viernes, 1 de noviembre de 2019

domingo, 27 de octubre de 2019

EL MITO DE ESPARTA, DE CÉSAR FORNIS

Este libro, recién salido hace unas semanas y fruto de una larga experiencia investigadora del profesor Fornis centrada en el mundo de Esparta es, en verdad, todo un descubrimiento, revelador, clarividente y muy gráfico de aquel mundo tan nuestro.

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El autor advierte desde un principio que el libro no trata de Esparta desde el punto de vista historiográfico, cosa que lleva haciendo desde hace muchos años, sino de la idea de Esparta a lo largo del pensamiento occidental. En este sentido es el que decíamos revelador e ilustrativo de la gran idea o imagen de una Esparta mitificada y acogida como modelo social, frente a la imponente Atenas que todo lo abarca desde las últimas décadas.
Si, ciertamente, nuestra visión de Grecia está prácticamente centrada en Atenas y su mundo, quedando relegada Esparta a un segundísmo plano que no necesita más comentarios que revivir algunos de los tópicos ya fijados desde la antigüedad, vía principalmente de Plutarco. 
Noticias como que Esparta era apenas más que un campamento militar, donde han sido desterradas las artes y el comercio, con un sistema social más o menos igualitario, un modelo político arcaizante, su laconismo a la hora de hablar, su vida disciplinada, el sometimiento a las leyes rígido y a las celebraciones  religiosas, la kripteía, el hilotismo, el amor dorio y un largo etcétera cobran aquí otra dimensión.
Otra dimensión en el sentido de que, al hacer un repaso exhaustivo de épocas históricas y de pensamiento, y de fuentes, auténtica exhibición de las mismas, el autor nos revela nuestra propia ubicación filoateniense en nuestro contexto actual. Según el autor, esta procede desde finales del siglo XIX, por razones del contexto sociopolítico y de rivalidades europeas. Siendo que Inglaterra se va a identificar en esta época con la imperial, demócrata y marítima Atenas, frente al mundo continental, especialmente el germano, identificada con Esparta.
Pues, una de las primeras sorpresas e impresiones que nos llevamos tas la lectura de este tan bien escrito libro es que Esparta, mejor dicho, la idea de Esparta y su modelo social, lejos de se considerado como ahora, fue el modelo socio-politico preferido por autores, pensadores, dirigentes políticos y un largo etcétera de personajes influyentes en la tradición occidental, Esparta, decimos, fue el modelo socio-político preferido por todos ellos.
Evidentemente no podemos dejar de lado el contexto social de todos estos largos siglos. Es ya sabido que desde la propia Atenas clásica, Esparta causaba admiración, para empezar, en el propio Platón, pr su sentido de vida comunitario, la obediencia a las leyes, etc. El autor llega aún más lejos, cuando señala que en la base de la utopía platónica de la República o Las Leyes estába la constitción espartana. Otros ilustres atenienses, como Jenofonte y, en general y es sabido, la clase política e intekectual de Atenas no valoraba la democracia suya, a la que veían decididamente inclinada hacia la demagogia u oclocaracia.
Pero, aún así, no nos deja de extrañar que pensadores como Rousseau o Montesquieu, por citar a algunos, tuvieran en mente a Esparta, su idea, en la confección de sus tratados y planteamientos.
Evidentemente ya sabíamos que la Alemania del nacionalsocilaismo de Hitler había encontrado en esa idea de Esparta un referente fundacional. Pero el libro nos ofrece fragmentos de textos donde figura literal y gráficamente la admiración que éstos sentían por aquellos.
Pero, ¿por qué de esta admiración secular por Esparta frente a Atenas a lo largo de todo el pensamiento occidental? Entre otras razones, porque ofrecía un modelo político el llamado "de la constitución mixta", el mismo que tanto elogia Polibio acerca de la constitución política de Roma y que permitió a ésta convertirse en un gran imperio.
