por primera vez.

—Se le ocurrió a usted, dice.

—Más o menos.


Ya una vez zarpan de Estambul en el buque trampa, destino a la misión, la cuestión vuelve a retomarse. Aquí PR juega con la intertextualidad y el conocimiento compartido con los lectores, en relación al caballo de hace tres mil años y el navío trampa que ahora en esos momentos surca las aguas de los Dardanelos.


Apoyado en el alerón de estribor del puente, Salvador Loncar contemplaba la costa turca, cada vez más lejana. El Kronstadt había dejado atrás la parte angosta de los Dardanelos y navegaba ya por la desembocadura del estrecho, donde este se confundía con las aguas del Egeo.


El segundo de a bordo, Urzái vuelve a retomar la conversación que quedó a medias sobre el papel de Loncar en la misión, y le habla de Troya, pues el navío se encuentra cerca de allí, y del caballo.


Troya —dijo Urzáiz, el segundo oficial, que había venido a acodarse junto a Loncar mientras fumaba un cigarrillo.

—¿Perdón?

Señalaba el marino la orilla sur del canal que dejaban a popa.

—Está ahí cerca. Supongo que lo sabe.

—Ah, sí —cabeceó Loncar—. Claro.

Sonreía el otro, medio cómplice.


Estrecho de los Dardanelos, con Troya al comienzo del mismo.


—En cierto modo somos una especie de imitadores, diría yo. De herederos… Me refiero al caballo.

Permanecieron callados, observando a los artilleros rusos que se ejercitaban …

Urzáiz miraba al pasajero con curiosidad.

—¿Es verdad que la idea de este barco se le ocurrió a usted? —inquirió al fin.

—No, la idea es vieja —Loncar indicó la costa—. Yo me limité a sugerirla para este caso en particular.

 

miércoles, 1 de abril de 2026

Tejiendo mitos: genealogías femeninas de la tradición clásica y sus reescrituras contemporáneas

 

LEÓNIDAS Y LA PITONISA, ALEJANDRO Y ESTATIRA.

 LEÓNIDAS Y LA PITONISA, ALEJANDRO Y ESTATIRA.


 

La pitonisa entra en éxtasis y pronuncia su mensaje, en este caso no críptico, como en el film, que sus balbuceos tienen que ser reinterpretados por esos éforos sacerdotes.


La Pitonisa de los Éforos en 300, también es una bella y seductora joven, pero con un dibujo y un retrato más realista, si lo comparamos con la reina persa Estatira de Xerxes. El estilo gráfico de Xerxes es mucho más barroco, adornado, más fantasioso, y busca alejarse siempre que puede del retrato figurativo, como se puede ver en estos dos personajes, y en el resto del cómic.

El fim de 300 también nos presenta a un pitonisa muy seductora, envuelta en ropajes sedosos y con un aura de misterio, en pleno trance. La representa, con toda esa magia, como un personaje real, una joven muy hermosa y en poses sensuales y erotismo.


Las escenas amorosas entre Leónidas y Gorgo, la mujer del rey, Lena Headey, ya en el film del cómic, la víspera de la marcha, son totalmente realistas, pues los personajes se representan en la noche, en su alcoba en sincera confidencia, sin ningún artificio. La escena muestra el cariño y, al mismo tiempo, la determinación de Gorgo hacia el rey espartano.


Leónidas y Gorgo-Headey, su bella esposa, la víspera de su marcha


Es cierto también que en 300 encontramos, al lado del dibujo figurativo, elementos artificiosos y fantásticos. Por un lado, encontramos a los horripilantes y supuestamente leprosos éforos, una deformación de la verdadera realidad de estos magistrados.

Y luego y sobre todo, en el ejército persa, encontramos una verdadera representación de elementos y personajes fantasiosos y exóticos, desfigurados, desde las bestias imaginarias, hasta el monstruoso y bestial guerrero, pasando por los Inmortales, con máscaras grotescas y vestuario de guerreros ninja.

