domingo, 14 de enero de 2018

sábado, 13 de enero de 2018

Eldorado (continuación).

Como ya decíamos en un comentario anterior sobre la película El Dorado (Eldorado), de H. Hawks (1966), el film tenía algunas pinceladas de épica o tragedia clásica. Un comentario parecido lo hemos encontrado en el librito de Robin Wood, un estudioso del cine de este autor, titulado con su mimso nombre, Howard Hawks (1968, 1981, ediciones JC). 
La idea general sobre esta película es la de que fue una obra en cierto modo fallida, esto es, que se trata, tanto por el argumento como los personajes, de un remake de la anterior y elogiada Río Lobo. Sin embargo, según Wood, al principio parece que Hawks intentó hacer una película diferente de la que salió, pero, quizás influido por la escasa taquilla de sus anteriores films, finalmente se dicidió a seguir una película en paralelo a la anterior de Río Bravo. 
Según Wood, Eldorado iba camino de convertirse en una versión de la tragedia griega adaptada al western. Como decíamos también antes, el suicidio del joven Luke Macdonald, la entrega del cadáver ante los miembros de su familia, el intento de vendetta familiar y la posterior marcha de Horton-Wayne lejos del pueblo para olvidar lo ocurrido, se inscribe en los argumentos típicos de la épica y la tragedia clásica. 
¿Cuántos personajes de las leyendas clásicas no encontramos amargados y superados por esas funestas Erinias, esos remordimientos que acosan a Horton-Wayne ante un homicidio aunque fuese involuntario? Desde Orestes (con sus particularidades) hasta Belerofonte y muchos más, el propio Heracles, se ven acosados por estos remordimientos causados por la muerte de alguien cercano que ellos han cometido de forma involuntaria. 
El tema de la entrega del joven fallecido ante su familia también nos devuelve al ambiente familiar donde se desenvuelven los conflictos de la tragedia clásica. Sigue diciendo Wood que lo que empezaba con estos aires de tragedia clásica anunciaban un film distinto del que luego acabó realizándose, por diferentes razones.
Pero , aún así, viene a corroborar en cierta medida la presencia de estos elementos clásicos, y universales también, que por aquí y por allá salpican también un género en principio diferente en tiempos y ambientes del mito, la épica y la tragedia clásica.

martes, 2 de enero de 2018

EL GRIEGO Y EL LATÍN EN EL FUEGO INVISIBLE, DE JAVIER SIERRA, PREMIO PLANETA 2017.

LA INSCRIPCIÓN LATINA DE LA CATEDRAL DE JACA.
En estos enlaces, enlace 1, enlace 2, se puede encontrar información consultada sobre esta inscripción de la catedral de Jaca.
Sobre la inscripción hay varias interpretaciones. Es claro que es una inscripción trinitaria e insiste la realidad triple de la divinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Parece que en la época en que se realiza la inscripción, la existencia trinitaria no era aceptada por todo el mundo cristiano. Los reyes de la casa de Aragón si quieren reafirmarse en esta existencia trinitaria de la divinidad cristiana.
Es, entonces, a partir de la manifestación triple de la divinidad cómo se explica la inscripción. Según aparece en la novela, la inscripción dice lo siguiente y se traduce de la siguiente forma:

Hac in scvlptvra, lector, sic noscere cvra: P, Pater; A, Genitvs; Dvplex est. SPS Almvs. Hii  tres ivre quidem Dominvs sunt unus et idem.

Lector, debes en esta escultura trata de conocer esto: P es el Padre, A el Hijo, y la letra doble el Espíritu Santo. Los tres son en verdad por derecho propio el único y el mismo Señor.
    
Como se ve, la traducción es algo libre, y hemos consultado otras que también varían, aunque coinciden en lo esencial, que es la naturaleza trina de la divinidad

Aquí se ve el crismón y el mensaje reelaborado del mismo transcrito del texto original (tomado del enlace 2 citado arriba):