EL SACRAMENTUM DE JULIÁN.
El centurión Julián, lo primero que habría que decir, es que no es, que podría perfectamente serlo, no es un superviviente, como sí en otros casos ya vistos en la cultura popular, no es, al menos que se diga, no es un superviviente de la misteriosamente desaparecida IX Legión.
Respondiendo al juramento casi sagrado de fidelidad, el sacramentum, a la milicia, a sus superiores y al emperador, que recibía un culto casi como una divinidad, Julián no puede dejar de cumplir ese voto para él sagrado y cumplir su misión, por disparatada, irracional y fuera de tiempo que pareciera.
Se muestra así como un perfecto e ideal representante de los valores que hicieron grande a Roma.
Julián empieza el relato de su extraña historia, justo cuando Roma abandona Britania, en el 412.
Foster nos pone en situación y, a continuación, nos va a relatar el origen y la explicación de esta extraordinaria aparición.
AL CALOR DE LA HOGUERA, JULIÁN LES RELATA
UNA INSÓLITA HISTORIA DE FIDELIDAD AL DEBER.
Estamos así en el terreno de lo legendario, los mirabilia o cosas extraordinarias, género del gusto culto y popular ya desde la antigüedad.
Volvemos al tiempo histórico, no al laxo, y Julián nos cuenta el momento decisivo de la historia, el abandono de Britania, Inglaterra en el cómic, por parte de los romanos.
Foster lo sitúa en el 412, los académicos actualmente toman como referencia el escrito de Honorio, cercado en Rávena e imposibilitado de dar ayudas, en el 410.
“EN EL AÑO 412, ROMA HIZO VOLVER A SUS LEGIONES DE INGLATERRA.
ESE DÍA, JULIÁN, UN SOLDADO ROMANO,
CAYÓ GRAVEMENTE HERIDO EN LA MURALLA”
Suponiendo un inevitable fin, cuando ya están cumplidos los preparativos para dejar la fortificación, el oficial, apiadado y por animarle en algo, le encarga una misión, algo sagrado para un legionario, como se ha visto: custodiar la muralla.
ANTES DE ABANDONAR EL DESTACAMENTO, SU OFICIAL LE ENCARGÓ, PARA ANIMARLO, EL CUIDADO DE LA MURALLA.
Pero, recurriendo a la falsa muerte, Julián milagrosamente se recuperó. Y, como un fantasma, una figura del otro mundo, que se resiste a desaparecer, aunque su mundo ya lo ha hecho, se dedica a recorrer y vigilar la parte de la muralla que le ha correspondido proteger.
“¡PERO JULIÁN NO MURIÓ! AL RECUPERARSE,
MONTÓ GUARDIA EN LA MURALLA.”
Cumpliendo con su misión, todos los días pasea por la muralla pendiente de todo.
Y no sólo eso, pues este Julián es, además, el fundador de un linaje de guardianes que se va a perpetuar en el tiempo, manteniendo el voto sagrado de deber que había tomado al principio.
Julián forma una familia, no sabemos cómo, en la siguiente viñeta, donde vemos cómo su misión pasa a su vástago heredero.
DESPUÉS LE CONFIÓ LA MISIÓN A SU HIJO MAYOR.
EN NUESTRA FAMILIA, EL PRIMOGÉNITO SIEMPRE SE LLAMA JULIÁN Y
ES EL GUARDIÁN DE LA MURALLA.
Junto con la misión se traspasa también el nombre, Julián. De tal manera que nos parece estar ante un personaje, un ser con apariencia de inmortal que se perpetúa en el tiempo, aunque en realidad es la sucesión de los nuevos herederos.
HEMOS MANTENIDO LA FÉ Y
HEMOS CUMPLIDO CON NUESTRO DEBER.
exclama con orgullo el siguiente Julián. Y así, sucesivamente, los sucesores del primer Julián han de seguir con el nombre y la misión encargada mucho tiempo atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario