jueves, 21 de mayo de 2026

EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (y 6)

 JULIÁN, CAUDILLO DE CABALLEROS.


Cuando ya se encuentra restablecido, Valiant marcha hacia el norte para luchar junto a los caballeros.

Foster, dejando de lado ya la leyenda del centurión Julián y el muro de Adriano, dedica las siguientes y bastantes más páginas y viñetas al épico enfrentamiento entre los caballeros de Camelot y las fuerzas coaligadas de pictos y vikingos. La leyenda de Julián ha quedado atrás.

Casi al final de estas luchas, los caballeros se refugian en el muro, y mediante una estratagema, Valiante hace que pictos y vikingos, antes en coalición, se enfrenten entre ellos mismos. Y así ocurre, destruyéndose mutuamente y sin que los hombres de Arturo tengan que intervenir. Los pictos regresan a sus tierras altas, y los vikingos embarcan en sus naves y abandonan el litoral escocés.


Es entonces cuando, ya lo teníamos olvidado, reaparece el centurión romano en la viñeta que cierra este amplio episodio.


El rey Arturo confirma a Julián como protector de la muralla, y le da el mando de un grupo de jinetes, ¿sármatas por casualidad?


Y otra vez, volvemos a encontrar el paradójico encuentro entre el literario Arturo y el casi histórico Arturo, en la versión de Julián. 

Los dos marcos temporales entre los que oscila las historias de Foster, la Antigüedad Tardía y la Baja Edad Media, se dan la mano en esta viñeta.

El literario y legendario Arturo encarga la misión de defender el muro y la vida romana a Julián, que puede ser con toda probabilidad el origen de su figura legendaria.

Esto es, como ya se ha dicho, una de las explicaciones del origen histórico de las leyendas artúricas parece encontrarse precisamente en estos destacamentos romanos que quedan en la isla después del abandono oficial por Roma. 

Y que del enfrentamiento entre los restos de estas fuerzas romanas, incluidas tropas de caballería sármata, encima que aparecen citados jinetes en el recuadro, según algunos, con los pueblos germanos que llegan a la isla en esos momentos, sajones y anglos, principalmente, pero no vikingos, todavía faltan unos siglos para eso, de este enfrentamiento desigual entre los antiguos romanos de Britania y los nuevos invasores, en estas luchas casi de frontera, fue en las que se fraguaron las leyendas de la materia artúrica.

Así que, volviendo otra vez a la viñeta y a lo que decíamos, no deja de ser paradójico y muy elocuente la viñeta esta en la que se encuentran el rey Arturo, el de la leyenda, el mítico rey de Camelot, con el humilde, castrense pero bravo centurión romano, Julián, que puede ser el posible origen de la existencia legendaria del mismo rey de Camelot.

Los dos, uno y otro, frente a frente en el dibujo de esta última viñeta de este episodio.


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (5)

 VALIENTE ATRAVIESA EL MURO.

Ya recogida la información necesaria sobre el estado de la fortificación, Valente envía a su escudero a Camelot con las informaciones.

Él, por su parte, y a pesar de las advertencias del centurión, decide aventurarse, como siglos antes la IX Legión, decide aventurarse, abandonar la muralla e internarse en el territorio hostil de los pictos.


 

Valiant abandona el lugar seguro de la fortaleza de Adriano.


Y así, ataviado como un indígena más, armado de escudo, arco y lanza, y cubierto con lo que parece una piel de lobo, no se aprecia bien, como si fuera miembro de una Mannerbund o agrupación de guerreros-lobo. 

Atrás deja la muralla y una torre semiderruida, mientras Julián lo despide desde lo alto.

A partir de esta incursión en solitario, de momento Julián y la muralla desaparecen. Valiant ha entrado en el otro mundo, el de la barbarie.

Al poco de internarse, una banda de guerreros pictos que lo acechaban lo capturan y lo llevan conciso. 

Foster aprovecha entonces para ofrecernos unas viñetas dedicadas al paisaje hermoso de las tierras escocesas, llenas de aguas, bosques y entradas de mar.


 

Foster nos muestra vistas espléndidas de paisajes escoceses.


Gawain, que se había quedado en el castillo dedicado a la vida disipada, empieza a preocuparse, y parte en busca de su compañero de armas. 

Cabalgando, se cruza con el escudero, que le indica el lugar de la cabaña de Julián, donde éste le informa de lo ocurrido. Una vez conocido, Gawain atraviesa también la muralla fronteriza y se interna en los dominios de los pictos.


