jueves, 14 de diciembre de 2023

LOS HETAIROI SE DESPLAZAN A LA DERECHA.

EL COMIENZO DE LA BATALLA. ALEJANDRO Y LOS HETAIROISE DESPLAZAN A LA DERECHA EN TRES VERSOS.

 

https://fr.wikipedia.org/wiki/Fichier:Bataille_de_Gaugam%C3%A8les_2.PNG

Alejandro mueve la caballería a su derecha, a diestro, como dice el poema.

A continuación de esto, Alejandro decide como estrategia para evitar a los carros de hoces moverse él y su caballería hacia la derecha. Este movimiento al comienzo concuerda con la realidad histórica transmitida. Y sin más, empieza la batalla de esta forma abrupta y, como decíamos, tampoco hay otras citas a los carros falcados ni otras apreciaciones previas.

1348

Cuando supo Alejandro esa añagaza rara,

mandó irse a la izquierda a su gente preclara,

guiándolos él mismo por medio de una jara,

…

Quando sopo el rey toda la antipara

mando prender a diestro la su mesnada clara

g[u]io-los el mismo por medio una xara 

…

Ya sabemos que el dato, más o menos repetido desde Arriano y otros, es que Alejandro condujo a sus hetairoi, junto con infantería, hacia su derecha, es decir, a la izquierda del ejército persa. 

En esto, en esta breve cita de la táctica de la caballería, el movimiento a diestro, aunque quizás sea un dato quizás ya conocido, en esto decimos se ve el detalle erudito, que es característico del poemaNo es citado este hecho táctico siempre en los textos, sin embargo. Por ejemplo, en Pseudo Calístenes no se cita este desplazamiento a la derecha ni el giro, sino que el autor, más preocupado por la narración novelística, expresa con mucho colorido el estruendo y el fragor de la batalla.

 

Como decíamos, y siguiendo a las fuentes, aquí nos dice, aunque de forma sucinta, el movimiento hacia la derecha a diestro, (o izquierda (en la traducción, no entendemos por qué pone izquierda), de Alejandro y los hetairoi, su caballería, su gente preclara la su mesnada clara, para alargar y desorganizar el frente persa.

DOM ALEXANDRE EN ARBELAS-GAUGAMELA

LA BATALLA DE

GAUGAMELA

EN EL 

LIBRO DE ALEXANDRE.


1. NO HAY PROLEGÓMENOS, NI INICIO DE LAS HOSTILIDADES. EL COMIENZO DE LA BATALLA Y LA CARGA DE LA CABALLERÍA DECISIVA SE CONFUNDEN Y MEZCLAN EN EL ROMAN. AMPLIFICACIÓN ÉPICA EN MODO CABALLERESCO. LOS DUELOS SINGULARES. ALEJANDRO Y SUS HETAIROI EN LIZA.


El Roman, siguiendo la tradición literaria, relata el día previo a la batalla. Alejandro, cuando llega la noche les dice a los suyos que pasen la noche con atención y en espera del gran día que les sobrevendrá. Él mismo, de tantas preocupaciones, no puede conciliar bien el sueño.

Nos dice que los griegos pueden dormir la noche, no así los temerosos persas, porque el rey ha decidido atacar por el día, sin añagazas, como se había propuesto su general parmenio. Llegada la mañana, han de avisar al rey, pues se ha quedado insospechadamente dormido a poco de llegar el día.


Alejandro, aprestado para el día decisivo, da antes de todo una emocionante arenga a sus hombres. En esto sigue también los tópicos de los textos previos. Ante lo inconmensurable y abrumador del ejército persa, el macedonio debe encender los ánimos y sacar la valentía de sus hombres, impresionados ante tal multitud. 

Frente a esa multitud de guerreros de diversas regiones y lenguas, sin un liderazgo firme, ellos los griegos se encuentran firmemente unidos a su rey. Además y sobre todo, apela al sentido de la gloria duradera, la que ellos retendrán por los siglos al haber luchado ese día en una batalla decisiva.


