viernes, 14 de agosto de 2026

EURICLEA CAPITISDISMINUIDA (ODISEA-NOLAN) Y LA ANAGNÓRISIS

 Ya Aristóteles en su clásico y pionero estudio sobre la literatura y sus recursos, la Poética, indicó que uno de los efectos más impactantes en el transcurso de una obra es el de la anagnórisis o, en nuestras palabras, el reconocimiento.

 «ἀναγνώρισις δέ ἐστιν, ὥσπερ καὶ τοὔνομα σημαίνει, ἐξ ἀγνοίας εἰς γνῶσιν μεταβολή, ἢ εἰς φιλίαν ἢ εἰς ἔχθραν τῶν πρὸς εὐτυχίαν ἢ δυστυχίαν ὡρισμένων·»

Poética, 1452a.

Traducción literal, "El reconocimiento (anagnórisis) es, como su mismo nombre indica, un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio de los personajes destinados a la buena o a la mala fortuna."

Empezando, o volviendo al film de Nolan. Y recordando el casi insignificante mecer la cola de su moribundo lebrel, el otro reconocimiento o anagnórisis clave también, el de su sirvienta la no tan anciana del film  Euriclea, apenas suscita una leve emoción en la dicha esclava.

Igual son imaginaciones de uno, pero parece que está en el film la idea de rebajar tales emotivos momentos, o buscarlos en otros momentos.

Veamos, por su parte, cómo lo refleja el propio Homero en su obra, pues señala que la dicha anciana Euriclea se sobresalta y da hasta tiene que contener un grito cuando reconoce en el mendigo a su antiguo señor, al que crió de pequeño..


349. τὸν δ' αὖτε προσέειπε περίφρων Πηνελόπεια·

«ξεῖνε φίλ'·...

ἀλλ' ἄγε νῦν ἀνστᾶσα, περίφρων Εὐρύκλεια,

νίψον σοῖο ἄνακτος ὁμήλικα·καί που Ὀδυσσεὺς

ἤδη τοιόσδ' ἐστὶ πόδας τοιόσδε τε χεῖρας·

360 αἶψα γὰρ ἐν κακότητι βροτοὶ καταγηράσκουσιν.»


349 Contestóle la discreta Penélope: «¡Huésped amado! ... Ea, prudente Euriclea, levántate y lava á este varón coetáneo de tu señor; que en los pies y en la manos debe de estar Ulises de semejante modo, pues los mortales envejecen presto en la desgracia.


A continuación, el sabio Homero deja en suspense a la audiencia, cosa que no hace el film de Nolan en este momento, pues ya desde el principio nos cuenta la historia que nos relata ahora Homero en un flash back. Esto es, el origen de la herida en el pie que lleva a Odiseo, y por el que la anciana, y otros, lo reconocerán. Ocurrió muchos años atrás, en el monte Parnaso.

Dejamos por el momento este flash back de libro, nos saltamos el relato, y volvemos al momento de sorpresa de la anciana  querida sirvienta.

τὴν γρηῢς χείρεσσι καταπρηνέσσι λαβοῦσα

γνῶ ῥ' ἐπιμασσαμένη, πόδα δὲ προέηκε φέρεσθαι·

ἐν δὲ λέβητι πέσε κνήμη, κανάχησε δὲ χαλκός,

ἂψ δ' ἑτέρωσ' ἐκλίθη· τὸ δ' ἐπὶ χθονὸς ἐξέχυθ' ὕδωρ. 470


τὴν δ' ἅμα χάρμα καὶ ἄλγος ἕλε φρένα, τὼ δέ οἱ ὄσσε

δακρυόφιν πλῆσθεν, θαλερὴ δέ οἱ ἔσχετο φωνή.

ἁψαμένη δὲ γενείου Ὀδυσσῆα προσέειπεν·


«ἦ μάλ' Ὀδυσσεύς ἐσσι, φίλον τέκος· οὐδέ σ' ἐγώ γε

πρὶν ἔγνων, πρὶν πάντα ἄνακτ' ἐμὸν ἀμφαφάασθαι.» 475


467 Al tocar la vieja con la palma de la mano esta cicatriz, reconocióla y soltó el pie de Ulises: dió la pierna contra el caldero, resonó el bronce, inclinóse la vasija hacia atrás, y el agua se derramó en tierra. El gozo y el dolor invadieron simultáneamente el corazón de Euriclea, se le arrasaron los ojos de lágrimas y la voz sonora se le cortó. Mas luego tomó á Ulises de la barba y hablóle así:

474 «Tú eres ciertamente Ulises, hijo querido; y yo no te conocí, hasta que pude tocar todo mi señor con estas manos.»

Mientras en Nolan la escena transcurre en el más puro sigilo y silencio, en Homero se da cuenta del cierto alboroto que provoca en la anciana sirvienta la tan gran sorpresa de reencontrarse a su señor en aquel viejo mendigo envuelto en harapos. Cae el caldero con el agua contra el suelo, se derrama el agua... 

En el film, Ulises-Damon hace como una señal tácita, a la sirvienta y a nosotros, para recordemos las escena ya muy lejana, en la primera parte del film, de que es él, Ulises, para que la anciana lo entienda, y le hace señas para que calle, a lo que la sirvienta, no tan anciana, se marcha y lo deja solo.

No tiene esta escena de Euriclea y Ulises la gran emoción que tiene el texto.

Como tampoco, como vimos, la escena de Argos ni, mucho menos, la de su hijo Telémaco. 

Éste, al saber que el mendigo es su padre, pues está junto a él cuando lo del lebrel, lo siento pero es casi que así, le hace como un gesto de amistoso colega, como diciendo, vale, ya lo pillo ... 

… Estamos exagerando, creo que fue así, es decir, no me acuerdo bien, pero no guardo el recuerdo de que hubiese sido un momento emotivo ni mucho menos, tal como lo muestran las imágenes del film.


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