Gawain conoce la desaparición de Valiant, y sale en su búsqueda.


Ansioso por encontrar a Valiant, encuentra el campamento de los vikingos a la desesperada, y rescata a Valiante, sometido a torturas. Los dos caballeros huyen, y son perseguidos por los guerreros pictos. Cuando están a punto de alcanzarles, ya logran alcanzar la muralla.

Gawain deja en el suelo el cuerpo sin sentido de Valiant, y se dispone a enfrentarse él solo ante la turba de pictos.


Gawain y Valiant alcanzan la muralla, perseguidos por los pictos.


En ese momento, se abre la puerta de la muralla, y aparece Julián.

Los pictos, horrorizados por superstición y temerosos ante la visión y la figura del centurión, el “inmortal”, exclaman, entran en pánico y huyen del lugar.


La presencia de Julián, el “inmortal” para los pictos, los ahuyenta.


No se le ocurre otra cosa a Foster, embebido en el idealizado y adelantado mundo romano que, a la vista del lamentable estado de salud de Valente, vapuleado por todos lados, que recuperar la higiene y el cuidado por la salud de los romanos. 

De tal manera que recupera unas pulcras e impolutas termas romanas de la muralla, donde Valiant se recuperará casi milagrosamente.


     

Valente se recupera en unas civilizadas termas romanas conservadas por el centurión Julián. Por la tarde, Gawain se para apesadumbrado por la muralla.


Una vez recuperado, Valiant emprende camino a Camelot, ha de informar al rey de lo que ha conocido de los vikingos y su inminente invasión.

El rey Arturo marcha hacia el norte para enfrentarse al peligro, mientras Val queda en la corte, todavía le queda mucho para recuperarse.

Allí se entretiene en compañía de bellas damas, que le acompañan en las largas tardes de la época.


   

La imagen de Valiant en la idealizada corte de Camelot recuerda a las recreaciones románticas y preciosistas de los prerrafaelitas ingleses del s. XIX, recreando la Antigüedad, como ésta de Alma Tadema.


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (4)

INSPECCIONANDO LA MURALLA, DE ESTE A OESTE.


Como el legendario film de los años ochenta, Los Inmortales, también ambientado en un linaje escocés, al centurión Julián, guardián de la muralla, los lugareños lo miran con temor, y le  llaman también así, el “inmortal”.


Acompañado por Julián, Valiente comienza la inspección de la muralla.


Julián guía con gusto a Valiente en su inspección de la fortificación, que comprueba claramente el temor que les inspira a los del lugar. Hasta tal punto que, asombrados, lo llaman “el inmortal”.


LA LEYENDA DEL GUARDIÁN DE LA MURALLA, 

AL QUE LLAMAN “EL INMORTAL”, LES ASUSTA.


El muro de Adriano está cuidadosamente dibujado, extendido a lo largo del terreno, siguiendo las oscilaciones del terreno, salìcado de torres de vigilancia a intervalos regulares.

Foster se preocupa por dibujar algunos desperfectos en la línea de la muralla, aunque su estado general parece ser bueno y apto para su reutilización. Valente y Julián continúan con la inspección completa de la fortificación, y van a llegar al otro extremo, donde la muralla linda con el mar.




Foster hace una gran elipsis para dejar de lado los pormenores de la inspección. En tres viñetas, con la salida, una parada y el final en el oeste, nos muestra la inspección general del muro por parte de Valente.


Y SÍ, GRACIAS A JULIÁN Y SUS ANTEPASADOS, 

CRUZAN INGLATERRA DE COSTA A COSTA.

Si nos atenemos al mapa de debajo, hay que suponer que en la viñeta, Valente ha llegado al punto final, en el golfo o fiordo de Solweig, en esa estampa idílica en un día espléndido.


 

Recorrido supuesto de Valente a lo largo de la muralla, de este a oeste


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (3)

 EL SACRAMENTUM DE JULIÁN.


El centurión Julián, lo primero que habría que decir, es que no es, que podría perfectamente serlo, no es un superviviente, como sí en otros casos ya vistos en la cultura popular, no es, al menos que se diga, no es un superviviente de la misteriosamente desaparecida IX Legión.

Respondiendo al juramento casi sagrado de fidelidad, el sacramentum, a la milicia, a sus superiores y al emperador, que recibía un culto casi como una divinidad, Julián no puede dejar de cumplir ese voto para él sagrado y cumplir su misión, por disparatada, irracional y fuera de tiempo que pareciera. 

