(de PRUDENTE PENÉLOPE)
En la Nolandisea,
Penélope-Hathaway interpreta el papel que le han asignado y le ha
tocado representar. Es una fiel esposa, asediada de años, por unos
saqueadores, ...
ojo, que están en su derecho legítimo también, pero vamos a dejar eso por el momento, y lo de que es ella, parece, la que transmite la realeza, en fin, esto hay que verlo mejor ...
...
es el papel que le han asignado y lo representa de manera inmejorable.
Su rostro está demacrado la mayor parte del tiempo, la elegante A.
Hathaway, se le nota todo el tiempo el surco de las lágrimas, cuando no,
se muestra como una madre preocupada por su juvenil e impulsivo hijo.
Penélope-Hathaway
Además,
tienen que cargar con la apariencia y el derecho, la ley de Zeus, la de la hospitalidad (aunque nunca se la cita en verdad), aunque le queme las entrañas, el derecho y la obligación de acoger a aquellos aprovechados.
Y, como es también astuta, pero sufre por
ello, tienen que mantener la farsa de que no se desposará con ninguno de
los Pretendientes hasta que termine de hilar el hábito mortuorio
de su suegro Laertes (la verdad es que, a la luz del sentido común,
cuesta creer en esto, pero, en fin se pueden dar más justificaciones, es
una obra literaria, ...).
Y
ya sabemos que lo que tejía por el día, lo destejía por la noche, como
esos castigos eternos del Hades, las máximas condenas...
Pero, a lo que íbamos, Nolanhomero
ya no tienen tiempo para más anagnórisis, ya ha presentado unas
cuantas, y, además, con prisa, esto es, que no está para más. Y, además,
ya estamos cerca de las tres horas... De manera que Penélope-Hathaway
rompe a llorar como una descosida, en verdad que no parece que le
importe, como a la prudente de Homero, si aquel que llega es su esperado
esposo, u otro que se le parezca. No parece.
Bueno, en el film está claro que lo reconoce
y, la verdad, ahí se desmorona y rompe y descompone toda su figura.
Parece que lleva toda la película, y así es en verdad, que lleva toda la
película esperando a representar ese momento.
Y en verdad es que, a pesar de los extraordinariamente que lo hace, a pesar de ser A. Hathaway
una de las mejores actrices, aquellas efusivas y contenidas y
desparramadas emociones que por fin salen de su pecho desesperado, a
diferencia de la prudente P., parece algo excesivos, algo que, en
verdad, es casi imposible del todo de representar y mostrar, por muy
sinceros y profundos que fuesen. No sabemos cómo pudo hacerlo.
Y menos con el poco tiempo que le dedica, casi de sopetón.
Como
si NolanoHomero, tal como Telémaco hizo a lo primero, la hubiera
reprendido y la discreta, ahora ya no tanto, le hubiese obedecido a la
primera y se abalanzase inconsciente sobre aquél que le dicen.
El regreso de Ulises (2024)
La
escena de reconocimiento en Homero ocupa bastantes versos, un canto
está dedicado casi a ello, desde el verso 1 en adelante, hasta el 250, con la prueba irrefutable de Penélope, cuando se culmina el reconocimiento y los dos esposos pueden abrazarse, sobre todo Penélope, libre de temores y engaños.
El mismo episodio, en cambio, en la Nolanodisea, es mucho más breve, intenso, sí, pero reconcentrado.
El reconocimiento de su esposo en la Odisea
de Homero, con toda la emoción contenida y guardada, es también muy
intenso, pero está demorado, hay diálogos, como hemos visto, con
Telémaco, sospechas, reticiencias, emociones encerradas, ... Un banquete por medio, aedos, ..., hasta llegar a la prueba irrefutable a la que somete Penélope a aquel extraño personaje.
La P. de NolanHomero
, tras un instante de duda, se abalanza sobre aquel, y saca de todo su
arsenal interpretativo toda la emoción que tiene para, exageramos,
claro, justificar esas tres horas del film, esos veinte años de periplo,
tejiendo y destejiendo, aguantando a los Pretendientes, velando por los
bienes de su esposo, en soledad...
Pero
es demasiado, son demasiadas humanas cosas para expresarlas en esos
instantes rápidos y breves que nos muestra, sí, con intensidad, claro,
el film de NolanHomero, apresurado también como en otros episodios del
épico poema.
Y, volviendo al principio, pues, a la Penélope-Hathaway de Nolanhomero se le pasa por alto, en fin, esas σήμαθ', ... κεκρυμμένα ... ἀπ' ἄλλων ... por la que asegurarse por fin que aquel extranjero es, en verdad, aquel a quien lleva esperando tanto tiempo.

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