domingo, 29 de diciembre de 2024

DULCE ET DECORUM …: TIRTEO, HORACIO Y DON CELESTINO EN EL 2 DE MAYO DE GALDÓS. (Y 4)

 SEGUNDO MOMENTO: EL PATER CRISTIANO ENTONA EL DULCE  ET DECORUM PRO PATRIA MORI. EL ANCIANO DE TIRTEO EJEMPLIFICADO EN EL PATER.

    Ceslestino, anonadado ante tal matanza, ebrio de lucha y sangre, se propone él mismo como luchador al frente de todos, 


... ¡Oh!, yo tiemblo, sostenedme; no, dejadme tomar un fusil, lo tomaré yo...

   

  Es, se convierte, entonces, en aquel anciano venerable ἄνδρα παλαιότερον, forzado a la lucha, a los que alude Tirteo en su poema, modelo vergonzoso αἰσχρὸν, en el sentido de vergüenza hombría y valor, para animar a la lucha y la muerte de los otros guerreros πρόσθε νέων, los jóvenes. En estos versos desgarradores, y cargados de vergonzoso efectismo para sacudir las almas a punto de enardecer de los guerreros.



"... Vergonzoso es, desde luego, que caiga en vanguardia (primera fila) y quede ante los jóvenes tumbado un hombre ya maduro, que tiene ya blanca la cabeza y canosa la barba, y queda exhalando su ánimo audaz en el polvo, con el sexo cubierto de sangre en las manos –bochornoso espectáculo – y su cuerpo desnudo..."


αἰσχρὸν γὰρ δὴ τοῦτο, μετὰ προμάχοισι πεσόντα

κεῖσθαι πρόσθε νέων ἄνδρα παλαιότερον,

ἤδη λευκὸν ἔχοντα κάρη πολιόν τε γένειον,

θυμὸν ἀποπνείοντ᾽ ἄλκιμον ἐν κονίῃ, 25

αἱματόεντ᾽ αἰδοῖα φίλαις ἐν χερσὶν ἔχοντα -- αἰσχρὰ

τά γ᾽ ὀφθαλμοῖς καὶ νεμεσητὸν ἰδεῖν -- καὶ

χρόα γυμνωθέντα: ... 


recreación del poeta Tirteo; formación de hoplitas ante los que se entonaba 

los cantos de batalla, como los de Tirteo y Calino de Esparta. 


En cambio, en la algarada del 2 de mayo, la muchedumbre popular, cuchillos en ristre, atacaba de cualquier manera, dejando su vida plena, ante las acorazadas y esta vez sí bien formadas y tropas victoriosas francesas.


LA CARGA DE LOS MAMELUCOS, DE GOYA.


Aunque más bien, pues nuestro trastornado don Celestino ha recuperado parte de su conciencia sacerdotal, ya no va a bajar al fregado de la pelea con armas y a disparar, como antes había reclamado, “... dejadme tomar un fusil, lo tomaré yo…

No, ahora, encontrada su verdadera misión, cual el poeta espartano encarnado, sino a alentar con sus cantos, como aquel Tirteo de Esparta. De éste, del que apenas se sabe nada, se cuenta que era un simple y humilde maestro de la Lacedemonia y, para mayor desdoro en aquella eugenésica sociedad espartana, tuerto y cojo. tal como nuestro pater en las callejuelas del Madrid de l2 de mayo, 

... Yo que soy un viejo inútil, yo que nunca he visto un combate, yo que jamás he disparado un tiro, yo que en mi vida he peleado con nadie, yo que no puedo ver matar un pollo, yo que nunca he tenido valor para matar un gusanito, ..., 


Invertebrado este último que añade Galdós con un ligero toque de humor en medio de tanta tragedia sangrienta y descarnada,


"... Si yo tuviera veinte años… Si yo tuviera veinte años, tendría el valor que ahora me falta, y me lanzaría en medio del combate, y a palos, sí señores, a palos, acabaría con todos esos franceses. Ahora mismo, con mis sesenta años…

En lo más alto de su proclama, resurgen de su interior aquellas palabras de dignidad y valor, para ofrecer a los que le rodean y a Gabriel. 

“... Gabriel, ¿sabes tú lo que es el deber? ¿Sabes tú lo que es el honor?...”