Se muestra así como un perfecto e ideal representante de los valores que hicieron grande a Roma.


Julián empieza el relato de su extraña historia, justo cuando Roma abandona Britania, en el 412.


Foster nos pone en situación y, a continuación, nos va a relatar el origen y la explicación de esta extraordinaria aparición.


AL CALOR DE LA HOGUERA, JULIÁN LES RELATA 

UNA INSÓLITA HISTORIA DE FIDELIDAD AL DEBER.


Estamos así en el terreno de lo legendario, los mirabilia o cosas extraordinarias, género del gusto culto y popular ya desde la antigüedad.

Volvemos al tiempo histórico, no al laxo, y Julián nos cuenta el momento decisivo de la historia, el abandono de Britania, Inglaterra en el cómic, por parte de los romanos.

Foster lo sitúa en el 412, los académicos actualmente toman como referencia el escrito de Honorio, cercado en Rávena e imposibilitado de dar ayudas, en el 410.

“EN EL AÑO 412, ROMA HIZO VOLVER A SUS LEGIONES DE INGLATERRA. 

ESE DÍA, JULIÁN, UN SOLDADO ROMANO, 

CAYÓ GRAVEMENTE HERIDO EN LA MURALLA”


Suponiendo un inevitable fin, cuando ya están cumplidos los preparativos para dejar la fortificación, el oficial, apiadado y por animarle en algo, le encarga una misión, algo sagrado para un legionario, como se ha visto: custodiar la muralla.


ANTES DE ABANDONAR EL DESTACAMENTO, SU OFICIAL LE ENCARGÓ, PARA ANIMARLO, EL CUIDADO DE LA MURALLA.


Pero, recurriendo a la falsa muerte, Julián milagrosamente se recuperó. Y, como un fantasma, una figura del otro mundo,  que se resiste a desaparecer, aunque su mundo ya lo ha hecho, se dedica a recorrer y vigilar la parte de la muralla que le ha correspondido proteger.


“¡PERO JULIÁN NO MURIÓ! AL RECUPERARSE, 

MONTÓ GUARDIA EN LA MURALLA.”


Cumpliendo con su misión, todos los días pasea por la muralla pendiente de todo.

Y no sólo eso, pues este Julián es, además, el fundador de un linaje de guardianes que se va a perpetuar en el tiempo, manteniendo el voto sagrado de deber que había tomado al principio.

Julián forma una familia, no sabemos cómo, en la siguiente viñeta, donde vemos cómo su misión pasa a su vástago heredero.


DESPUÉS LE CONFIÓ LA MISIÓN A SU HIJO MAYOR. 

EN NUESTRA FAMILIA, EL PRIMOGÉNITO SIEMPRE SE LLAMA JULIÁN Y 

ES EL GUARDIÁN DE LA MURALLA.


Junto con la misión se traspasa también el nombre, Julián. De tal manera que nos parece estar ante un personaje, un ser con apariencia de inmortal que se perpetúa en el tiempo, aunque en realidad es la sucesión de los nuevos herederos.


HEMOS MANTENIDO LA FÉ Y 

HEMOS CUMPLIDO CON NUESTRO DEBER.


exclama con orgullo el siguiente Julián. Y así, sucesivamente, los sucesores del primer Julián han de seguir con el nombre y la misión encargada mucho tiempo atrás.


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (2)

 EL CENTURIÓN FANTASMA DE LA MURALLA.


Julián, el enigmático guardián de la muralla, surge como una aparición en la noche.


Al caer la noche, cuando se encuentran confortablemente instalados en una sala del campamento romano, de repente tienen una aparición casi espectral.


Ante ellos, en sección firme, perfectamente formado y equipado, se les muestra, como si fuera un fantasma de otra época, recordar lo que venimos diciendo, se aparece como un verídico espectro la silueta de un centurión romano.


“¡MIRE!”, DICE EL ESCUDERO.

¡Y ANTE ELLOS APARECE UN CENTURIÓN ROMANO!


La diferencia de equipamiento entre un simple legionario y un centurión se aprecian, además de mejores materiales que no se aprecian, en el casco con crines, frente al sencillo de la infantería, y la armadura con cierta ornamentación, frente a las láminas de los legionarios, entre otras cosas.


Valiente se queda atónito ante la presencia de un centurión.

El dibujo describen bien las facciones del centurión, y su casco.


Valiente se siente atónito, cosa impensable si nos atenemos  a la cronología oficial de Valiente, pero ya sabemos que el ámbito temporal es talmente laxo.