Desde este punto de vista, ya los propios romanos, y así nos desvela el autor a través de textos de los propios romanos, se identifica con las principales características del régimen espartano.
En ella ven, en su constitución, como en la suya romana, y posteriormente pensadores medievales, humanistas e ilustrados, las virtudes de esa "constitución mixta", mezcla de aristocracia, democracia y gobierno de los mayores, una organización política que frene tanto los excesos de la democracia, la demagogia u oclocracia, y de la aristocracia, que deriva en oligarquía y tiranía.
Hay otras muchas razones, pero el libro es una auténtica mina de conocimientos y desvelamientos de la influencia de esta esparta idealizada en el mundo occidental. Por poner otro ejemplo, los propios estoicos y cínicos pudieron tener en esta imagen del hombre espartiata, como se les suele denominar en toda la obra, por espartano, decíamos que esta imagen del espartiata austero, lacónico, que camina descalzo cuando puede (cf. PIE), cubiero solo con su tribon o capa roja, autosuficiente, es la que pudo influir en el ideal de autosuficiencia y austeridad de estas corrientes filosóficas.
Otro ejemplo, los aforismos, apotegmas o sentencias, el autor nos descubre otro mito, el de que los espartanos eran parcos en el hablar pues en su sociedad el dominio de la palabra era innecesario, siendo una comunidad cuasi-militarizada. 
El autor nos revela que su hablar parco y seco tenía, por el contrario, la virtud de la concisión y el hablar sentencioso, la mordacidad, llegando al sarcasmo. Es una forma nueva, para nosotros, de ver el laconismo que hasta ahora veíamos como algo pobre frente a la elocuentísima Atenas.
De ahí se sigue una multitud enorme de frases y literatura gnómica, ecvidentemente muchas veces apócrifas o mal atribuídas, que también pasan al tesoro de sentencias filosóficas del mundo antiguo.
La famosa teoría de la división de poderes, de Montesquieu, sobre la que se basa el mundo político contemporáneo, es la base de la felicitada constitución americana y se invoca continuamente en Europa y cualquier otra parte del mundo para prestigiar, o lo contrario, de tal o cual país, esta parece tener también cierta influencia de esta constitución mixta de la que hablábamos más arriba, y que se lleva a la práctica en Esparta y luego en Roma.
Y así podríamos seguir hasta no acabar. Por ejemplo, los líderes de la Revolución Francesa, la facción radical jacobina, Robespierre, Marat, tiene en mente esa idea de la Esparta comunitaria y socializada en todo, salvo en aquellos aspectos mas escabrosos, como comenta el autor con cierta sonrisa, como el amor dorio o el famoso caldo negro espartano.
En fin, como decíamos al principio, y el autor nos remarca desde el principio, es la idea de Esparta y no la Esparta real, de lo que trata el libro y lo que realmente ha influido en la historia social occidental. Pues la Esparta real, en las últimas investigaciones, se revela más cambiante de la que hasta ahora habíamos creído. Algunos elementos de esta Esparta idealizada se forman en época tardía, por ejemplo, la redistribución de lotes de tierra igualitarios que se hace sobre el s. III aC., pero que sin embargo, se ubican al principio de todo, con la figura del omnipresente Licurgo.
Sobre la figura del propio legislador, es más, hoy se tiene la certeza, ante la imposibilidad de obtener datos fidedignos, de que la consitución espartana fue obra de sucesivos reformadores en diferentes momentos. Pero es en cierto momento histórico, especialmente con Plutarco, en época ya romana, cuando se queda en cierta forma fijado el lugar común de Esparta como sociedad igualitaria, sometida a las leyes, con una educación estatal, ajena a la propiedad privada, austera, valerosa, con un papel importante y hasta licencioso de la mujer, etc., que es la que ha perdurado durante siglos hasta la actualidad, en la que la corriente filoateniense, de forma autojustificada, ha ocupado la preeminencia en cuanto al mundo griego y la idea que de aquella sociedad tenemos hoy en día. 