Y el viejo párroco, pleno de esa pasión ciega, sí, se confiesa eso mismo, un viejo, un anciano inútil e inservible, cobarde. 

Pues para que lo sepas, oye: Yo que soy un viejo inútil, yo que nunca he visto un combate, yo que jamás he disparado un tiro, yo que en mi vida he peleado con nadie, yo que no puedo ver matar un pollo, yo que nunca he tenido valor para matar un gusanito, yo que siempre he tenido miedo a todo, yo que ahora tiemblo como una liebre y a cada tiro que oigo parece que entrego el alma al Señor,...

    Y es entonces, por obra y gracia del magisterio de nuestro autor, cuando el pater, Tirteo pagano, Horacio redivivo, pleno de lecturas y memoriales latinescos, entona, en el clímax de su vida que está sucediendo en aquellos momentos trágicos, el verso enardecido de aquellos poetas antiguos. 

 "... voy a bajar al instante a la calle, no con armas, porque armas no me corresponden, sino para alentar a esos valientes, diciéndoles en castellano aquello de Dulce et decorum est pro patria mori!     


Al anciano pater, a don Cestino, la proclama, nada menos, el maestro de los Episodios, en aquellos momentos casi de trance, se la hace enunciar en ¡¡latín!!, como si el espíritu de la antigua civilización latina, de la Aeterna Roma, aún corriera, inadvertida, por sus venas y las de cuantos le rodean. 

    Dulce et decorum est pro patria mori! 

Sí, ese latín pagano, pero culto y literario al mismo tiempo, que memorizó y aprendió para luego dar sus oficios sacramentales.

Y sus pinitos panegíricos en el mejor latín que los humanistas y sus continuadores pudieron enseñar y exhibir en las aulas, desde las más rudas y humildes, hasta las académicas y excelsas.

Y Gabriel, Gabrielillo, queda enardecido, no nos sale otro verbo, insuflado de vergüenza y hombría ante el arrojo del pater, como si resonara en él las palabras del vate espartano, salta movido por el mismo resorte de valor y afrenta tras las palabras del anciano cura.

"... Estas palabras, dichas con un entusiasmo que el anciano no había manifestado ante mí sino muy pocas veces, y siempre desde el púlpito, me enardeció de tal modo que me avergoncé de reconocerme cobarde espectador de aquella heroica lucha sin disparar un tiro, ni lanzar una piedra en defensa de los míos... "


El referente antiguo en los versos de Tirteo lo encontramos en aquellos versos de Embatèria, o cantos de marcha militar en versos anapestos, para elevar los ánimos ante la inminencia de la lucha.


"... ¡Ah jóvenes, pelead con firmeza y codo a codo; no iniciéis una huida afrentosa ni cedáis al espanto, aumentad en vuestro pecho el coraje guerrero, y no sintáis temor de hacer frente al enemigo! ; Y a vuestros mayores, que ya no conservan ligeras rodillas, a los viejos, no les abandonéis atrás al retiraros..."


  νέοι, ἀλλὰ μάχεσθε παρ᾽ ἀλλήλοισι μένοντες,

μηδὲ φυγῆς αἰσχρᾶς ἄρχετε μηδὲ φόβου,

ἀλλὰ μέγαν ποιεῖσθε καὶ ἄλκιμον ἐν φρεσὶ θυμόν,

μηδὲ φιλοψυχεῖτ᾽ ἀνδράσι μαρνάμενοι:

τοὺς δὲ παλαιοτέρους, ὧν οὐκέτι γούνατ᾽ ἐλαφρά, 20

μὴ καταλείποντες φεύγετε γηπετέας:

...

     Desde luego, no sabemos, o sí, lo adivinamos, cómo el maestro de las letras decimonónicas, el cronista de Madrid, pudo ofrecernos en tal algarada del 2 de mayo esta imagen icónica, esta referencia anciano-juvenil, cómo se le pudo ocurrir conjuntar, como si tuviera el poema de Tirteo ante sus ojos, y en su creación transfigurara los papeles y las épocas, y lo dramatiza y representara. 

tomado de aquí


    Es decir, el anciano de pelo blanco de Esparta, que quería luchar en vanguardia, es aquí convertido en un rústico, hasta ahora simplón y pueblerino párroco de pueblo, de repente poseído y enardecido por una furia y una ira justa y casi sagrada. 

