INTERLUDIO ENTRE ISSOS Y GAUGAMELA.
331 A.C.: DE EGIPTO A MESOPOTAMIA: EN MARCHA HACIA EL CENTRO DEL IMPERIO PERSA, HACIA DARÍO.
Ciertamente, la marcha de los macedonios en busca de Darío, que se pensaba lo de presentar batalla, comienza en la primavera del 331 a.C., después de que Alejandro hubiera reorganizado Egipto.
Tal como dice el texto de la viñeta, aunque algo idealizado, ES UNA BUENA MARCHA, ES UN TIEMPO FELIZ, la verdad es que siempre hubo desavenencias en cuanto a lo que habría que hacer, y algunos generales, siempre Parmenión presente, pensaban que ya era suficiente con lo que se había conquistado, y pensaban que quizás mejor sería afianzar lo que se encontraba ya bajo sus dominios, antes de querer expandirse más y presentar cara a Darío con todo su poderío reorganizado.
EL CRUCE DEL TIGRIS.
Uno de los últimos obstáculos antes de alcanzar las llanuras de Gaugamela era el río Tigris. De hecho, según algunos historiadores, algo extraño hubo en estas operaciones. Pues tratándose de un momento delicado y vulnerable para cualquier ejército, y por ende, con los macedonios, los persas habían apostado destacamentos a lo largo de la marcha de los macedonios.
Se sabe que el sátrapa Mazeos estaba a cargo de uno de ellos, y en la vigilancia del cruce del río. Pero, por las razones que fuesen, luego se dirá que se había pasado al bando macedonio, según algunos, lo cierto es que abandonó las posiciones favorables en el río, y dejó que Alejandro atravesara la corriente sin mayores problemas.
En la viñetas, se dramatiza el cruce del río, de nuevo omitiendo la caballería y toda la parafernalia que debía de llevar el ejército, y lo personaliza en un batallón de espartanos quienes, conocido su afán belicista, se lanzan a cruzar la orilla sobre un supuesto, que sepamos, y frágil estrecho puente de madera sobre el río.
Pero no importa, pues el águila providente de Zeus los protege ante cualquier evento imprevisto.
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