En Xerxes toda esta recreación de personajes fantasiosos está totalmente desarrollada y llevada al cómic de forma completa e integral.


martes, 31 de marzo de 2026

ALEJANDRO Y ESTATIRA EN XERXES, DE F. MILLER

 ALEJANDRO Y ESTATIRA.


Sobre el incómodo episodio de la relación, o no, entre Alejandro y Estatira, la capturada esposa de Darío, la mujer más hermosa de Asia, según citan las fuentes, las mismas fuentes ofrecen una versión caballeresca y elegantísima por parte del rey macedonio. Así, Plutarco dice que el rey solo llegó a contemplarla una vez y después, no se sabe bien por qué, rehusó volver a encontrarse con ella. 

Esto se corresponde con la imagen idealizada de Alejandro que se ha transmitido de forma tradicional e idealizada.

Sin embargo, camino a Gaugamela ocurrió un episodio que ha suscitado todo tipo de sombras y dudas, aún sin resolver. Se sabe, pues, que la reina persa quedó en cinta. No se sabe cómo. Alejandro mismo se había preocupado de mantenerla, a ella y a la familia real, en perfecto y seguro cuidado y protección. 

Pero ocurrió esto, ciertamente. Y, no sólo, sino que a poco de llegar a los lugares de la batalla, en plena expedición, entre los maltratos del viaje y su estado de embarazo, tuvo un parto dramático en el que, según lo que se sabe, murieron tanto el nacido como la bella reina.

Algunas malas lenguas, por decir algo, y otras en aras de la lógica, dicen que el niño era de Alejandro. Así lo dicen algunos historiadores, que cuestionan las versiones tradicionales y académicas, como Lloyd Llewellyn.

En alguna que otra novela histórica, pues este episodio no es un suceso que aparezca fijo y repetido en las recreaciones contemporáneas, también lo recogen y otorgan la autoría también a Alejandro. Pero, como decimos, la mayoría de las novelas no le dan mayor importancia al episodio, y no dudan en absoluto de la caballerosidad de Alejandro. 

Es más, ante los problemas que está sufriendo la reina persa, AM envía a sus médicos personales para que intentaran mantenerla con vida.

El film de O. Stone, de mucha mayor difusión, no recoge de ninguna manera este episodio de las posibles relaciones entre el macedonio y la reina persa, centrándose en las relaciones con Roxana, la princesa bactriana con la que se casa.

Ni tampoco el film de Rosen se para a poner en escena la tragedia de Estatira...


En cambio, El libro de Alexandre, se ve que en esa época este episodio tenía mayor repercusión e influencia que en la novela histórica, dedica un gran espacio y un buen número de versos a los funerales de la reina


En cambio, en el docudrama y miniserie de Alejandro en Netflix sí que se recrea este supuesto romance, representado con bastante fogosidad, entre rey y reina, así como posteriormente, la enfermedad y muerte de la reina, y la caballerosidad del rey y su duelo.

Así como el de Darío.

Pues es bien cierto que en todo este tiempo, e incluso en la propia nbatala, la preocupación del Gran Rey por recuperar a su esposa, como bien sabrá AM, y también refleja el cómic, fue manifiesta y angustiosa.


Y así, FM parece seguir esta supuesta relación, ya vista en algunos historiadores, y recreada en estas obras citadas antes, entre los dos personajes, en una página completa con pequeñas viñetas en su interior. 


 

Alejandro y la que suponemos reina Estatira, en su relación amorosa, tórrida y apasionada, tal como la muestra el cómic.


 

La morena, bella, sensual y totalmente entregada a Alejandro se le ofrece erótica

 al rey macedonio.


Choca, sin embargo, en el cómic los apelativos melosos y realmente insólitos, paloma mía, patito, ciruela mía, que FM ha escogido para mostrar esta relación. Aunque quizás la intención sea mostrar que el macedonio en verdad no tiene mayor intención con la reina que el puro goce sensual, y no la entrega que parece mostrarle la reina.