Y las multitudes de jóvenes hoplitas que se enardecen ante su arrojo son aquí resumidas en la figura y los pensamientos de Gabriel, Gabrielillo que asume el papel de aquellos guerreros de vergüenza digna que quieren ser honorables. 

    El narrador retoma de nuevo el ardor, que casi titubea, de Gabriel, cual hoplita espartano.


"... A no contenerme la presencia de Inés, ni un instante habría yo permanecido en aquella situación. Después cuando vi al buen anciano precipitarse fuera de la casa, dichas sus últimas palabras, miedo y amor se oscurecieron en mí ante una grande, una repentina iluminación de entusiasmo, de esas que rarísimas veces, pero con fuerza poderosa, nos arrastran a las grandes acciones


Oímos y resuenan de nuevo los versos de Tirteo que acabamos de ver,  


"... ¡Ah jóvenes, pelead con firmeza y codo a codo; ...

Y a vuestros mayores, ..., a los viejos, no les abandonéis atrás al retiraros..."


νέοι, ἀλλὰ μάχεσθε παρ᾽ ἀλλήλοισι μένοντες, ...

τοὺς δὲ παλαιοτέρους, ..., 20

μὴ καταλείποντες φεύγετε γηπετέας:

Dulce et decorum en medio del 2 de mayo, pronunciado desde las entrañas por el padre Celestino, que tiene una súbita revelación, ajeno a toda caridad cristiana, bueno, eso si, como Tirteo, que arengaba a las tropas, don Celestino las arenga también, sin acompañamiento musical ni ordenadas falanges de hoplitas, sino la turba más mundana y callejera madrileña, encabezada, quién lo iba a decir, por arrojadas y envalentonadas doñas, mujeronas de nobleza popular, que en ese momento se convierten en auténticas heroínas de su patria y sin miedo a morir.

Pero acude a su alma cristiana la su formación latina, y los versos de Tirteo, los de la bella muerte, τεθνάμεναι γὰρ καλὸν, llevados y transcritos en Roma por el poeta Horacio, Dulce et decorum …, son los que alientan su ardor patrio y el de sus compatriotas.… 

Dulce et decorum est pro patria mori:

mors et fugacem persequitur uirum

nec parcit inbellis iuuentae

poplitibus timidoue tergo.  15


… Es dulce y glorioso morir por la patria. La muerte acosa en la fuga al cobarde, y no perdona al joven <no perdona las corvas del joven> sin arrestos que vuelve al peligro las tímidas espaldas…

tomado de aquí, A. Pérez Vega.



CONCLUSIÓN.

El motivo de la bella muerte, expresado por los verso de Horacio como el tópico Dulce et decorum pro patria mori, a modelo e imitación de los poetas helenos, ha tenido, tiene y seguirá teniendo, por desgracia, referentes y situaciones reales y relatos artísticos que la revivan. De las infinitas referencias que encontramos de este lema, hemos encontrado, por otra parte ya muy conocida, la versión que Galdós ubica y nos relata muy oportunamente, y no podía ser el lugar más desgraciadamente propicio, en su Episodio de El 18 de marzo y el 2 de mayo, justo donde se inicia, de un modo súbito y popular, la rebelión contra la disimulada ocupación francesa en el solar hispano. De boca de un pacato sacerdote cristtiano, el arrebato bélico que surge de aquel día le hace reencarnarse en Horacio, quien emulaba al legendario Tirteo, y lanzarse a la calle para enardecer al pueblo con su arenga y con voz latina, Dulce et decorum est pro patria mori.

DULCE ET DECORUM …: TIRTEO, HORACIO Y DON CELESTINO EN EL 2 DE MAYO DE GALDÓS. (3)

 EN LA ALGARADA DEL DOS DE MAYO.


El Dos de Mayo, en torno a la artillería del antiguo cuartel de Monteleón, 

hoy plaza de Malasaña, donde Galdós relata los sucesos principales. Joaquín Sorolla


La acción se sigue desarrollando en torno a los persistentes intentos de Gabriel de liberar a su amada y escapar de aquellos rapaces familiares, los Requejo. Pero en su entorno, en el Madrid en ebullición, con las sospechas de la marcha de los reyes, la llegada y ocupación supuestamente amistosa de los militares franceses de Napoleón, la historia amorosa se verá arrastrada por los trágicos acontecimientos que ocurrirán en el alzamiento del dos de mayo. En ese día confluirá todo, la historia de Gabriel  e Inés, y la algarada del pueblo de Madrid contra los franceses.

