LA DERIVA DEL MUNDO ACTUAL. LA HIJA DE AGAMENÓN.
Los propios estadounidenses, los hijos de aquel país, pues, están, llevan sufriendo crueldades e ilegalidades inimaginables, como no se las puede creer capaz de hacer en un progenitor que trate de esa manera a su prole, desde que soplan los huracandos vientos que se iniciaron con los actuales mandatarios.
Y la muerte silenciosa de la vida civil, que es lo peor.
A no ser, como decimos, que estos sufrimientos sean señal y guía de aviso y advertencia, para propios, sí, pero también para extraños. Esto que hago con mis propios conciudadanos, sacrificando los hasta ahora valores de la democracia, es lo que hago y haré en cualquier momento en cualquier otro lugar del mundo que se me ofrezca.
Sería, pues, la conclusión más evidente.
La Hija de Agamenón, novela de los años 80, del gran escritor albanés ya fallecido Ismail Kadaré, relata precisamente el clima opresivo, el deterioro civil y la cercenación de la vida, la de la juventud sobre todo, bajo la dictadura albanesa de E. Hoxa, que llegó hasta los ochenta.
En ella, sdemás, de ahí el título, traza un paralelismo con uno de los episdodios mas dramáticos de l mito y litertura griega, el episodio de Ifigenia. Al tiempo que describe elproceso de involución y represión de su país bajo el totalitarismo, vuelve a recontar el sacrificio de Áulide y, sobre todo, trata de encontrar una lógica al sinsentido del episodio contenido en la mitología, el del sacrificio de Ifigenia ...
(si, la verdad es que todo esto está cogido muy por los pelos, pero bueno, o no hace falta irse por estos cerros para entender lo que se está viendo)
por parte del líder poderoso y autoritario el rey Agamenón. Su propio progenitor, al mismo tiempo.
Tras muchas páginas explicando el proceso de opresión y represión civil que opera en los regímenes totalitarios, cree encontrar la razón del sacrificio del mito y, ya puestos en tal situación, emparentado con una historia muy conocida en los años de la dictadura de la URSS, la de la muerte del hijo de Stalin, Jakov.
Muerte tal que presenta similitudes con la joven del mito.
Kadaré cree encontrar la razón en la lógica perversa del régimen totalitario. La muerte de Jakov, cuando pudo haber sido salvado por su padre, como había ocurrido con otros en igual situación, así como el sacrificio del mito, o la separación de la amante del protagonista en LHDA, responde a ese pensamiento retorcido.
Todos estos sacrificios implican que lo que les ha ocurrido a estos personajes les puede suceder a todos y cada uno de los míseros seres humanos que viven en aquellos lugares y bajo estos regímenes.
Pero Kadaré llega aún más allá en este episodio del sacrificio a manos de sus propios progenitores. En verdad, la razón no es que esto que sucede con los hijos es el ejemplo a dar para toda la sociedad, y la legitimidad de poder exigirle lo mismo.
No, no es sólo eso, como dice Kadaré en una especie de revelación. No es que la muerte de Jakov sea un acto ejemplar para toda la juventud soviética. O que el sacrificio de Ifigenia servirá para calmar los vientos, y dejar que la flota griega zarpe rumbo a Troya.
No, es la simple, rastrera y demoledora justificación que encuentra el tirano, cualquiera que lo ejerza, así sea Agamenón o Stalin, la cínica defensa que el dictador encuentra para poder exigir el sacrificio de cualquiera, sin ningún motivo que lo apoye y defienda.
"... Jakov, ..., fue sacrificado no con el fin de que compartiera el destino de cualquier otro soldado ruso, como pretendió el dictador, sino para conferirle a éste último el derecho a exigir la muerte de cualquiera. Del mismo modo que Ifigenia había provisto a Agamenón del derecho a la matanza …
Nada que ver con la convicción de que el sacrificio calmaría los vientos que impedían a la flota levar anclas, tampoco con un principio moral que ponderara la igualdad ante la muerte de los jóvenes de Rusia. No, se trataba sencillamente de un cínico cálculo de tiranos..."
Aunque no hacía falta que lo demostrara ya de forma ostensible y manifiesta, a la par que miserable, la muerte de la ciudadana estadounidense de Minnesota es el aviso y advertencia, que, ya decimos, ni falta hacía, visto los visto (G..., M..., ...) hasta ahora al resto de la humanidad que más o menos linda y vive bajo los intereses de esta superpotencia mundial.
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