martes, 28 de julio de 2026

J. NEGRETE, CANNAS Y GAUGAMELA (ALEJANDRO-GAUGAMELA) (CONT.4)

 Hay algunas cosas más, pero podemos pasar al enfrentamiento, al fugaz enfrentamiento en los dos casosentre los dos líderes, si se puede llamar así.


El fugaz duelo en el mosaico y en la viñeta de A. Estefan.


  1. Ya sabemos que la táctica de Alejandro en Gaugamela era aprovechar un hueco en las estiradas líneas persas, para atacar directamente el lugar que ocupaba el rey Darío.

  2. La caballería de los Compañeros, Hetairoi, dirigida por él mismo, como citan las fuentes, o por Nicanor o, como aquí, porque el propio comandante se lo pide, por Perdicas, atacan al Gran Rey persa. 

  3. La siguiente acción, supuesta o no, es que los dos líderes se contemplan, aunque sea en breve. 

  4. Luego, también hipotética o no, viene ese momento que en algunas novelas, y en los films, es el decisivo. Siguen en esto, como hemos dicho, a Diodoro, el único que lo cita. Alejandro, decidido a ir a por Dario, se dirige a  galope hacia donde el persa, atrapa una lanza de algún lugar y la arroja sobre Darío con intención final.

J. NEGRETE, CANNAS Y GAUGAMELA (ALEJANDRO-GAUGAMELA) (CONT.3)

 

  1. Ahora bien, quizás puedan encontrarse algunos elementos paralelos más, pero ese enfrentamiento directo y singular que siempre buscó Alejandro contra el líder enemigo, aquí se reproduce también, como ocurrió en Issos y Gaugamela, entre Alejandro y el dictator Papirio.


  1. En efecto, se producen los siguientes elementos recurrentes.

    1. batalla en un momento indeterminado,

    2. aparición de Alejandro con su caballería en el frente.

    3. vislumbre del líder contrario, Papirio Cursor.


  1. Algunas diferencias entre el dictator Papirio y Darío:

    1. Darío es el Gran Rey de una gran coalición de pueblos asiáticos. 

    2. Aunque fue un gran líder y estratega, también se le representa, en la tradición helena, con un boato y un adorno fastuoso que parecen no corresponder a un líder en batalla.

    3. Sin embargo, ya se sabe que esto es en realidad el fasto que debe rodear a la figura del Gran Rey, referente de todos los combatientes.

    4. Darío, pues, aparece trajeado con túnicas doradas y otros ropajes llamativos.

    5. en su lugar, el sobrio dictator romano Papirio se cubre con la coraza militar de un guerrero y solo una capa roja como distintivo.

    6. Darío va sobre el carro real, con auriga, ubicado en el centro y protegido por tropas escogidas, como los llamados Inmortales.


Darío sobre el carro de mando.


  1. Papirio Cursor, de nuevo sobriamente, aparece cabalgando una montura, sin mayor fasto, y rodeado de sus principales lugartenientes.

J. NEGRETE, ALEJANDRON ANÍBAL, CANNAS Y GAUGAMELA (ALEJANDRO-GAUGAMELA) (CONT.2)

 

  1. Negrete recurre, más bien, al hábil y astuto estratega cartaginés Aníbal, que va a suplantar en esta ocasión las tácticas habituales del ejército macedonio.

  2. y, de paso, por decir algo, acaba concediendo la supremacía, la que se establecía en la Antigüedad entre los tres más grandes estrategas, si Alejandro, Aníbal y Escipión, no a Alejandro, al general púnico Aníbal Barca.


Alejandro, Aníbal y Escipión.


  1. Y así, la batalla de la novela es una recreación de la batalla de Cannas de Aníbal, al parecer, y casi nada que ver con la de Gaugamela y las otras batallas de  Alejandro y sus tácticas habituales.

  2. Se sabe que Aníbal logró envolver al enemigo por las alas, y atrapar al grueso de las legiones romanas en aquel fatal enfrentamiento entre cartagineses y romanos.

