NOS VEMOS EN ISSOS.
En la verdaderamente primera lucha, la del río Gránico, Darío III no estaba presente. Es en Issos donde realmente se enfrentan los dos líderes, en todo su poderío y con todas las intenciones puestas al descubierto.
Como vemos, y a modo de adelanto del desenlace final de la batalla, con su estilo gore y abundante en escenas cruentas de cómic salpicadas de chingos y truculentas, nos muestra a los macedonios descerrajando a sus enemigos persas.
Continuando con la historia gráfica, los persas aparecen totalmente deformados, con rasgos de muecas, horripilantes, y ataviados como ninjas del futuro.
Una vez esta imagen como presentación previa, y adelantando ya el resultado de la batalla, nos muestra, como decimos, a los que suponemos, como en 300 pues visten como ninjas, a los Inmortales, el cuerpo de élite de los persas. La estética de lo feo y horrible es continuación, mal que pese en el mundo oriental, a la línea del cómic de las Termópilas.
los guerreros persas, con atuendo mitad árabe, mitad armados a la japonesa. Feos, horripilantes, cadavéricos, simbolizando el mal, lo funesto y lo horrible con muecas y gestos grotescos.
Miller nos muestra al ejército persa en marcha en otras dos viñetas más.
El autor nos hace ver con estas viñetas la magnitud descomunal y el horror de mueca del ejército persa. Se los muestra en marcha, en estas grandes , una por página cada una, se nos muestra al ejército infernal persa avanzando hacia el lugar de la batalla, la costera y rocosa Issos.
En el único bocadillo, en la tercera viñeta, se señala el dato llamativo que realza más la y las victorias griegas sobre los persas, el descomunal tamaño del ejército de Darío.
LA TIERRA TIEMBLA CON CADA UNO DE SUS PASOS.
Siguen resonando en esta descripción superlativa ¿e irreal? el eco de las que recogía Herodoto en sus Historia, cuando, para expresar la gran magnitud de aquellas fuerzas persas, exclamaba y preguntaba de forma retórica qué otras expediciones militares secaban los ríos al detenerse a beber, como lo hacía la de Jerjes:
XXI. [1] αὗται αἱ πᾶσαι οὐδ᾽ εἰ ἕτεραι πρὸς ταύτηισι προσγενόμεναι στρατηλασίαι μιῆς τῆσδε οὐκ ἄξιαι. τί γὰρ … κοῖον δὲ πινόμενόν μιν ὕδωρ οὐκ ἐπέλιπε, πλὴν τῶν μεγάλων ποταμῶν; …
Todas esas expediciones (militares persas, se entiende), así como otras que, además de las citadas, se llevaron a cabo, no estuvieron a la altura de la de Jerjes, por la singularidad de la misma. Pues, … ¿Qué curso de agua, a excepción de los ríos caudalosos, no se secó al tratar de satisfacer las necesidades de las tropas?
(traducción de edt. Gredos)
El enfrentamiento de Issos ha de suponerse que se muestra de repente en las siguientes dos páginas, con dos grandes viñetas cada una.
Se nos muestra directamente a varios guerreros persas, los que anteriormente veíamos dirigirse a la batalla, caídos en el suelo y atravesados por flechas.
Como vemos, ni rastro de la caballería y el combate ecuestre.
Tampoco parecen lucir las tan decisivas sarissas.
Ni, tampoco, esto a posta claramente, ningún protagonismo el rey macedonio ni ningún primer plano del rey sobre su montura, el que siempre se preocupó por tener.
Ni tampoco de su antagonista, Darío.
Todas las viñetas pertenecen a los anónimos ejércitos.