MELIOS, SACERDOTES, CANTORES Y LA VOLUNTAD DEL PODEROSO.
Mareando la perdiz, en esta víspera de Reyes, y víspera también, oyendo lo que se está oyendo cada día en las noticias de hacia dónde va, y viene haciéndolo sin que lo supiéramos muchos, este mundo, repasando la fábula del halcón de Hesíodo en Trabajos y Días, el verso sentencioso donde establece el dominio de los poderosos, nos viene a la mente otra amenaza y sentencia totalitarista, al comienzo de la Ilíada de Homero, y desencadenante, además, de toda la trama del poema.
El sacerdote troyano Crises viene al campamento aqueo a rescatar a su hija Criseida, botín del soberbio rey Agamenón. Éste se niega en redondo a devolvérsela, pues menoscaba su honor y, además, su gozo. Y, tal como el halcón despacha al ruiseñor, aunque éste sea un cantor, un músico, un poeta, en realidad,
τῇ δ᾽ εἶς, ᾗ σ᾽ ἂν ἐγώ περ ἄγω καὶ ἀοιδὸν ἐοῦσαν·
Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas
TyD, 208
igual que el halcón, pues, Agamenón despide con amenazas a Crises, por mucho que éste venga santificado y protegido por su condición de sacerdote del divino Apolo, el del arco de plata ἀργυρότοξ'.
ἢ νῦν δηθύνοντ' ἢ ὕστερον αὖτις ἰόντα,
μή νύ τοι οὐ χραίσμῃ σκῆπτρον καὶ στέμμα θεοῖο:
...
— No te encuentre, ¡oh anciano!, otra vez en mis cóncavas naves,
ni porque permanezcas aquí ni porque aquí retornes
no podrían valerte ni el cetro del dios ni sus ínfulas.
...
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