  3. En la novela de Negrete, los romanos, como en Cannas, han caído en la trampa del centro macedonio. Esta línea empieza a retroceder, simulando derrota, pero lo que provoca es que las legiones penetren cada vez más en una bolsa y queden atrapados e inoperantes. Luego, la caballería macedonia, que vence a la romana por las alas, las ataca por las espaldas, cuando ya no pueden maniobrar y se estorban entre todos.

  4. Así, más que una reproducción de las tácticas habituales de Alejandro, estamos en verdad ante las directrices estratégicas de Aníbal. La batalla es la de Cannas, no la de Gaugamela.


La batalla de Cannas aquí,  a la que parece rcurrir J. Negrete en la batalla final de su novela. 


lunes, 27 de julio de 2026

LUCIANO vs. JAVIER NEGRETE, ALEJANDRO vs. ANÍBAL BARCA.

 JAVIER NEGRETE, LAS ÁGUILAS DE ROMA Y LA CONVERSIÓN DE ALEJANDRO EN ANÍBAL BARCA.

El novelista Javier Negrete, mezclando sus dos géneros de ficción favoritos, la novela histórica de ambiente grecorromano y la ciencia ficción, nos ofrece en este libro una entretenida novela cuyo punto de partida es de por sí completamente sugestivo. Es decir, ¿qué hubiera pasado si se hubieran enfrentado los dos ejércitos más potentes  y eficaces de la antigüedad, el ejército de Alejandro Magno y la legión romana? Este tipo de narración se suele llamar novela de ficción histórica o ucronía.



  1. Vamos a dejar a un lado todas estas posibilidades, nos olvidaremos en verdad de la mayor parte de la novela, y nos centraremos en el encuentro final y decisivo que, también, concluye  todo lo acontecido en el relato. En el enfrentamiento y batalla final de la novela, entre el ejército macedonio y las legiones del dictador Papirio, hemos rastreado, en los vaivenes de esta ficticia y ucrónica batalla, algún parecido o similitud o parentesco con las históricos combates que sostuvo Alejandro en la campaña asiática, Issos pero, sobre todo, Gaugamela.

  2. En efecto, hay un episodio, que, en verdad, no es exclusivo de Gaugamela, más bien un elemento literario bélico recurrente, y aquí también aparece, un episodio que es el breve enfrentamiento directo entre los dos líderes de los dos ejércitos, Alejandro y en este caso Papirio. Este enfrentamiento no aparece en Arriano, pero sí en Quinto Curcio y en Diodoro, tiene su plasmación plástica en el mosaico de Pompeya.


Duo reges iunctis prope agminibus proelium accenderant; (...) Curru Dareus, Alexander equo vehebatur: utrumque delecti tuebantur, sui immemores…

Ambos reyes, a cortísima distancia ya el uno del otro, inflamaban a los suyos al combate; Darío en un carro y a caballo Alejandro, rodeados ambos de sus más escogidas tropas, …

(Q. Curcio Rufo)



  1. decimos en este caso, pues el caso paradigmático, llevado ya a referente icónico en el llamado mosaico de Issos-Gaugamela, es el cara a cara breve entre un ecuestre Alejandro y su gran oponente Darío, elevado sobre su carro real.

Mosaico de Pompeya, o de Issos (o Gaugamela).


  1. en verdad que en los dos enfrentamientos principales de Alejandro contra el Gran Rey, Issos y Gaugamela, y aunque suene a simpleza, el macedonio buscaba en primer lugar capturar o acabar con Darío. Acabado con éste, el ejército persa estaba derrotado de seguido. Era su estrategia principal, aunque suene tan lógica.


Alejandro enfila contra Darío, en la viñeta de O Megas Alexandros, de A. Estefan.


  1. En la novela de J. Negrete, como hemos visto arriba, la batalla final no tiene mucho que ver con las batallas tradicionales que libró Alejandro, y con su estrategia, tan repetitiva como eficaz, del martillo y el yunque, caballería más infantería.

jueves, 21 de mayo de 2026

EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (y 6)

 JULIÁN, CAUDILLO DE CABALLEROS.


Cuando ya se encuentra restablecido, Valiant marcha hacia el norte para luchar junto a los caballeros.