“¿ME ENGAÑAN MIS OJOS

ESTOY VIENDO A UN SOLDADO ROMANO?”, 

EXCLAMA VAL.


Valiente, al parecer, no distingue ya entre un centurión y un mero legionario.

Y vuelve a exclamar,  


“¡HACE MEDIO SIGLO QUE LOS ROMANOS 

SE FUERON DE INGLATERRA!”

Oficialmente, gracias a un documento del emperador Honorio de 410 donde advierte a las poblaciones britanas que, a partir de ahora, han de defenderse y protegerse por sí mismas, se toma esta fecha como la del abandono oficial del dominio romano, dominio iniciado cuatro siglos antes con el emperador Claudio.  


Así pues, podemos datar, aunque con esa cronología elástica, que las aventuras de Valiente, en parte, están ocurriendo en la segunda mitad del s. V. Dato, de todas formas, referencial, porque no se le presta mucha fidelidad a estas fechas.

Después de esta sorpresa, pues, Valiente sube a la muralla y se presenta al centurión, y le pregunta quién es.

Julián se presenta como lo que realmente es, con orgullo, pues es un militar, un soldado de Roma que todavía sigue en la isla.


JULIÁN, SOLDADO DE ROMA 

Y GUARDIÁN DE ESTA MURALLA.


Y a continuación, en este batiburrillo cronológico, conocedor Julian del magnífico y esplendoroso mundo de Camelot, ubicado a siete u ocho siglos de distancia, claro, por alguna razón que no sabemos, reconoce en el príncipe las señas e identidades de este mundo caballeresco. Y así, como honrado, les da una favorable acogida.


COMO CABALLEROS DEL REY ARTURO, 

OS DOY LA BIENVENIDA. 



Julián, el linaje de los defensores de la muralla.


Por lo tanto, no es extraño que aquí Valiente, como si estuviera en la cámara del tiempo en el siglo X, XI o XII, no salga de su asombro cuando ve a un legionario romano del s. V.

Aunque exclame que ha pasado medio siglo, en verdad parece que su asombro corresponde a mucho más tiempo, parece haber visto una aparición.

Siglo V que, aunque seamos pesados, es donde también se ubica Valiente teóricamente en el cómic, pero según convenga.

Es decir, Foster juega con el tiempo, los personajes, creando situaciones paradójicas y anacrónicas, pero perfectamente ensamblada en la historia.

EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (1)

 EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (en El Príncipe Valiente, 291-310).

Las conocidas y famosas aventuras de El Príncipe Valiente, personaje creado por el historietista Hal Foster a lo largo del siglo XX, tuvieron en su época un éxito internacional. Hoy están consideradas como un clásico, y en ellas se han inspirado muchos historietistas de su épca y posteriores.
El ambiente en el que transcurren estas aventuras oscila en un marco temporal de un anacronismo evidente, pero que se ensambla sin mayores problemas.
A primera vista, tratándose de historia que tienen comO protagonistas a los caballeros del Rey Arturo, pensaría uno que andamos en plena Edad Media.
Sin embargo, el tiempo en el que va y vienen arranca en el s. V, en la llamada Antigüedad Tardía.
Un ejemplo de esto es la historia que vamos a comentar ahora. Se sitúa en el tiempo en el s. V, cuando oficialmente transcurren las aventuras de Valiente. En este caso, el hecho histórico que lo corrobora es el abandono de Britania por Roma, en los últimos años de su último poder.
La acción transcurre en trno a uno de los monumentos, aun en pie, que levantaron los romanos en su dominio, el muro de Adriano.
Foster se inspira en alguna de las muchas leyendas e historias que, desde entonces, han circulado por boca de los vecinos de la zona, o reflejada en relatos y cuentos, la de legionarios romanos fantasmales que en la noche, todavía gaurdan custodia a lo largo de la muralla.
Al mismo timpo, coincide, hecho histórico también, con la llegada de sajones y anglos a las costas britanas. En la historieta, Valiant es enviado por el rey Arturo a comprobar el estado de la fortificación, y preparar la defensa ante la llegada de estsos tribus germanas.


EL MURO DE ADRIANO.


El primer encuentro, una vez se va acercando al norte, que tiene Valiant con ese mundo romano de la época tardía, aunque no tan antiguo, como parece deducirse sus alegres y vistosas vestiduras medievales, es una viñeta donde se muestra una gran y larguísima zanja que cruza el territorio hasta lo lejano. 