domingo, 13 de octubre de 2019

DIARIOS DE LA CALLE: LA BELLA MUERTE


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       Vimos estos días la estupenda película Diarios de la calle (Freedom writers), que narra la primera experiencia laboral de una profesora recién salida de la universidad, blanca, de buena clase media americana, en un instituto suburbial de Long Beach, en Los Ángeles, USA. 


       La primera visión que tiene esta profesora es el mundo de las bandas urbanas y la violencia como modo de relación que existe entre ellas. Hispanos, negros, asiáticos y unos blancos en clara minoría es el ambiente callejero y que se reproduce luego en las aulas.
       La profesora, con las ganas del que empieza y empatizando con la situación que ve en su clase, la 203, trata de sacar a sus alumnos de ese mundo dominado por los enfrentamientos, la violencia, muertes y pistolas.
       Entre ellos, en una escena esclarecedora, cuando tiene que interrumpir la explicación a raíz de una caricatura racista, entre ellos predomina la idea de identidad de grupo, su identificación como guerreros de su clan y un código tácito de obediencia ciega al grupo. Esto conlleva el máximo sacrificio de cada uno de sus miembros, esto es, dar la vida si es preciso. Y esa se convierte en su ideal de vida y de muerte, y el esplendoroso fin de sus vidas, a pesar de su juventud, morir si es preciso defendiendo al grupo, por el grupo.

       Estamos aquí de nuevo y en otro ambiente, suburbano y en pleno siglo XXI, con la máxima antigua de la bella muerte,  τεθνὰμενοι γὰρ καλόν de Tirteo, decus et decoris pro patria mori de Horacio, el tópico de la bella muerte.

       Ante estas manifestaciones últimas de sus alumnos, la profesora tiene que que poner toda su alma para demostrarles lo equivocado que están. A ese ideal de la bella muerte, ella hace un canto al carpe diem en su versión más dramática y primordial. 
       No en el sentido del tópico literario amorosos de la juventud, sino en la visión positiva de lo que significa la vida. 
       Frente al Aquiles de la cultura de la vergüenza, a su arcaica idea de la fama  que resuena en las voces de estos alumnos, la profesora  le desmiente toda esa anacrónica idea. Como dirá quiles en la Odisea tiempo después, una vez ya en el mundo de los muertos, prefiero ser el más humilde campesino sobre la faz de la tierra a reinar en el mundo de los muertos, la profesora Erin les remarca con claridad y dureza que después de su muerte, sólo servirán para ser pasto de gusanos, nadie se acordará de ellos, salvo ocasionalmente. 
Tiene también un paralelismo con una escena similar de El Club de los Poetas Muertos.


demás de esto, en los inicios de las curso, el autor con el que empieza es Homero. De hecho, aparecen ejercicios en la pizarra sobre la Odisea para practicar la gramática, área esta que sale muy mal parada, como casi siempre, por parte de Eva en uno de los primeros encontronazos conla profesora y la asignatura. Para qué me sirve la gramática en el el mundo en el que vivo?, dice gritando e iracunda.

La película plantea también, como recurso atractivo, los dilemas morales, también de raigambre clásica. ¿Debe Eva decir la verdad y denunciar a uno de su grupo, o o atender al código del grupo y encubrirle?

La película, en sí, tienen muchos más elementos y temas a los que se le puede ir sacando partido.
T


domingo, 6 de octubre de 2019

PIE: EL COLUMPIO, DE FRAGONARD

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Una de las obras más conocidas y representativas del estilo rococó en pintura es la de Fragonard titulado en español "El columpio". Como es característica de esta época, los temas son un tanto intrascendentes y hasta frívolos, centrados en muchas obras en os avatares sociales, entre ellos los amorosos, que suceden entre los miembros de la clase nobiliaria del Antiguo Régimen.
En la interpretación de este cuadro se ve el triángulo amoroso formado entre la dama que se balancea risueña en su balancín, y dos de sus posibles amantes, ubicados a ambos lados de la pintura.
En el balanceo, a la dama, no sabemos si intencionadamente, se le escapa su zapato, en dirección al amante joven  que está a su frente. Probablemente, como en otras casos, véase la Cenicienta, el zapatín en este contexto adquiere el valor simbólico amoroso-sexual, invitando al contacto, suponemos, con el amante hacia el que se dirige. 
O quizás el zapato, atrapado en la pintura, queda también paralizado y detenido, simboliza la indecisión, cierta superficialidad, la duda, quizás cierta frivolidad que expresa la obra en un sentimiento, el amor, que en otros casos se ve vuelve el más sublime de todos.
También es cierto que el momento en que el autor atrapa la imagen, el zapato está frente por frente con la imagen de Eros-Cupido que domina desde su pedestal toda la escena.