Foster, dejando de lado ya la leyenda del centurión Julián y el muro de Adriano, dedica las siguientes y bastantes más páginas y viñetas al épico enfrentamiento entre los caballeros de Camelot y las fuerzas coaligadas de pictos y vikingos. La leyenda de Julián ha quedado atrás.

Casi al final de estas luchas, los caballeros se refugian en el muro, y mediante una estratagema, Valiante hace que pictos y vikingos, antes en coalición, se enfrenten entre ellos mismos. Y así ocurre, destruyéndose mutuamente y sin que los hombres de Arturo tengan que intervenir. Los pictos regresan a sus tierras altas, y los vikingos embarcan en sus naves y abandonan el litoral escocés.


Es entonces cuando, ya lo teníamos olvidado, reaparece el centurión romano en la viñeta que cierra este amplio episodio.


El rey Arturo confirma a Julián como protector de la muralla, y le da el mando de un grupo de jinetes, ¿sármatas por casualidad?


Y otra vez, volvemos a encontrar el paradójico encuentro entre el literario Arturo y el casi histórico Arturo, en la versión de Julián. 

Los dos marcos temporales entre los que oscila las historias de Foster, la Antigüedad Tardía y la Baja Edad Media, se dan la mano en esta viñeta.

El literario y legendario Arturo encarga la misión de defender el muro y la vida romana a Julián, que puede ser con toda probabilidad el origen de su figura legendaria.

Esto es, como ya se ha dicho, una de las explicaciones del origen histórico de las leyendas artúricas parece encontrarse precisamente en estos destacamentos romanos que quedan en la isla después del abandono oficial por Roma. 

Y que del enfrentamiento entre los restos de estas fuerzas romanas, incluidas tropas de caballería sármata, encima que aparecen citados jinetes en el recuadro, según algunos, con los pueblos germanos que llegan a la isla en esos momentos, sajones y anglos, principalmente, pero no vikingos, todavía faltan unos siglos para eso, de este enfrentamiento desigual entre los antiguos romanos de Britania y los nuevos invasores, en estas luchas casi de frontera, fue en las que se fraguaron las leyendas de la materia artúrica.

Así que, volviendo otra vez a la viñeta y a lo que decíamos, no deja de ser paradójico y muy elocuente la viñeta esta en la que se encuentran el rey Arturo, el de la leyenda, el mítico rey de Camelot, con el humilde, castrense pero bravo centurión romano, Julián, que puede ser el posible origen de la existencia legendaria del mismo rey de Camelot.

Los dos, uno y otro, frente a frente en el dibujo de esta última viñeta de este episodio.


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (5)

 VALIENTE ATRAVIESA EL MURO.

Ya recogida la información necesaria sobre el estado de la fortificación, Valente envía a su escudero a Camelot con las informaciones.

Él, por su parte, y a pesar de las advertencias del centurión, decide aventurarse, como siglos antes la IX Legión, decide aventurarse, abandonar la muralla e internarse en el territorio hostil de los pictos.


 

Valiant abandona el lugar seguro de la fortaleza de Adriano.


Y así, ataviado como un indígena más, armado de escudo, arco y lanza, y cubierto con lo que parece una piel de lobo, no se aprecia bien, como si fuera miembro de una Mannerbund o agrupación de guerreros-lobo. 

Atrás deja la muralla y una torre semiderruida, mientras Julián lo despide desde lo alto.

A partir de esta incursión en solitario, de momento Julián y la muralla desaparecen. Valiant ha entrado en el otro mundo, el de la barbarie.

Al poco de internarse, una banda de guerreros pictos que lo acechaban lo capturan y lo llevan conciso. 

Foster aprovecha entonces para ofrecernos unas viñetas dedicadas al paisaje hermoso de las tierras escocesas, llenas de aguas, bosques y entradas de mar.


 

Foster nos muestra vistas espléndidas de paisajes escoceses.


Gawain, que se había quedado en el castillo dedicado a la vida disipada, empieza a preocuparse, y parte en busca de su compañero de armas. 