1343

»Ahora aquí nos debemos cual valientes mostrar,

puesto que contra el mundo habremos de luchar;

pocos, y ellos muchos; aquí hemos de ganar:

por los siglos y siglos daremos que hablar.


”Agora nos devemos por varones preciar,

quando con tod el mundo avemos a lidiar;

nós pocos, ellos muchos, podremos nos honrar;

avrán p[e]r [cuncta sécula] de nós que [renunçar].


Pero todo no va a ser gloria y fama duradera, también les espera, si luchan con valor, el inmenso tesoro que guarda y alberga el imperio persa, y que pasará a sus manos en su momento.


1344

»Traen grandes riquezas, tesoros muy granados,

de nosotros serán si somos esforzados;

de eso no quiero parte, amigos y hermanos;

nunca más serán pobres los que aquí queden sanos.»


”Traen grandes rique[z]as, thesoros sobejanos,

todos andan por nuestros, si oviéremos manos;

non vos emperez[edes], amigos e hermanos,

nunca avrán pobreza los que scaparen sanos”.



LOS CARROS FALCADOS: Terminada la arenga de Alejandro, el autor nos devuelve a Alejandro, que antes de entablar combate, recibe noticias de un espía que se le allega, de los temibles carros falcados, otro elemento recurrente en esta batalla, maquinaria terriblemente peligrosa… contra el que advierte a sus tropas.

Sin embargo, este artefacto, los carros falcados, tan idóneos para espectaculares relatos, apenas le merece una estrofa al autor. A diferencia de los otros muchos, desde Arriano en adelante, y los propios films, el referente de los drepanoforoi, que le sacan rendimiento, en el poema ya decimos que solo tienen esta única mención.


1347

Díjole otra cosa: que en fila delantera

cien mil carros había de muy fuerte madera,

con veloz artilugio como rueda trapera,

y corrían tajando como hoz podadera.


Dixo li otra cosa: que en la delantera

aduzié cient mill carros de espessa madera,

que corrién por engeño plus que rueda tr[a]pera;

todos eran tajantes, como foz podadera.


Bodley 264 Romance of Alexander.

EL CABALLERESCO INFANTE DOM ALEJANDRO EN EL LIBRO DE ALEXANDRE

 INTRODUCCIÓN.

El llamado Libro de Alexandre es un poema medieval escrito en romance, uno de los tesoros de la literatura hispana, realizado en las primeras décadas del s. XIII, y de autor anónimo, aunque a lo largo del tiempo ha tenido diferentes atribuciones, como Gonzalo de Berceo.

Se incluye en la obras del llamado MESTER DE CLERECÍA, la literatura culta de estos siglos, y utiliza el verso propio de este mester, la quaderna vía.



Segunda estrofa del roman, donde exhibe el orgullo de su labor creadora,  a diferencia del mester de juglaría, culta y erudita..


Mester traigo fermoso, non es de joglaría

mester es sin pecado, ca es de clerezía

fablar curso rimado por la cuaderna vía

a sílabas cuntadas, ca es grant maestría.


Por la calidad del texto, la abundancia de noticias y el conocimiento de fuentes de documentación, siempre se ha considerado una de las obras más valiosas escritas sobre el líder macedonio en estos siglos, y de un contenido rico en erudición.

La historia y figura de Alejandro está narrada en un tono novelesco y espectacular, con abundancia de episodios y peripecias fabulosas. La obra se inscribe en un género especial de esta época, el Romance de Alejandro, una serie de textos escritos contando la vida y hazañas del rey macedonio, de mucho reconocimiento y fama en estos siglos.  

Como fuentes de la obra cuenta con las obras de clerecía de la literatura francesa contemporánea, como Gautier de Chatillon, autor de Alexandreis, reconocido poeta de la corte inglesa del s. XII, aunque, muchas de las noticias en ellas puedan remontarse, en último término, a las escasas fuentes documentales de la Antigüedad, como Curcio, en el que se inspira el poeta francés.

