El profesor Juaristi ha dado la segunda charla, extraordinaria charla, del curso de la UNED “Oralidad y épica, de Homero al Romancero”. Estableció un marco estructural, bibliográfico y de discusión cultural y académica sobre la oralidad, hablándonos de los principales hitos teóricos sobre la oralidad a lo largo del s. XX hasta la actualidad. Estamos desde hace unas pocas décadas, las últimas, con la explosión y desarrollo de las nuevas tecnologías, han devuelto lo oral, frente a la escritura, a un primer puesto de las relaciones humanas y la comunicación.
El primer resurgir o renovación de la oralidad de los últimos tiempos, en el mundo académico y también literario, se da, curioso, también con Homero, y es a partir de los estudios del norteamericano Milman Parry sobre los guzlaris, los cantores orales yugoslavos, en las primeras décadas del s. XX. Su investigación se centraba entre otras cosas, en el motivo de las tantas repeticiones que se encontraban en los poemas de Homero.
A partir de esta su tesis doctoral en 1928 es cuando puede hablarse del primer resurgir o resurgimiento de la Oralidad, así, en mayúsculas.
Ese año, 1928, curiosamente es también el año de explosión académica en los estudios de la oralidad, como decimos. Se publica el índice de motivos de Aarne–Thompson–Uther; Vladimir Propp saca a la luz también su Morfología del cuento popular. Lorca saca a la luz su Romancero gitano, y Unamuno el Romancero del destierro, después de su escapada de Fuerteventura a París.
Y es el año, decisivo, como decimos, de 1928, cuando M. Parry defiende su tesis en París, que iba a significar un vuelco absoluto en los estudios homéricos y en la oralidad, L'épithète traditionnelle dans Homère (El epíteto tradicional en Homero). Parry, filólogo formado en Berkeley, se inspira en parte, al parecer, por los estudios de E. Havelock, y hace su tesis dirigido por el afamado lingüista. A. Meillet.
Allí defiende Parry, cosa que a nosotros ya nos parece de lo más conocido gracias a él, que Homero, por paradójico que pareciese en su momento, era analfabeto. Y que su obra está organizada y sustentada sobre lo que él llamó fórmulas o epítetos formulares. En breve, la mitad de los versos de Homero son en verdad fórmulas.
La principal función de estas, aunque todo es más complicado, es facilitar la memorización y permitir al poeta avanzar en su canto.
Todo esto lo comprobó luego, en los años ´30, en sus trabajos de campo entre los cantores yugoslavos de Serbia, Kosovo y Albania, de los que recogió muchas grabaciones, material documental, fotografías, …, que luego recopiló y publicó su hijo con el título The making of the Homeric verse. Fue acompañado al tiempo en sus trabajos de campo por sus ayudantes académicos, primero con Albert Lord, y luego con su hijo. Éste, como decimos, también siguió los estudios de su padre y publicó una recopilación de sus investigaciones.
Años después, Lord publicó su libro The Singer of Tales, siguiendo los pasos de su maestro Parry.
Como anécdota, desgraciada anécdota sobre la muerte prematura de Parry, se han dicho varias cosas. Según su hijo, fue un familiar directo el que, limpiando un rifle, se le disparó y acabó con su vida. Pero por ahí se encuentran otras cosas.
Por añadir otra anécdota, menos dolorosa, el gran escritor albanés, I. Kadaré, escribió en su momento, 1981, un pequeño e irónico relato sobre estas investigaciones de campo de Parry y Lord por los montes de Albania, El expediente H. Junto a situaciones cómicas y simpáticas, aparecen por aquí y allá apuntes de literatura comparada que relacionan el mundo de estos poetas montañeses y su arcaica sociedad, con el más puro ambiente de las epopeyas homéricas.