Cabalgando, se cruza con el escudero, que le indica el lugar de la cabaña de Julián, donde éste le informa de lo ocurrido. Una vez conocido, Gawain atraviesa también la muralla fronteriza y se interna en los dominios de los pictos.


Gawain conoce la desaparición de Valiant, y sale en su búsqueda.


Ansioso por encontrar a Valiant, encuentra el campamento de los vikingos a la desesperada, y rescata a Valiante, sometido a torturas. Los dos caballeros huyen, y son perseguidos por los guerreros pictos. Cuando están a punto de alcanzarles, ya logran alcanzar la muralla.

Gawain deja en el suelo el cuerpo sin sentido de Valiant, y se dispone a enfrentarse él solo ante la turba de pictos.


Gawain y Valiant alcanzan la muralla, perseguidos por los pictos.


En ese momento, se abre la puerta de la muralla, y aparece Julián.

Los pictos, horrorizados por superstición y temerosos ante la visión y la figura del centurión, el “inmortal”, exclaman, entran en pánico y huyen del lugar.


La presencia de Julián, el “inmortal” para los pictos, los ahuyenta.


No se le ocurre otra cosa a Foster, embebido en el idealizado y adelantado mundo romano que, a la vista del lamentable estado de salud de Valente, vapuleado por todos lados, que recuperar la higiene y el cuidado por la salud de los romanos. 

De tal manera que recupera unas pulcras e impolutas termas romanas de la muralla, donde Valiant se recuperará casi milagrosamente.


     

Valente se recupera en unas civilizadas termas romanas conservadas por el centurión Julián. Por la tarde, Gawain se para apesadumbrado por la muralla.


Una vez recuperado, Valiant emprende camino a Camelot, ha de informar al rey de lo que ha conocido de los vikingos y su inminente invasión.

El rey Arturo marcha hacia el norte para enfrentarse al peligro, mientras Val queda en la corte, todavía le queda mucho para recuperarse.

Allí se entretiene en compañía de bellas damas, que le acompañan en las largas tardes de la época.


   

La imagen de Valiant en la idealizada corte de Camelot recuerda a las recreaciones románticas y preciosistas de los prerrafaelitas ingleses del s. XIX, recreando la Antigüedad, como ésta de Alma Tadema.


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (4)

INSPECCIONANDO LA MURALLA, DE ESTE A OESTE.


Como el legendario film de los años ochenta, Los Inmortales, también ambientado en un linaje escocés, al centurión Julián, guardián de la muralla, los lugareños lo miran con temor, y le  llaman también así, el “inmortal”.


Acompañado por Julián, Valiente comienza la inspección de la muralla.


Julián guía con gusto a Valiente en su inspección de la fortificación, que comprueba claramente el temor que les inspira a los del lugar. Hasta tal punto que, asombrados, lo llaman “el inmortal”.


LA LEYENDA DEL GUARDIÁN DE LA MURALLA, 

AL QUE LLAMAN “EL INMORTAL”, LES ASUSTA.


El muro de Adriano está cuidadosamente dibujado, extendido a lo largo del terreno, siguiendo las oscilaciones del terreno, salìcado de torres de vigilancia a intervalos regulares.

Foster se preocupa por dibujar algunos desperfectos en la línea de la muralla, aunque su estado general parece ser bueno y apto para su reutilización. Valente y Julián continúan con la inspección completa de la fortificación, y van a llegar al otro extremo, donde la muralla linda con el mar.




Foster hace una gran elipsis para dejar de lado los pormenores de la inspección. En tres viñetas, con la salida, una parada y el final en el oeste, nos muestra la inspección general del muro por parte de Valente.


Y SÍ, GRACIAS A JULIÁN Y SUS ANTEPASADOS, 

CRUZAN INGLATERRA DE COSTA A COSTA.

Si nos atenemos al mapa de debajo, hay que suponer que en la viñeta, Valente ha llegado al punto final, en el golfo o fiordo de Solweig, en esa estampa idílica en un día espléndido.


 

Recorrido supuesto de Valente a lo largo de la muralla, de este a oeste


EL FANTASMA DEL MURO DE ADRIANO (EL PRÍNCIPE VALIENTE) (3)

 EL SACRAMENTUM DE JULIÁN.