Tal como parece, la ambientación, los personajes y su conductas, las guerreras en estos caso, de tono heroico y caballeresco, parecen más propias de la época medieval que de guardar más verosimilitud con las del mundo antiguo.


Manuscrito Bodley 264 Romance of Alexander,

1338-1344, Bodleian Library.


LA BATALLA DE ARBELAS O GAUGAMELA EN EL POEMA.

La verdad es que uno presta más atención y detalle de la esperada cuando empieza a leer el pasaje del poema de la batalla de Gaugamela.

En el poema, a la batalla se la denomina, como fue habitual durante siglos, batalla de Arbela.

El tono épico de esta batalla ya había tenido otro antecedente en la parte primera del libro cuando el autor da su versión de la Ilioupersis, el saqueo final de Troya. Ahora volverá de nuevo a retomar el estilo de la epopeya al narrar la batalla.


Esta batalla, por tanto, ocupa un merecido, detallado y extenso relato dentro del conjunto del poema. Ya había acudido a este género épico capítulos atrás, cuando narra el saqueo y el trágico final de Troya.

En verdad, puede considerarse uno de los momentos principales del poema. De hecho, es un episodio propio de la novela de caballerías, la que se desarrollará durante estos siglos con gran éxito hasta llegar a El Quijote.


Forma una unidad perfecta y completa dentro de la obra general. 

Nos encontramos, así, en el relato de Gaugamela con otro pasaje extenso, de corte épico, insertado en el curso de la biografía de Alejandro

Es un episodio narrado con cierta extensión. Sus versos van desde la cuaderna 1338 a la 1454, ciento dieciséis cuadernas (116) en total, cuatrocientos sesenta y cuatro versos (464). Un adecuado espacio, por tanto, el que le dedica en correspondencia con tan digno hecho de armas

Los sucesos de la batalla se van recreando, y dan cuenta de lo ordenado y clarificado del relato bélico. Es evidente que siguen los tópicos usuales y tradicionales en el relato de estas batallas de género. 


DOM INFANTE ALEXANDRE EN UNA BATALLA CABALLERESCA ENTRE GRIEGOS Y PERSAS.

Está narrada toda la batalla al estilo de los romances heroicos medievales. Esto es, Alejandro es un formidable guerrero, guerrero además de porte y conducta anacrónicamente caballeresca, que se encuentran cara a cara en algún momento con Darío. 

Sobre este fondo de elegancia y cortesanía, Alejandro y los hetairoI tienen que luchar, en duelos singulares con enemigos fabulosos, como gigantes, con guerreros venidos de todas las partes del mundo,  o desembarazarse de golpe de innumerables enemigos que se les encaran. 

Los guerreros persas, ya decimos proceden de diversas partes de Oriente, Egipto, la India, u otros.

Manuscrito Bodley 264 Romance of Alexander,

1338-1344, Bodleian Library.


Además,  muchos de ellos presentan características negativas, como la soberbia de Geón, y otros son sencillamente seres desproporcionados e inhumanos, tal que gigantes.

En otros lances actúan, por contra, también de forma heroica y caballeresca también, como cuando defienden a algún compañero caído, tienen que defender con su vida al rey, y alguno muere valientemente por ello.

En verdad, los enemigos persas sirven de contrapunto a los heroicos combatientes helenos.


Todos ellos luchan con gallardía y valor, unos y otros mueren valientemente. La narración está plagada de duelos singulares, todos narrados en este elevado tono épico.


Además de Alejandro, como decimos, aparecen otra serie de guerreros secundarios, los hetairoi de la Caballería. Clito o Nicanor, ocupan en varias acciones un inédito primer foco, y dejan desaparecido a su rey. El caso principal es el de Nicanor, quien sustituye y ataca, como si fuera Alejandro, al propio Darío.