Ni Valente ni los habitantes saben de su uso, y se preguntan para qué la hicieron, dice el recuadro. Es algo insólito.

Parece, de nuevo, como si estuvieran hablando muchos siglos después de la presencia romana, y sus edificaciones las encuentran inexplicables.

Lo más probable es que la zanja fueran los restos de una de tantas calzadas que recorrían la isla, construidas por los romanos. Bordeando la calzada casi siempre habían se preparaban zanjas laterales, y esto parece que es lo que está viendo Valente, los restos de una larga calzada.


Una gran zanja atraviesa el territorio, similar a una calzada romana.


Ahora en verdad no sabemos qué quiere representar Foster con la esta zanja en esta viñeta, pero lo cierto es que que la siguiente es ya un visión panorámica, desde cierta altura , de lo que era la muralla de Adriano.


Perfectamente dibujada, siguiendo con en realidad el relieve del terreno, se nos muestra propiamente el muro o muralla. Y, al mismo tiempo, un campamento, un castillo fortificado, de piedra, de los que jalonaban cada tanto la larga muralla, y que fueron el origen de futuros poblados y ciudades.


Valiente y su escudero divisan por primera vez la muralla abandonada de Adriano, con un castillo adosado y algunas construcciones menores.


De hecho, llegan hasta este abandonado castrum o castillo, y allí, entre los muros bien construidos, buscan un lugar acogedor para pasar la noche.


Recreaciones del muro de Adriano, que sigue fielmente Foster.


Estado actual del muro y los castillos, y la reconstrucción que hace Foster en su viñeta.


martes, 12 de mayo de 2026

EL CAN ES ACOGIDO EN LA ISLA DE LOS CANES: EL HONDIUS EN CANARIAS.

 Fermín González

El Can-ario (el Hondius) regresa a su casa, Can-arias:

Desde que empezó esta trifulca del hantavirus y el crucero que nadie quiere, llamaba la atencion ese nombre, Hondius.



El nombre del desgraciado crucero tenia pinta de palabra latina, pues la terminacion -ius lo delataba.



Pues, mirando por aqui y por alli, viene uno a saber que el dicho nombre, Hondius, es una latinizacion, del gusto de los humanistas europeos, del apellido flamenco Hondt.
Sin ir mas lejos, un miembro de este ajeno apellido es el del famoso jurista J. Dhont, que inventó la famosa y criticada ley, la del sistema de reparto de escaños en las democracias, la nuestra p.e.
Busqué por curiosidad su significado en neerlandés, y hont significa perro, can. Hondius, por tanto, podria significar perro, perruno, ... Incluso cazador, recordé el inglés hunt, ...
Hasta aqui, no habia nada que hacer. Me seguía pareciendo raro, sin embargo, esta palabra del neerlandés para perro o can.

Busqué por si acaso su etimologia lejana, original.
Y , si, ahí estaba.
Hond procede de la raiz indoeuropea *kuwn, la h- deriva de la original k-.

Y de esta raiz *kuwn tenemos el griego clasico kuwn kun-os, perro, de donde deriva cínico, en alusion al nombre que se dio el mordaz Diógenes a su secta.
De esa raiz procede nuestro palabra can, del latín canis canis. Y sus derivados, como canido, canino, ...
Y en neerlandés actual, hond (de la raíz *kuwn, la k- pasa a h-), perro, can.

Y, no queda otra que decirlo ya, el nombre, al parecer, de nuestras islas, las islas Canarias, las antiguas islas Afortunadas.
Hasta no hace mucho, el nombre de Canarias se explicaba por el texto de Plinio el Viejo, donde cita, con datos mas reales, a las siete islas canarias.
Cuando llega a Canaria, hoy Gran Canaria, indica que su nombre procede de los canes o perros de gran tamaño que alli habitaban.
En el texto de Plinio se dice precisamente que
... Canariam vocari a multitudine canum ingentis magnitudinis – ex quibus perducti sunt Iubae duo –

... se llama Canaria, por el gran número de canes de enorme tamaño que allí se crían ——dos de los cuales se los ofrecieron a Juba—

 Y asi se ha creido hasta no hace mucho.


Luego, se ha conocido que en el Atlas habitaban etnias con el nombre de gomeros y, si, kanarios.


            Con todo y asi, el Hondius (el can, el perruno) ha regresado a las islas de los canes, las Canarias.

EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (y 6)

  JULIÁN, CAUDILLO DE CABALLEROS. Cuando ya se encuentra restablecido, Valiant marcha hacia el norte para luchar junto a los caballeros. F...