El centurión Julián, lo primero que habría que decir, es que no es, que podría perfectamente serlo, no es un superviviente, como sí en otros casos ya vistos en la cultura popular, no es, al menos que se diga, no es un superviviente de la misteriosamente desaparecida IX Legión.

Respondiendo al juramento casi sagrado de fidelidad, el sacramentum, a la milicia, a sus superiores y al emperador, que recibía un culto casi como una divinidad, Julián no puede dejar de cumplir ese voto para él sagrado y cumplir su misión, por disparatada, irracional y fuera de tiempo que pareciera. 

Se muestra así como un perfecto e ideal representante de los valores que hicieron grande a Roma.


Julián empieza el relato de su extraña historia, justo cuando Roma abandona Britania, en el 412.


Foster nos pone en situación y, a continuación, nos va a relatar el origen y la explicación de esta extraordinaria aparición.


AL CALOR DE LA HOGUERA, JULIÁN LES RELATA 

UNA INSÓLITA HISTORIA DE FIDELIDAD AL DEBER.


Estamos así en el terreno de lo legendario, los mirabilia o cosas extraordinarias, género del gusto culto y popular ya desde la antigüedad.

Volvemos al tiempo histórico, no al laxo, y Julián nos cuenta el momento decisivo de la historia, el abandono de Britania, Inglaterra en el cómic, por parte de los romanos.

Foster lo sitúa en el 412, los académicos actualmente toman como referencia el escrito de Honorio, cercado en Rávena e imposibilitado de dar ayudas, en el 410.

“EN EL AÑO 412, ROMA HIZO VOLVER A SUS LEGIONES DE INGLATERRA. 

ESE DÍA, JULIÁN, UN SOLDADO ROMANO, 

CAYÓ GRAVEMENTE HERIDO EN LA MURALLA”


Suponiendo un inevitable fin, cuando ya están cumplidos los preparativos para dejar la fortificación, el oficial, apiadado y por animarle en algo, le encarga una misión, algo sagrado para un legionario, como se ha visto: custodiar la muralla.


ANTES DE ABANDONAR EL DESTACAMENTO, SU OFICIAL LE ENCARGÓ, PARA ANIMARLO, EL CUIDADO DE LA MURALLA.


Pero, recurriendo a la falsa muerte, Julián milagrosamente se recuperó. Y, como un fantasma, una figura del otro mundo,  que se resiste a desaparecer, aunque su mundo ya lo ha hecho, se dedica a recorrer y vigilar la parte de la muralla que le ha correspondido proteger.


“¡PERO JULIÁN NO MURIÓ! AL RECUPERARSE, 

MONTÓ GUARDIA EN LA MURALLA.”


Cumpliendo con su misión, todos los días pasea por la muralla pendiente de todo.

Y no sólo eso, pues este Julián es, además, el fundador de un linaje de guardianes que se va a perpetuar en el tiempo, manteniendo el voto sagrado de deber que había tomado al principio.

Julián forma una familia, no sabemos cómo, en la siguiente viñeta, donde vemos cómo su misión pasa a su vástago heredero.


DESPUÉS LE CONFIÓ LA MISIÓN A SU HIJO MAYOR. 

EN NUESTRA FAMILIA, EL PRIMOGÉNITO SIEMPRE SE LLAMA JULIÁN Y 

ES EL GUARDIÁN DE LA MURALLA.


Junto con la misión se traspasa también el nombre, Julián. De tal manera que nos parece estar ante un personaje, un ser con apariencia de inmortal que se perpetúa en el tiempo, aunque en realidad es la sucesión de los nuevos herederos.


HEMOS MANTENIDO LA FÉ Y 

HEMOS CUMPLIDO CON NUESTRO DEBER.


exclama con orgullo el siguiente Julián. Y así, sucesivamente, los sucesores del primer Julián han de seguir con el nombre y la misión encargada mucho tiempo atrás.


ECLIPSE EN GAUGAMELA

Hablando de eclipses...,  Hace algún tiempo, allá por el mes de septiembre de, nada, el año 331 a.C., un ejército macedonio al mando de cier...