Alejandro le sugiere a la que suponemos esta morena y sugerente Estatira una noche, otra, de goce y recreo. Pero la reina parece ofrecerse con total conversión y entrega abiertamente por aquél.


 

Alejandro se dirige a Estatura como PALOMA, mientras ésta, como si hubiera cambiado los afectos de forma evidente, se le ofrece, dejando en el olvido a un fácilmente olvidable Darío.


Sí que es cierto un episodio que sí se recoge en la mayoría de las novelas históricas, y en la tradición histórica, desde las fuentes antiguas. Nos referimos al rescate de la familia real persa en plena batalla de Gaugamela. Parece ser que Darío intentó el rescate de su familia, que se encontraba capturada en el campamento de los bagajes macedonio, detrás de las líneas de batalla. Efectivamente, un destacamento de caballería llegó hasta allí y derrotó a los macedonios que defendían el campamento. 

Es cierto que para entonces, ya la reina Estatura había muerto semanas antes. 

Pero ocurrió una cosa al parecer insólita, aunque no tanto. La madre de Darío, Sisigambis, se negó a ser rescatada, al menos eso dicen las fuentes, y prefirió seguir en poder de Alejandro, por el que ya sentía, al parecer, gran aprecio. 

Se puede pensar, quizás, que la reina madre ya estaba pensando por un posible futuro en el que el maceodnio sería el siguiente rey. Una suposición, pero lo cierto es que fue un acto extraño y aparentemente insólito.

En absoluto tiene que ver con esta supuesta relación, amorosa, o sensual erótica entre el maceodnio y la reina persa, que se describe en las viñetas anteriores del cómic.

Este episodio, muy célebre a lo largo de la tradición, no lo recoge Miller en su cómic, como tampoco lo hizo Stone y otras recreaciones populares.

jueves, 26 de marzo de 2026

INTERLUDIO ENTRE ISSOS Y GAUGAMELA.

 INTERLUDIO ENTRE ISSOS Y GAUGAMELA.


331 A.C.: DE EGIPTO A MESOPOTAMIA: EN MARCHA HACIA EL CENTRO DEL IMPERIO PERSA, HACIA DARÍO.


Ciertamente, la marcha de los macedonios en busca de Darío, que se pensaba lo de presentar batalla, comienza en la primavera del 331 a.C., después de que Alejandro hubiera reorganizado Egipto. 

Tal como dice el texto de la viñeta, aunque algo idealizado, ES UNA BUENA MARCHA, ES UN TIEMPO FELIZ, la verdad es que siempre hubo desavenencias en cuanto a lo que habría que hacer, y algunos generales, siempre Parmenión presente, pensaban que ya era suficiente con lo que se había conquistado, y pensaban que quizás mejor sería afianzar lo que se encontraba ya bajo sus dominios, antes de querer expandirse más y presentar cara a Darío con todo su poderío reorganizado.


EL CRUCE DEL TIGRIS.


 


Uno de los últimos obstáculos antes de alcanzar las llanuras de Gaugamela era el río Tigris. De hecho, según algunos historiadores, algo extraño hubo en estas operaciones. Pues tratándose de un momento delicado y vulnerable para cualquier ejército, y por ende, con los macedonios, los persas habían apostado destacamentos a lo largo de la marcha de los macedonios.

Se sabe que el sátrapa Mazeos estaba a cargo de uno de ellos, y en la vigilancia del cruce del río. Pero, por las razones que fuesen, luego se dirá que se había pasado al bando macedonio, según algunos, lo cierto es que abandonó las posiciones favorables en el río, y dejó que Alejandro atravesara la corriente sin mayores problemas.

En la viñetas, se dramatiza el cruce del río, de nuevo omitiendo la caballería y toda la parafernalia que debía de llevar el ejército, y lo personaliza en un batallón de espartanos quienes, conocido su afán belicista, se lanzan a cruzar la orilla sobre un supuesto, que sepamos, y frágil estrecho puente de madera sobre el río.

Pero no importa, pues el águila providente de Zeus los protege ante cualquier evento imprevisto.