Estos Compañeros entablan luchas particulares contra los enemigos, y exhiben homéricas aristeias, de protagonismo guerrero. Eso sí, todo en un tono hiperbólico, pues son capaces de luchar y arrasar con cientos de enemigos que les vienen a la vez y de golpe.


La batalla, en verdad, está narrada desde el punto de vista heroico de los griegos. Los persas actúan en respuesta a aquellos, pero no son los protagonistas activos en los lances, sino en respuesta a la bravura helena. 

En algunos casos, ya decimos, presentan frente a sus oponentes helenos  rasgos fabulosos, algunos son gigantes, venidos de distintas partes del Oriente, la India incluso, o exhiben rasgos morales negativos, como la soberbia.

Sin embargo, destaca sobre todos los persas, por su contención y nobleza, el propio rey Darío, quién lo iba a decir, convertido en el otro gran protagonista del Libro. 


DARÍO REHABILITADO DE NUEVO, EN LA ÉPICA CABALLERESCA.

Frente a Alejandro, Darío se va a alzar como el gran personaje derrotado y de cariz trágico. La semblanza que se hace de éste en la parte final de la batalla, cuando llega la tarde a la batalla y se desvela cómo se han desarrollado los acontecimientos, la inminente derrota que le sobreviene, exaltan su figura.

Su deseo de morir antes que abandonar la batalla, su resistencia a huir y, luego, ya en la fuga, su afán por socorrer a heridos y maltrechos, reorganizar sus tropas, le otorgan una altura y una dignidad que, como hemos dicho, no tiene nada que ver con la descripción tradicional del rey atemorizado que nos legó la antigüedad.

Llama la atención también que, como ya hiciera como justo y clásico precedente Quinto Curcio, Darío se muestra como un caudillo ejemplar, que resiste en la batalla y sobresale en su derrota.

Algo que contradice totalmente, ya decimos, la imagen que del gran rey se había heredado mayoritariamente ya desde la misma antigüedad, había quedado plasmada en el mosaico de Issos de forma icónica, y llegado a nuestros días reflejada en los films de Rossen y Stone, y en viñetas y cómics de la cultura popular actual.

Es cierto que ni Arriano ni Plutarco entran en decir nada de la cobardía o no del persa, pero si lo muestran en franca huida ante el valeroso Alejandro. Curcio, en cambio, lo defiende y rehabilita de forma clara. 

Pero el mosaico de Issos, ya desde la antigüedad, dejó plasmada y  reflejada la instantánea en la que quedó inmortalizada la imagen de los dos líderes hasta nuestros días. Por un lado, el griego envalentonado y victorioso, por otro el persa viva de imagen del temor y la derrota. 


https://lacamaradelarte.com/obra/mosaico-de-la-batalla-de-issos/

El relato de la batalla en el poema, RESUMIENDO, tiene su extensión particular, y la recreación es propiamente literaria y artificial. Ahora bien, recoge y reproduce con verosimilitud, en varios momentos, datos de la tradición textual. Es el caso de la estrategia de Alejandro,que, aunque la relata solamente en un par de versos, y la mezcla con el episodio decisivo, responde a la descripción que ya viene de Arriano y Plutarco, y los continuadores.


La narración, a pesar del estilo cargadamente retórico, lleno de lugares comunes y acciones y hechos previsibles, la narración es vibrante, intenso y capta la atención.

Incluso se podría decir que tiene, para algunos, mayor atractivo que muchas de las recreaciones posteriores, incluso las actuales, que retratan aquel episodio bélico, histórico y novelesco al mismo tiempo. Incluso con las cinéfilas de Rossen y Stone. Tiene ganado, se podría decir, un valioso, digno y merecido lugar en el conjunto de la leyenda alejandrina.


Manuscrito Bodley 264 Romance of Alexander,

1338-1344, Bodleian Library.