De paso, en esos días había llegado también a Madrid el cura don Celestino, tío de Inés y con quien había estado hasta que es llevada por los Requejos. El pater, algo mojigato y bonachón cura de pueblo, se verá enardecido por los acontecimientos de ese día, y se transformará súbitamente en un fiero arengador de las masas contra la ocupación francesa.


PRIMER MOMENTO: EL PADRE CELESTINO ENTONA EL PEÁN Παιάν DE ESQUILO EN LOS PERSAS:


    El pater, a fuerza de visiones del horror de aquel 2 de mayo, va perdiendo de golpe su caritativa y piadosa alma cristiana. Hasta tal punto que abandona su voto de misericordia y pide con urgencia un arma ... dejadme tomar un fusil ... para enfilar y enfrentar a los crueles y sanguinolentos franceses.


"... Parece que hasta los muertos hablan, lanzando de sus bocas exclamaciones furiosas… ¡Oh!, yo tiemblo, sostenedme; no, dejadme tomar un fusil, lo tomaré yo.

Y, ardiendo en furor patrio y épico, anima a todos, incluso a la joven Inés, a ofrecer sus vidas en el fragor de la lucha callejera. 

Gabriel, caballero, y tú también, Inés; vamos todos a la calle, a la calle. ¿Oís? Aquí llegan las vociferaciones de los franceses. Su artillería avanza. ¡Ah!, perros: todavía somos suficientes, aunque pocos..."

El pater, horrorizado y enardecido al mismo tiempo, entona estas palabras como el peán Παιάν de los helenos en Salamina.

… ¿Queréis a España, queréis este suelo? ¿Queréis nuestras casas, nuestras iglesias, nuestros reyes, nuestros santos? Pues ahí está, ahí está dentro de esos cañones lo que queréis. Acercaos…


El peán de los helenos en Salamina, ante la flota naval persa, en la tragedia enaltecedora y apasionada Los Persas, de Esquilo, es del mismo tenor que lo que vocifera el pater, y es como para helar la sangre a los que se enfrentan:


«Id, hijos de los helenos, 400

libertad a la patria, libertad 

a los hijos, a las mujeres, a los santuarios de los dioses patrios 

y a las tumbas de los antepasados; la lucha ahora es en defensa de todo esto.» 


 Ὦ παῖδες Ἑλλήνων, ἴτε,

ἐλευθεροῦτε πατρίδ᾽, ἐλευθεροῦτε δὲ

παῖδας, γυναῖκας, θεῶν τε πατρῴων ἕδη,

θήκας τε προγόνων· νῦν ὑπὲρ πάντων ἀγών.


     Las "... nuestras casas, nuestras iglesias, nuestros reyes, nuestros santos ...", del pater Celestino vienen a ser el referente del peán de los helenos, "... libertad a la patria, ... a los hijos, a las mujeres, a los santuarios de los dioses patrios y a las tumbas de los antepasados;...

Bueno, si hay que decir algo, es que precisamente las mujeres en el 2 de mayo de Galdós, y, ya sabido, en la realidad histórica (Manuela Malasaña, Clara del Rey, …), mujeres ardorosas en valor y que se rompen la vida en la refriega, tienen su retrato en la narración. 

La arrojada y lenguaraz  Primorosa, junto con otras que aparecen en escena, no las tienen que mencionar Galdós en la proclama de don Celestino. Éste invoca a la propia Inés a la lucha, “ … Gabriel, caballero, y tú también, Inés; vamos todos a la calle, a la calle. ¿Oís?...”. Las mujeres mismas lideraron y dieron su vida aquel día de mayo en las calles de Madrid.

Esquilo, en cambio, sí las debe citar en su invocación, “... libertad a la patria, ... a los hijos, a las mujeres, …”, pues las falanges de hoplitas y la flota helena en Salamina estaba formada exclusivamente por guerreros. 

2 de mayo de 1808. Paisanos matando a un jinete francés.

Eugenio Lucas Velázquez. Museo de Bellas Artes de Budapest.


ODISEO Y SINÓN DE ISLANDIA (1)

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