EL HARÉN REAL ABANDONADO TRAS LA DERROTA DE ISSOS.

 EL HARÉN REAL ABANDONADO TRAS LA DERROTA DE ISSOS.

 


Mientras, los macedonios, viñeta y escena muy similar a la de 300 cuando acaban una batalla y rematan como si tal cosa, de manera casi mecánica y sin sentimiento, a los persas heridos, en las Termópilas, pues ahora igual, los macedonios rematan sin piedad a los persas caídos.


Los espartanos, en 300,  rematan indiferentes a los heridos persas de la batalla.

De todas formas, se aprecia un dibujo más realista que el de Xerxes.


Pero en Issos, uno de los soldados le avisa de que la familia real persa, el harén del Gran Rey, que acompañaba a  los reyes persas, pues la corte era móvil y se desplazaba allá donde iba el rey, nada de ese IDIOTA con el que lo descalifica el guerrero, decíamos, allí le descubre que la familia real se encuentra entre los los prisioneros.

Como se sabe, esto ocurrió tiempo después de la batalla, y no a continuación de la misma, como muestra el cómic.

Darío tuvo que abandonarla porque no le quedó otro remedio, no por cobardía ni nada de eso.

De hecho, esta pérdida lo atormentaba, y no cesó en ningún momento de tratar de recuperarla, pagando el rescate que hiciera falta.

 

un atento, caballeroso y, al mismo tiempo, interesado Alejandro ordena detenerse a un soldado ignorante, que quiere seguir la matanza contra la familia real.


La reina madre, Sisigambis, así como la esposa de Darío, Estatira, aparecen en el cómic de forma dramática, como damas aterrorizadas y temerosas de su destino. Es claro que la captura del harén real era una parte de toda la corte persa que acompañaba al Gran Rey Darío a donde quiera que fuese, aún a riesgo de que pasara lo que efectivamente ocurrió, que fueran capturados, no solo ellas sino toda la corte.


Efectivamente, según dicen las fuentes, AM tuvo un trato exquisito y caballeroso con el harén real en todo el tiempo. Aunque no dejan de haber ciertas dudas y sospechas sobre la relación, y posterior embarazo y muerte en el parto, de la reina Estatura, la bella esposa de Darío también capturada. 

Incluso en este caso de Estatira, también repiten las fuentes que cuando ésta se encuentra muy enferma, a pocas semanas de la batalla, el rey puso a su disposición sus médicos y todo lo necesario para garantizarle la vida, cosa que finalmente no ocurrió.


PONEDLAS 

BAJO CUSTODIA. 

ESO HARÁ QUE 

ESTÉN A SALVO …


… Y A ÉL LE HARÁ 

VOLVERSE LOCO.


Esto último que anuncia admonitorio AM es cierto. Durante todo el tiempo que el harén real, su madre, su esposa e hijas, estuvieron en poder de Alejandro, Darío no dejó en ningún momento de intentar recuperarlas, ofreciendo cuantiosos rescates a cambio.

Pero AM sabía del valor dinástico que tenía el harén real, aparte de la relación sentimental que tenía el rey persa, y nunca las intercambió, consciente de que, llamativamente, la reina Estatura, llegado el caso, era la que garantizaría la descendencia real del futuro emperador persa.


La viñeta, por otra parte, deja de lado, no hay sitio claro, la anécdota del encuentro de Alejandro con el harén real, en concreto la confusión de la reina persa de persona, al creer que Hefestión era Alejandro, ante el que se inclina, mientras el rey de forma elegante no le da ninguna importancia a tal confusión.


 

La pintura clásica ha recogido la anécdota a lo largo de la historia.

EL CABALLO DE TROYA EN LA ISLA DE LA MUJER DORMIDA, DE A. PÉREZ REVERTE

EL CABALLO, TRES MIL AÑOS DESPUÉS: NAVÍO EN LUGAR DE CABALLO. Loncar, el ambiguo espía republicano en Estambul, lleva tiempo dándole vuelt...